La agencia de calificación Fitch ha advertido este viernes a Cataluña de la importancia de sus relaciones con el Gobierno central para su perfil de crédito debido a que se trata de una de las regiones españolas más dependientes de los mecanismos de apoyo de liquidez que el Estado proporciona a las comunidades autónomas.

“Las relaciones con el Gobierno central son muy importantes para el perfil de crédito de Cataluña, ya que la región depende en gran medida del apoyo de liquidez, fundamentalmente del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) y de los anticipos de tesorería para atender gastos inaplazables”, ha señalado la calificadora, según recoge Europa Press. 

De esta forma, ha subrayado “el gran poder” que tiene el Gobierno central para intervenir si así lo decidiera, aludiendo a ciertas medidas concretas que podrían ser adoptadas como la suspensión de algunos o todos los cargos políticos del Ejecutivo catalán, o el recorte de la financiación si se utilizara para cubrir los costes de la celebración del referéndum.

De igual forma, aunque el Parlament aprobó este viernes a las 00.48 horas la ‘Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república catalana’ con la que JxSí y la CUP quieren consumar la ‘desconexión’ -a pesar de que el Tribunal Constitucional (TC) había suspendido poco antes la tramitación de la norma- Fitch considera que “la separación de Cataluña de España es poco probable”.

Por otro lado, ha recordado que a Cataluña se le retiró el nivel de calificación BBB- a finales de 2015 y fue calificada con el rating BB con perspectiva ‘negativa’ debido al empeoramiento de las relaciones con el Gobierno central.

Riego de bajada de ráting

Por ello, advierte que se podría volver a adoptar una decisión negativa respecto a su perfil de crédito si se diera el caso de “una escalada significativa de hostilidades entre gobiernos o si se debilitara el apoyo de liquidez”.

“Una reducción o retirada del apoyo financiero del Gobierno central al autonómico refleja muchos riesgos para Cataluña, dado su débil desempeño presupuestario, el alto endeudamiento y los riesgos de refinanciación”, apuntó Fitch.