Despacio pero sin pausa. La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) no está dispuesta a dilatar en exceso el proceso de subida de tipos. Desde que el pasado mes de diciembre anunció la segunda alza del precio del dinero en una década, el banco central estadounidense busca la oportunidad para proseguir el camino de la normalización de las tasas.

Así lo recordó este martes la presidenta de la Fed, Janet Yellen, en su comparecencia ante el Comité Bancario del Senado si la inflación y el empleo mantienen la tendencia de mejora esperada. «En nuestras próximas reuniones, el comité valorará si el empleo y la inflación están evolucionando en línea con estas expectativas, en cuyo caso un ajuste adicional de la tasa de los fondos federales probablemente sería apropiada», señaló.

Desde que en diciembre la institución señaló unas perspectivas de hasta tres alzas de tipos a lo largo de 2017, los inversores intentan encontrar las pistas para saber cuándo llegará el próximo movimiento. Hasta la fecha, según las apuestas sobre fondos de la Fed, los inversores parecían firmemente convencidos que hasta junio no se registrarían nuevas alzas del precio del dinero en Estados Unidos.

Sin embargo, las palabras de Yellen vuelven a poner sobre la mesa la opción de un alza de tipos en las reuniones más próximas, como sería la que celebra el banco central el próximo 15 de marzo. Si hasta la semana pasada los inversores apenas otorgaban un 10% de opciones a un alza de tipos el próximo mes, según las apuestas sobre fondos de la Fed, las probabilidades ahora se han triplicado.

De hecho, la presidenta de la Fed advirtió de los riesgos que generaría dilatar demasiado el siguiente endurecimiento de la política monetaria. «Esperar demasiado tiempo para eliminar las políticas acomodativas sería imprudente, lo que podría requerir que el Comité de Mercado de la Fed aumente las tasas rápidamente, lo que podría perturbar a los mercados y empujar a la economía hacia la recesión».

Aunque ha insistido en que el movimiento será gradual, el mensaje de Yellen ha sido interpretado como la señal de una postura más restrictiva por parte del banco central estadounidense.

Reducir el balance

A ello también contribuyeron sus palabras sobre la reducción del balance de la Fed, que actualmente se sitúa en 4,4 billones de dólares (4,16 billones de euros). Según señaló, el objetivo a largo plazo de la institución es reducirlo, aunque matizó que el proceso será «ordenado y predecible» y sólo se iniciará cuando la normalización de los tipos esté encarrilado.

La reacción del mercado fue elocuente. El índice US Dollar remontó hasta sus niveles más elevados desde el pasado 3 de enero, al tiempo que los mercados de renta fija sufrieron una nueva oleada de ventas. La rentabilidad (que evoluciona de forma inversa al precio) de los bonos a 10 años de Estados Unidos repuntaba seis puntos básicos, hasta el 2,49%.

El efecto arrastre también era perceptible en la deuda europea. Los títulos de países como España e Italia borraban las mejoras iniciales para retornar a sus niveles del día anterior (1,66% y 2,22%, respectivamente), mientras que los títulos de Francia sumaban dos puntos básicos, hasta el 1,05%, y los de Alemania cuatro puntos, hasta el 0,37%.

Las bolsas de EEUU, en cambio, registraban escasos movimientos.

Las palabras de Yellen se enmarcan en un escenario en el que los inversores parecen apostar a que las políticas del nuevo presidente, Donald Trump generarán un repunte de la inflación en el país, forzando a la Fed a revertir las políticas de tipos en mínimos que ha mantenido casi inalterada desde 2009.

Yellen reconoció este martes que «los cambios en política fiscal o en otras políticas económicas pueden afectar potencialmente las perspectivas económicas». No obstante, apuntó que «es demasiado temprano para saber qué cambios de política económica se pondrán en marcha o cómo se desarrollarán sus efectos económicos».