Spain is different. Así lo confirman las cifras sobre consumo de los hogares que publica la oficina estadística de la Unión Europea (Eurostat) con datos de 2016. Se trata de un espejo en el que cada país se mira para conocer, si no lo sabía ya, cuáles son sus preferencias de gasto y cuáles las de los países vecinos. Y las conclusiones no dejan de ser, por conocidas en algunos casos, sorprendentes.

Es cierto que los españoles se gastan un 14,8% de su renta en restaurantes, cafés, pubs y bares, el porcentaje más alto de la UE-27.  Y, como curiosidad, de los diez primeros países de este ránking, seis son países del sur.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, levantaba ampollas en España el pasado mes de marzo al afirmar que en los países del sur se gastan el dinero en “alcohol y mujeres”. Y en ello hay, en el caso de España, una apariencia de verdad a la vista de estos resultados. Sin embargo, hasta donde llegan los registros de Eurostat, también hay una gran mentira.

La proporción de renta familiar que los españoles dedican a estos lugares de ocio es más del doble de la media de toda la UE, con un 6,9%.  En este sentido, cabría pensar que, siendo el país que más dinero se deja en los establecimientos, también es de los que menos gasta después en alimentación en casa. Sin embargo, los porcentajes son similares a la media europea, con alrededor de un 11,5%.

Además, en el caso del alcohol, el tabaco o los narcóticos, España emplea de media un 3,8% de la renta del hogar, una décima menos que la media de la UE. Por encima están los países del este y sur de Europa, mientras que entre los que menos dinero dedican a estos productos se encuentran países como Alemania, Suecia o Dinamarca.

Si se está en el bar, no se está en casa

En todo caso, con independencia de lo que se consuma en los bares y en los cafés, lo que más llama la atención es que, al mismo tiempo, los españoles dedican el grueso de su gasto al mantenimiento del hogar y el pago de suministros, con un 22,3% de los ingresos, pero un escaso 4,2% a lo que tiene que ver con su equipamiento, desde los muebles y alfombras hasta herramientas para el jardín.

Dicho de otro modo, los españoles prefieren hacer la vida fuera de casa en lugar de invertir en el hogar. Y en eso sí que es diferente, pues en el conjunto de la UE, el gasto en locales de ocio es solo algo superior al empleado en el mantenimiento del hogar, a lo que se dedica de media un 5,5%.

El gasto en vivienda se dispara en una década

Con todo, el desembolso en la vivienda y el pago de suministros sigue siendo la mayor partida de gasto de los presupuestos familiares a lo largo y ancho de Europa. Se comió el pasado año unos 2.400 millones de euros, el equivalente al 16,4% del PIB de la UE.

Además, su peso ha crecido por encima de otros conceptos desde el inicio de la crisis. Se ha elevado desde el 22,7% de media en 2006 al 24,5% en 2016. Sin embargo, en otros países, el avance ha sido muy superior, con un 4,5% en Portugal o un 4,3% en España.