Los suizos rechazaron este domingo en referéndum cambiar el sistema fiscal del que se benefician las multinacionales a pesar de que puede acarrear que Suiza entre en la lista negra de la UE y la OCDE, y aceptaron facilitar la obtención de la nacionalidad a los nietos de los inmigrantes.

Con un 60,4 % de apoyo, según las últimas cifras disponibles, y con mayoría ciudadana y de cantones (estados federales), la iniciativa presentada por el propio Consejo Federal (gobierno) ha sido refrendada. De los 26 cantones, sólo siete se opusieron a la reforma.

Es la primera vez que los suizos apoyan una modificación de estas características y sucede después que en dos ocasiones anteriores -1994 y 2004- los ciudadanos rechazaran en referéndum proyectos similares.

Los helvéticos tumbaron con un 59,1 % de los votos la propuesta del Gobierno y del Parlamento de reformar el régimen fiscal de las multinacionales. Sólo cuatro cantones la han aceptado.

El Ejecutivo había actuado presionado por el hecho de que la OCDE y la Unión Europea consideran que el sistema tributario suizo para con las grandes corporaciones es demasiado beneficioso para éstas y por lo tanto representa una competencia desleal para el resto de países. Sin embargo, el Partido Socialista se opuso argumentando que la reforma acabaría beneficiando a las empresas y perjudicando a los ciudadanos porque el contribuyente pagaría lo dejado de recaudar a las corporaciones, que podrían beneficiarse de otras rebajas tributarias.

Las multinacionales -las llamadas sociedades holdings, sociedades de domicilio o sociedades mixtas- gozan de un «estatus especial» por el que se benefician de una tasa impositiva reducida, dado que pagan unos impuestos que oscilan entre el 7,8 % y el 12 %.

Ante la amenaza de medidas de represalia, en 2014, el Gobierno de la Confederación Helvética pactó con la UE abolir este «estatus especial» y modificar el sistema para que, de media, la presión fiscal estuviera alrededor del 14 %.

No obstante, muchos cantones se planteaban bajar el impuesto sobre los beneficios para poder seguir siendo fiscalmente competitivos, y las compañías habrían obtenido otros tipos de rebajas fiscales. La medida hubiera afectado a unas 24.000 firmas instaladas en Suiza que emplean a unas 150.000 personas y contribuyen a la mitad de las tasas corporativas federales.

Ahora se abre la incógnita sobre si éstas permanecerán en la Confederación a pesar de la incertidumbre creada por el rechazo a la reforma o abandonarán la plaza helvética para instalarse en otro lugar