El histórico restaurante y salón de té Embassy del paseo de la Castellana de Madrid, inaugurado en 1931 y que fue un lugar clave en la Segunda Guerra Mundial por facilitar la salida de judíos hacia Portugal, cerró definitivamente al público el pasado lunes, según han confirmado a Efe fuentes de la empresa.

Las mismas fuentes han señalado que el expediente de regulación de empleo ha afectado a 41 empleados, y no a los cerca de 60 que trabajaban directamente en este local y en algunos de los obradores que lo surtían de productos de alimentación. El motivo es que una parte de estos empleados han sido recolocados en los otros tres locales con los que cuenta Embassy, que continuarán abiertos al público. «Hemos intentado en la medida de lo posible quedarnos con el máximo número de personas», han indicado fuentes de la empresa.

Además del local ubicado en el paseo de la Castellana número 12, en el barrio de Salamanca, Embassy tiene una cafetería en el barrio de Aravaca con un espacio destinado a la venta de productos y con otras dos tiendas, una en La Moraleja (Alcobendas) y otra en la calle Potosí número 8, en el distrito de Chamartín de Madrid capital. Todos los establecimientos funcionan bajo el régimen de alquiler.

La clausura del establecimiento se debe a «un problema económico puro y duro», según explican desde la empresa

La diferencia es que el de la Castellana disponía, además de la tienda, de una zona de restauración con salón de té y restaurante que «como modelo de negocio no funciona», según explican desde la empresa, que alegó que el cierre se debía a «un problema económico puro y duro».

Este local fue fundado por Margarita Kearney Taylor, que durante la II Guerra Mundial logró la salida de miles de judíos hacia Portugal, eludiendo el control de los funcionarios de la embajada alemana, que llenaban su establecimiento. La dueña, de nacionalidad irlandesa, llegó a España a finales de los años 20 desde París y decidió abrir su negocio en el paseo de la Castellana, cerca de la plaza de Colón, ya que esta calle le recordaba a la avenida de los Campos Elíseos de la capital francesa.

En la década de 1980, los nuevos dueños incorporaron el restaurante a sus servicios y sumaron a la pastelería la tienda de alimentación y delicatessen.