La banca española ha optado por ponerse de perfil en la crisis de Cataluña y ni siquiera la AEB, patronal del sector, ha adoptado una postura oficial sobre las tensiones entre Madrid y Barcelona, ante las diversas sensibilidades que está generando el conflicto. Sin embargo, los informes y notas que algunas entidades están remitiendo a sus clientes para tranquilizarles sobre la situación en España son elocuentes.

Bankinter Securities, el bróker del banco que presta servicio a grandes inversores, envió hace unos días una nota bajo el título Spanish risk: early regional elections in Catalonia?, en el que define sin tapujos la realidad que se vive en el país, ante la inquietud generada entre algunos de sus clientes.

 Dejar que Cataluña logre un pacto fiscal similar al del País Vasco induciría a Madrid a pedir lo mismo

«La situación actual es ésta: el partido en el poder (Junts per Sí) es una alianza temporal entre el partido de centro derecha (PDCat, plagado de cargos por corrupción) y el de izquierdas (ERC). Controla 62 escaños en el gobierno regional, a falta de 6 para la mayoría absoluta. Para alcanzar los 68 ha firmado un acuerdo con la CUP -que tiene 10 escaños-, un partido secesionista cuyo programa electoral podría resumirse en que el capitalismo es el demonio y Madrid es el culpable de todos los problemas de Cataluña.  Este acuerdo es inestable, en el mejor de los casos, ya que la CUP va en contra del electorado burgués que apoyaba a PdCat, y ERC y la CUP están compitiendo por la misma parte del electorado», explica Bankinter en su comunicado.

Añade: «Los partidos restantes son Ciudadanos (25 escaños, la principal oposición a los secesionistas), los socialistas (16 escaños, tratando de quedar bien con todas las partes), la marca regional de Podemos (11 escaños) y el Partido Popular (11 y en una espiral descendente durante la última década en términos de apoyo de los votantes). El proceso secesionista ha acaparado toda la atención política, pero se hace muy poca política en el parlamento regional».

El Gobierno podría dejar claro a ERC que el gobierno regional sería suyo si Puigdemont se estrella y quema

Entre los posibles escenarios que vaticinan los analistas de Bankinter, apunta una convocatoria anticipada de elecciones en Cataluña. «Sería una jugada arriesgada y los políticos son muy conscientes de que esos riesgos tienden a ser contraproducentes: la información sobre la intención de voto es incompleta y el abstencionismo podría ser un factor significativo», sostienen.

«En primer lugar, queda por ver si la alianza PdCat y ERC continuaría en un escenario de elecciones anticipadas. De no ser así, las encuestas indican que ERC triunfaría sobre PdCat y se convertiría en el socio principal de un gobierno de coalición. Aun así, sería necesario una acuerdo entre ERC, PdCat y la CUP, por lo que la recompensa sería poca tras asumir un riesgo tan alto», consideran.

Los socialistas, que tratan de quedar bien con todos, podrían prestar sus votos, si la CUP sale del mapa

Por otro lado, «la abstención es mayor en las principales ciudades, donde hay un electorado más centrista y menos ideológico. Si la participación de los votantes es mayor en los pueblos pequeños, las encuestas podrían fallar, una posibilidad de la que los políticos son muy conscientes».

En este escenario, Bankinter explica a sus clientes que «algunos analistas señalan que si no hay una ruptura con Madrid este año, la CUP podría retirar su apoyo y no habrá presupuestos para 2018, por lo que no queda otra opción que convocar elecciones anticipadas».

El banco cree que «otros partidos, como por ejemplo el de los socialistas, podrían intervenir y prestar sus votos, si la CUP sale del terreno de juego, por lo que este partido secesionista no tiene en absoluto el poder».

Más allá de este escenario, Bankinter ve otras alternativas. «Pensamos que podría haber otra opción para el callejón sin salida: lo que el Gobierno español pretende es incitar la disensión dentro del gobierno catalán, dejando claro al socio menor (ERC) que el gobierno regional sería suyo si el actual presidente, Carles Puigdemont, se estrella y quema. Que Puigdemont y sus compañeros de partido firmen los papeles y, tras esto, queden inhabilitados de los cargos públicos, para después ocupar su lugar, sin elecciones. Los comicios no están previstos hasta septiembre de 2019», describen.

Un sistema fiscal no sostenible

Para concluir, la entidad recomienda «mantener una cosa en mente: remendar las vallas no será fácil». Asegura que, «dejando a un lado las ideologías,  el sistema fiscal español no es sostenible. No todas las regiones tienen el mismo acuerdo, y la cantidad de dinero que reciben del Gobierno central varía considerablemente, sin que haya un conjunto objetivo de reglas».

En su opinión, «dejar que Cataluña logre un pacto fiscal similar al del País Vasco o Navarra induciría a la Comunidad de Madrid -una de las más ricas- a solicitar un un acuerdo similar, abandonando las regiones más pobres (Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha) en una situación desesperada. Sólo estas tres regiones, de un total de 19, representan más del 26% de los diputados nacionales, por lo que aprobar un nuevo pacto fiscal español va a ser difícil».

El grupo augura que, con este telón de fondo, «la situación catalana continuará estallando de vez en cuando».