El crecimiento económico está pulverizando en lo que va de año todas las previsiones, al menos las del Gobierno. Si a finales del pasado año se esperaba una ralentización en el avance del PIB por un cierto freno en la creación de empleo y un menor empuje de factores como los moderados precios del petróleo, la tendencia parece estar siendo la contraria.

El dato avanzado del Instituto Nacional de Estadística (INE) arroja un crecimiento del 0,8% para el primer trimestre. Sin embargo, fuentes gubernamentales van más allá y han confirmado a El Independiente que el PIB alcanzó un ritmo de avance del 0,9% en el segundo.

El hecho de que la economía española esté pisando el acelerador, empujada entre otras cosas por las exportaciones, ha llevado al Gobierno a plantearse una nueva revisión del cuadro macroeconómico de cara a la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2018, que tiene que comenzar en junio, casi a caballo con la aprobación de los de 2017.

Hasta el momento, el Ejecutivo ha estimado que la economía crecerá un 2,7% en tasa interanual en 2017, para ralentizarse al 2,5% en 2018. Sin embargo, las mismas fuentes han avanzado que ya se está planteando elevar estas previsiones por encima del 3%. La nueva meta rondará entre el 3,1% y el 3,2%. En el mejor de los casos, el crecimiento podría superar en medio punto porcentual la cifra pronosticada hasta ahora.

El Gobierno ya avisó en el momento de la presentación del actual cuadro macroeconómico de que las previsiones eran “prudentes”. Así, las nuevas cifras están más en sintonía con los principales centros de análisis. Por ejemplo, el Servicio de Estudios de BBVA sitúa el crecimiento de la economía entre el 1% y el 1,1% en el segundo trimestre y el interanual para el conjunto del ejercicio en el 3%.

El Banco de España mantiene su previsión en el 2,8% para todo el año, aunque ha manifestado que la economía presenta sesgos al alza por las ganancias de competitividad de los últimos años. Por su parte, la CEOE ha revisado sus pronósticos este jueves y espera un avance del PIB del 3,2% para este año.

¿Cómo afectará al paro y al déficit público?

En la revisión que el Gobierno haga del cuadro macroeconómico habrá que ver qué efecto tiene la nueva senda de crecimiento en las previsiones de empleo y déficit. En el ideario del Ejecutivo está que en 2019 pueda darse por cerrada la crisis con la consecución de los 20 millones de empleos que se alcanzaron en los años previos al deterioro económico.

Hasta entonces, el Gobierno espera que la tasa de paro se sitúe en el 17,5% este año, para reducirse al 15,6% en 2018, al 13,7% en 2019 y al 11,9% en 2020. Sin embargo, estos pronósticos se fundamentan en una previsión de crecimiento del 2,5% y también podrían verse mejorados.

Del mismo modo, el compromiso de estabilidad presupuestaria adquirido con Bruselas pasa por reducir el déficit público hasta el 3,1% del PIB antes de salir finalmente del protocolo de déficit excesivo en 2018. En este caso, el consenso de analistas cree que la reducción de este saldo se antoja cuanto menos exigente, aunque los cálculos elaborados por el Gobierno han tenido en cuenta básicamente las medidas fiscales adoptadas en los últimos compases de 2016, principalmente en el Impuesto de Sociedades, y el empuje del ciclo económica, variable esta que podría haberse quedado corta.