Ferrari ha cogido velocidad en los mercados. La cotización del fabricante de vehículos de lujo ha superado los 54 dólares por acción por primera vez desde octubre de 2015, tras registrar este lunes un avance próximo al 7% en Wall Street. La compañía del cavallino rampante festejaba de este modo sus resultados del tercer trimestre, presentados en la mañana del lunes.

Por tercera ocasión consecutiva, la compañía ha presentado unas cifras récord. Entre julio y septiembre de 2016, logró vender 1.972 unidades, un 1,5% más que en el mismo periodo del año anterior, y elevó sus ingresos netos un 8,3%, hasta los 783 millones de euros. China se mostró como la región más pujante, con un incremento de las ventas del 15%, aunque Europa conservó su posición predominante e, incluso, elevó su cuota de las ventas al 44%, frente al 42% previo.

Este buen hacer ha permitido, además, a Ferrari elevar sus previsiones para el conjunto del año, al situar su objetivo de Ebitda ajustado en 850 millones de euros, frente a los 800 estimados previamente, y reducir el pronóstico de deuda neta por debajo de los 700 millones.

Todos estos guarismos representan sólidos respaldos a la estrategia en la que se ha embarcado la compañía en los últimos tiempos. Ferrari se enfrenta al reto de elevar sus volúmenes de venta sin renunciar a su espíritu exclusivo. La compañía prevé colocar este año en el mercado 8.000 unidades de sus vehículos, un 4,4% más que el año anterior. Y su objetivo es elevar esa cifra, progresivamente, hasta las 9.000 unidades en 2019.

«La dirección debe manejar el delicado equilibrio entre el crecimiento y la protección de la marca con mucho cuidado. La conclusión es que la oferta restringida es muy importante para el valor de la marca Ferrari», opinan los analistas del banco estadounidense Citi.

Nueva estrategia

Para ello, la dirección que encabeza Sergio Marchionne ha recurrido a modelos como el GTC4Lusso, un vehículo de cuatro plazas, valorado en unos 230.000 euros, que está diseñado para clientes que buscan «algo diferente», como el propio Marchionne reconoció al refererirse a los clientes que «estaban buscando la misma emoción de conducir un Ferrari pero que, al mismo tiempo, está diseñado para ser conducido todos los días».

Pero esto no implica, ni mucho menos, que Ferrari haya renunciado a su aura de exclusividad, como queda refrendado con modelos de fabricación limitada como el F12tdf o el recientemente puesto a la venta -y ya agotado- Laferrari Aperta, un descapotable con una potencia cercana a los 1.000 caballos, cuyos precios rondan los 2 millones de euros. «Para nosotros, una edición limitada es una forma de recompensar a nuestros clientes», ha indicado Marchionne.

Los expertos han expresado en diversas ocasiones sus recelos sobre la estrategia de la compañía, en un momento en el que las perspectivas para la venta de vehículos deportivos de gama alta parecen enfrentarse a un declive motivado por cuestiones demográficas en mercados como EEUU. Como observan en Citi, firmas como Porsche, Lamborghini y Bentley se han encaminado hacia la fabricación de deportivos utilitarios, pero Ferrari se ha resistido hasta el momento.

El banco de inversión considera, no obstante, que Ferrari cuenta con otras vías para alcanzar sus objetivos, entre las que una de las más evidentes sería el incremento de su penetración en los mercados emergentes. El reciente incremento de las ventas en China parecen indicar que el potencial de esta opción.

En cualquier caso, el mercado parece estar dando un voto de confianza a la compañía. Tras un convulso estreno en los parqués, en el último tramo del año pasado, la compañía ha logrado enmendar de forma notable su marcha. Desde el pasado febrero, su cotización ha repuntado más de un 70% y, desde finales de octubre, vuelve a cotizar por encima de los niveles a los que debutó en Wall Street. Con un valor de mercado actual superior a los 9.000 millones de euros, se mueve a poco más de un 3,5% de sus máximos históricos. Una distancia que parece asequible para un valor que ha pisado el acelerador con decisión.