En la web del Atlético de Madrid los socios pueden reservar por 60 euros un asiento en el Estadio de La Peineta para la próxima temporada. “No tenemos un plan B: contamos con que vamos a jugar allí la liga 2017/2018 sí o sí por las garantías que nos da el Ayuntamiento”, dicen fuentes del club. Tras ocho años de tira y afloja que van desde el primer convenio firmado en 2008 entre Enrique Cerezo y el entonces regidor Alberto Ruiz-Gallardón hasta hoy, el Atleti y Manuela Carmena anunciaron a finales del pasado mes de septiembre que el club se trasladaría la temporada que viene del Vicente Calderón al que iba a ser Estadio Olímpico en 2012, 2016 y 2020.

Un traslado lleno de dudas por el retraso en las obras de acceso a la Peineta, ubicado en el oriental distrito de San Blas, según denuncia toda la oposición en bloque. El nuevo estadio amplía el aforo del Calderón (55.000 asientos) hasta casi 70.000 espectadores y las inmediaciones amenazan con colapsar de gente. En el trozo de la M-40 más próximo a la zona hoy se producen atascos. Y por si fuera poco ya hay 20.000 abonados del conjunto rojiblanco –cuya afición es una de las más leales- que han reservado un asiento, según datos actualizados del club.

20.615 reservas. Una situación difícil de revertir. El Ayuntamiento que lidera Ahora Madrid ya anunció que aunque no puede garantizar que los accesos estén completamente terminados sí asegura que éstos serán “suficientes” para evitar problemas, según el concejal de Urbanismo José Manuel Calvo. ¿Qué ocurriría si no da tiempo a jugar la temporada 2017/2018 en La Peineta? “No vamos a comentar ese escenario”, responden los colchoneros.

La historia del traslado colchonero a La Peineta exige remontarse muy atrás y los contratiempos con el capítulo de los accesos –que no es el único de la lista negra- vienen de que el estadio iba a ser olímpico y ya no lo es. A Gallardón le interesaba dar un uso posterior al coliseo tras los Juegos que Madrid nunca obtuvo para contentar al Comité Olímpico Internacional, y en diciembre de 2008 convenció a Cerezo y a la familia Gil Marín de trasladarse al este de la capital, bastante lejos del Vicente Calderón. Con la venta de los terrenos del viejo estadio y los solares aledaños de Mahou se financiaría el traslado, todo pagado por FCC, que obtendría pingües beneficios con la venta de 2.000 viviendas junto al Manzanares y Madrid Río. Era la Operación Mahou-Calderón, hoy fallecida.

Uno de los pocos que ha cuantificado el mal estado de los accesos a partir de los millones de euros  que iban a destinarse a La Peineta (y ya no se destinarán) es el periodista Tomás López Morales en un artículo para Ctxt. «Según el dossier olímpico de Madrid 2020 la inversión para los accesos sería de 205,8 millones de euros», explica López Morales por teléfono a este diario. «Al perder Madrid los JJOO resté del dossier las obras que no van a acometerse, entre ellas una estación de Cercanías y otra de metro -ya hay una-, y recogí lo que la actual Corporación ha dicho que va a hacer, como mejorar la Avenida de Arcentales para contar con un acceso directo y decente al estadio desde la M-40. En total me sale menos del 10% de la inversión apalabrada antes del fiasco del relaxing cup of café con leche en Buenos Aires…».

«Si no se resuelven los accesos a La Peineta, tengo dudas de que el Atlético pueda trasladarse en agosto de 2017», proclama la concejala socialista Mercedes González, cuyo grupo sostiene al equipo de Ahora Madrid en Cibeles. González ha llegado a bromear con que «Enrique Cerezo va a tener que fletar helicópteros al estadio y poner el centro acuático como helipuerto».

La Operación Mahou-Calderón se fue al traste, o mejor dicho, se fue yendo progresivamente. Primero, dos varapalos judiciales del TSJ de Madrid tumbaron el antiguo proyecto por la edificabilidad excesiva o, dicho de otro modo, porque los rascacielos y bloques de 20 pisos en la ribera del río -a dos pasos del centro- casaban muy poco o nada con el espíritu del PGOU (que a su vez fue modificado para permitir la operación, decisión que fue anulada igualmente por el TSJM); después, por las declaraciones de la alcaldesa Manuela Carmena de que no quería tanto rascacielos en los terrenos donde sería demolido el Calderón; finalmente, la entrada de Carlos Slim como primer accionista de FCC hizo que el magnate mexicano diera un paso atrás ante la incertidumbre general.

Pero Carlos Slim no se ha ido: sigue en el proceso a través de su Grupo Financiero Inbursa, que ha dado un crédito al Atlético de Madrid para pagar las obras que faltan dentro del Estadio de La Peineta, un estadio estrenado en 1994 y concebido como multiusos cuando en Madrid nadie tenía ensoñaciones olímpicas. «Inbursa nos va prestando franjas de dinero según las necesidades de obra que van surgiendo, y así el pago se realiza de manera mucho más cómoda», explican portavoces del club. La Peineta ocupa 88.150 metros cuadrados, más del doble que el espacio donde se asienta el Calderón.

El Atlético pagará ese préstamo con lo que saque de la venta de los terrenos del Calderón. Según ha sabido El Independiente, técnicos de Mahou, del equipo de fútbol y del Ayuntamiento de Madrid trabajan para valorar de nuevo el coste del suelo en el distrito de Arganzuela. Pero nadie de momento aporta una cifra sobre el precio estimado.

Otro de los trámites que deben resolverse es la titularidad de La Peineta: el Atleti exige que el estadio sea de su propiedad, algo que debe pasar por el Pleno municipal y ser a posteriori ratificado por la Comunidad de Madrid. Ambas administraciones ya han mostrado su buena voluntad al respecto. ¿Tendrá estadio de fútbol el Atlético de Madrid para la temporada 2017/2018?