El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, cree que de todas las recetas que están desfilando en las últimas semanas por la Comisión del Pacto de Toledo para reconducir el déficit de la Seguridad Social y apuntalar el sistema público de pensiones, al menos una tendría «efectos positivos» sin inconvenientes adicionales: un nuevo retraso de la edad de jubilación hasta más allá de los 67 años.

En su opinión, el “agujero” de las cuentas de la Seguridad Social española–que alcanzará el 1,7% del PIB en 2016, unos 16.000 millones de déficit—es la envenenada herencia de una década de altos niveles de paro y de, en menor medida de la moderación salarial (que el propio Banco de España ha aconsejado), junto a la tasa de sustitución (relación de la primera pensión respecto al salario) más alta de la UE, solo tras Portugal, Grecia y Chipre.

En este escenario, su diagnóstico «aritmético», más allá de «decisiones concretas», se ha centrado en la necesidad de incrementar los ingresos del sistema mientras se controla el gasto, cuestión esta última difícil en un escenario de envejecimiento demográfico.

En este sentido, ha dicho que un nuevo retraso de la edad de jubilación –la reforma del 2010 ya la elevó progresivamente de los 65 a los 67 años—permitiría alargar el tiempo de cotización de los trabajadores y contener el gasto en pensiones. Según ha dicho, esta medida se “justifica” por el progresivo incremento de la esperanza de vida o por la cada vez más tardía incorporación de los jóvenes al mercado laboral.

En coherencia, el gobernador del Banco de España también ha llamado a desincentivar aún más las jubilaciones anticipadas, cuyo acceso ya se endureció en 2013, aunque las modificaciones legales adoptadas entonces aún no se están implementando en toda su extensión.

¿Y el resto de opciones? Todas tienen algún pero, unas más que otras. Para empezar, según el gobernador del Banco de España, un incremento de la tasa de empleo del 56% actual al 80% en 2060 solo amortiguaría un 60% de la presión del envejecimiento sobre el gasto en pensiones.

¿Y una subida de salarios? En este caso, Linde cree que habría que introducir una necesaria mejora de la productividad, una de las asignaturas pendientes de España. La razón es que sería la única forma de mejorar los salarios sin que ello penalizara el empleo.

Y ese argumento también le ha valido a Linde para criticar una posible subida de bases de cotización, puesto que ello “encarecería los gastos” de las empresas contratantes.

Cuentas nocionales y pensiones privadas

Algo más benevolente se ha mostrado respecto a las reclamaciones, sobre todo desde el ámbito empresarial, para establecer un sistema de cuentas nocionales. Una especie de bolsas de ahorro que acompañarían a cada trabajador durante toda su vida laboral para cobrarlas en el momento de la jubilación.

En opinión de Linde, se trata de un sistema que “no soluciona nada en términos de sostenibilidad del sistema”, aunque, al menos, “aporta transparencia”.

Y en el caso de establecer un sistema “complementario” de pensiones privadas, el gobernador del Banco de España cree que será necesario “discutirlo” porque, en la actualidad, los productos privados son “caros y poco eficientes”.

Desaconseja sufragar pensiones con impuestos

Por último, Linde ha acabado su repaso a las recetas para salvar las pensiones refiriéndose a la posibilidad de financiar parte del sistema con cargo a Presupuestos, por la vía de los impuestos.

Al respecto, cree que, de hacerse debería buscarse la vía “menos distorsionadora posible”, por ejemplo a través de los impuestos indirectos, entre otras cosas porque los jubilados también tributan, como el resto de ciudadanos, en el IRPF.