Popular está celebrando su junta extraordinaria de accionistas, en un clima de alta tensión. Los inversores han tomado la palabra para pedir la dimisión del Consejo de Administración y una auditoría interna que analice la gestión de Ángel Ron, ex presidente del banco.

Los minoritarios han tomado el micrófono y se han desquitado, encolerizados por las pérdidas asumidas en los últimos años. Los inversores han pedido “menos chulería y más dimisión” al Consejo, al que han mandado a “freír espárragos” y han instado a “dimitir, si les queda algo de dignidad”.

Exigen que la cúpula no cobre hasta que la acción recupere el nivel previo a la llegada de Ron

Los accionistas han exigido una auditoría interna que analice la “nefasta gestión” realizada por Ángel Ron en los últimos años y de la que que también responsabilizan al Consejo, “salvo a Pedro Larena, que sólo lleva seis meses en el banco y Jaime Ruiz Sacristán, que representa al mexicano Antonio Del Valle, que inició todo esto” [en alusión a la salida de Ron].

Los minoritarios se han quejado de la ausencia de Ángel Ron y de Emilio Saracho, al que desean suerte y esperan que se convierta en “un ángel salvador o, si va a ser un ángel liquidador, exprima hasta el último centavo para devolver a los accionistas, que nos sentimos estafados”.

Los casi treinta accionistas que han tomado la palabra han puesto de manifiesto cómo un banco que había sido reconocido como uno de los más eficientes, más transparentes y mejor gestionados de Europa ha podido perder más de 5.000 millones en ampliaciones de capital -una en junio de 2016 y otra a finales de 2012- y convertirlo en un “banquillo, a precio de saldo, que da pérdidas por más de 3.500 millones y con una acción con la que no se puede pagar ni un café”.

Un accionista, que ha señalado haber perdido tres millones de euros que tenía invertidos en Popular a través de la empresa de su familia, ha propuesto que Ron y el Consejo no cobre hasta que el precio de la acción no alcance el nivel al que estaba cuando el ex presidente tomó las riendas del banco.

El mismo inversor ha exigido a los gestores que “asuman su responsabilidad y pidan perdón a los accionistas, porque aún me encuentro con arrogancia, cuando voy a hablar con algunos de ustedes”.

El Consejo toma la palabra

Los minoritarios han pedido información sobre la indemnización de 8,5 millones de euros que se embolsará Ron, como ex presidente del banco. Roberto Higuera, vicepresidente del Consejo, ha asegurado que, hasta la fecha, Ron no se ha llevado esa indemnización, sino sólo los 1,1 millones de euros que le corresponden por ley en concepto de su pensión por los años trabajo y que imposibilita que el directivo pueda ejercer en otra entidad.

Ron no se ha llevado la indemnización de 8 millones como presidente, sino 1,1 millones de pensión

El vicepresidente se defiende de las críticas y asegura que “el Consejo no ha sido complaciente; ha pensado que había que hacer cambio de rumbo (en alusión al cambio de presidencia) y lo ha tomado, por el bien de los accionistas” y un movimiento “duro y excepcional en Europa”.

Higueras coincide con la valoración de uno de los accionistas. “Todos preferimos la independencia, siempre que haya una recuperación. Popular se podía haber vendido, siempre ha sido una presa atractiva porque tiene una franquicia en pymes muy importante, donde tenemos más cuota de mercado que supera la de los cuatro o cinco bancos que son más grandes que nosotros”, apunta.

Higuera: “Popular es solvente y sólido” y “las cláusulas suelo no son abusivas ni fraudulentas”

El representante del Consejo ha defendido las cláusulas suelo de sus préstamos hipotecario, “no son abusivas ni fraudulentas, argumentando que fue el cambio en los criterios de transparencia el que ha puesto en duda sus cláusulas.

Higuera ha defendido que Popular es “una entidad solvente y sólida, con unos resultados que en la parte de la banca sana da unos resultados muy apreciables, con mora baja, una rentabilidad sobre activos muy alta de dos dígitos y eficiencia (siempre en la parte de la actividad de la banca sana)”.

La renta variable es un activo de riesgo; si no se puede asumir, pueden comprar bonos alemanes

Añade que, “si conseguimos aligerar la banca mala, vendiendo o transformando la banca mala, el banco subyacente -el no contaminado- es rentable y conserva los valores del pasado, con márgenes superiores a los del sector, pese al esfuerzo que supone el aumento de crédito, que siempre estrecha márgenes”.

El representante del máximo órgano de decisión de Popular ha lamentado las pérdidas de los accionistas, subrayando que “la renta variable es un activo de riesgo”. Si no se puede asumir, se pueden comprar bonos alemanes, recomienda.

Sobre si el banco realizará una ampliación de capital o eliminará el dividendo, Higueras señala que es una decisión del próximo presidente, pero apunta que es mejor eliminar la remuneración al accionista, antes de que pedir más dinero para captar más capital. Considera que “ahora la prioridad es recuperar el valor de la acción, no el dividendo”.