La CNMV ha presentado los resultados de su primera actuación de mistery shopping (cliente misterioso), tres años después de que la ex presidenta de la institución, Elvira Rodríguez, anunciase su intención de lanzar esta iniciativa para vigilar las prácticas de la banca en la comercialización de productos entre particulares.

A finales de 2012, Rodríguez explicó que había propuesto al Ministerio de Economía la contratación de inspectores de incógnito para que se hiciesen pasar por clientes en las oficinas bancarias y comprobar, de primera mano, si las prácticas comerciales se ajustaban a la legalidad.

La ex presidenta de la institución anunció esta iniciativa que se concreta ahora a finales de 2012

En esa ocasión, Rodríguez enfatizó que esta práctica respondía a «una supervisión temprana», especialmente necesaria cuando todavía estaban frescos los fraudes por la venta de participaciones preferentes y de acciones de Bankia. Sin embargo, los inspectores encubiertos no han salido a la calle hasta hace unos meses.

El organismo que regula los mercados ha realizado por primera vez una prueba piloto de cliente misterioso, que ha consistido en 450 visitas simuladas a oficinas bancarias en 20 poblaciones distintas.

El estudio confirma que la banca da información incompleta sobre los riesgos y costes de sus productos

El ejercicio ha puesto de relieve irregularidades en las prácticas de comercialización de productos de inversión, como recomendaciones implícitas verbales no reconocidas como asesoramiento; utilización de fichas comerciales que recogían de forma imprecisa o incorrecta información relevante del DFI (Documento de Datos Fundamentales) de los fondos de inversión; e insuficiencias en la información sobre riesgos y costes.

La CNMV destaca que la totalidad de los fondos de inversión que han ofrecido los comerciales están gestionados por el propio grupo de la entidad. En este sentido, se «hace necesario recordar el deber de gestionar adecuadamente los conflictos de interés en el contexto de la comercialización de productos», señala el organismo.

Otra de las conclusiones del estudio es que «durante la explicación oral de la naturaleza de los instrumentos financieros ofertados, con cierta frecuencia se hizo hincapié en las ventajas de los mismos haciendo una insuficiente referencia a sus riesgos, lo que supuso una presentación poco equilibrada del producto».

Además, explica la institución, «en ocasiones, cuando el personal comercial anticipó verbalmente al cliente simulado que el producto ofertado podía no resultar conveniente, se minusvaloró este hecho restándole importancia».