Dos fondos de capital riesgo con sede en Nueva York, Blue Mountain Capital y Neuberger Berman, han entrado recientemente en el negocio de las autopistas quebradas en España, muchas de las cuales llevan más de tres años en concurso de acreedores. Ambos fondos buitre han comprado deuda financiera por valor de más de 1.000 millones de euros de las nueve autopistas de peaje quebradas, según ha confirmado El Independiente.

Se trata de un vuelco a la situación de las autopistas en bancarrota por la condición de acreedores que ostentarán estos fondos, deseosos de maximizar los beneficios en el corto plazo. La situación actual es de calma chicha: a finales de septiembre, el Juzgado de lo Mercantil Número Seis de Madrid concedió una prórroga de nueve meses al administrador concursal de la R-3 y a la R-5, que conectan Madrid capital con Arganda del Rey y Navalcarnero, respectivamente, junto con la Circunvalación de Alicante (de peaje, también quebrada). Otras radiales aguardan pacientemente su turno.

Los dos fondos tienen su sede en Nueva York y han invertido 1.000 millones

El Ministerio de Fomento sorteó así el cierre de las dos carreteras, dada la situación de interinidad del Gobierno. En julio de 2017 el Ministerio de Fomento deberá decidir si las rescata. Y mientras tanto, entre los acreedores de las concesionarias ya no está solo la gran banca tradicional sino que también se han colado fondos de capital riesgo.

Según fuentes de la operación, la deuda financiera de los nueve peajes en bancarrota asciende a 3.700 millones. Esa deuda está en manos de entidades nacionales como Santander, BBVA, Caixabank, Banco Popular, Banco Sabadell y Bankia, y también extranjeras como Bank of Tokyo-Mitsubishi, Société Générale, Royal Bank of Scotland, Natixis, Deutsche IndustrieBank e ING. Y ha sido la banca internacional la que ha vendido al menos un tercio del pasivo de las radiales (algo más de 1.200 millones de euros) a los fondos neoyorquinos Blue Mountain Capital y Neuberger Berman.

La banca ha recurrido con frecuencia, desde el estallido de la crisis, a la la venta de deuda de dudoso cobro como una vía para obtener liquidez, liberar provisiones y reducir el coste de capital que les supone mantener esos activos en balance. Prefieren, por lo tanto, vender sus derechos de cobro a precios inferiores a su valor nominal para centrarse en la parte más estratégica de su actividad.

Santander, BBVA, Caixabank, Société Générale o RBS, entre las entidades que poseen deuda

Para los fondos de capital riesgo, la compra de estos activos resulta interesante por varias razones. Se trata de firmas que cuentan con unos áreas de recobro mucho más potentes que la banca y que cuentan con mayor margen de gestión que la banca, al no tener que hacer frente a los requisitos regulatorios que constriñen a las entidades financieras por el lado de las provisiones. Pero, sobre todo, la adquisición de esta deuda les resulta atractiva por el fuerte descuento con el que suelen cerrarse estas operaciones.

En este caso, la compra masiva de deuda financiera se ha realizado mediante una quita “del 70% de media”, explican personas del sector. “Los fondos han hecho un balance positivo de la situación: compran deuda barata y si van a los tribunales el Estado les tendrá que pagar al cabo de un tiempo por la Responsabilidad Patrimonial de las Administraciones Públicas (RPA) que envuelve a Fomento. Y si hay acuerdo para el rescate, pues mejor”, señalan estas fuentes.

Las concesionarias -grandes constructoras- al alimón con las entidades financieras ya rechazaron hasta dos veces entre mayo y agosto de 2014 sendas propuestas del Gobierno para rescatar las autopistas, que suponían según ellas una reestructuración de deuda implícita de más del 80%. Las concesionarias reclaman que el Gobierno las rescate abonándoles 5.500 millones de euros si no se llega a un acuerdo. Una cantidad que computaría directamente como déficit estatal.

Una solución pendiente

Las nueve autopistas quebradas suman casi 700 kilómetros. Se diseñaron en tiempos de bonanza y su explotación dura mucho, hasta más allá del año 2060 en algunos casos. Las nueve son las radiales madrileñas 2, 3, 4 y 5 del consorcio Accesos de Madrid (compuesto por Abertis, ACS, Sacyr y Bankia), la M-12 Eje Aeropuerto de Barajas, la AP-41 (Madrid-Toledo), la AP-36, la mencionada circunvalación de Alicante (Ciralsa), y la Cartagena-Vera (Aucosta).

Fuentes de una firma especializada en el asesoramiento de este tipo de operaciones explican que la entrada de fondos de capital riesgo en el área de las infraestructuras tiene aún poco recorrido en España. Sin embargo, auguran que estos movimientos irán a más en el corto plazo, ya que la nueva circular contable del Banco de España obliga a las entidades a elevar sus provisiones por sus activos en mora en balance, lo que, probablemente, desencadenará una oleada de ventas de la deuda problemática.

Al mismo tiempo, el cambio de propietarios de la deuda puede acercar una resolución del conflicto, ya que los conocidos como fondos buitres suelen ser más proclives a llegar a acuerdos de reestructuración con los deudores -cuentan con mayor margen, al haber adquirido la deuda con descuento-, antes de llegar a un proceso judicial que prolongaría los plazos de resolución. “Para estas firmas, el tiempo es dinero, literalmente”, indican en el sector.

El desenlace se verá con el nuevo Gobierno, en el que jugará un papel central el nuevo ministro de Fomento, Iñigo de la Serna. Las constructoras y las entidades bancarias están satisfechas con su nombramiento. Otros, como el diputado de Podemos Sergio Pascual, se indignan por la situación de las radiales quebradas: “Este pufo es un nuevo ejemplo de administración desleal de lo público. Con códigos penales como el alemán ya tendríamos a los ministros de turno responsables en la cárcel”, clama Pascual.