La economía española no ha dejado de recibir aplausos durante los primeros meses de 2018. La reciente mejora de las previsiones de crecimiento por parte del FMI vino a complementar una sucesión de buenas nuevas que incluye la subida de calificación aplicada por las cuatro principales agencias de rating.

Por eso resulta mucho más chocante la advertencia lanzada este martes por el banco suizo UBS. Los analistas de la entidad helvética recuerdan que los ritmos de crecimiento registrados en los últimos ejercicios, con tasas superiores al 3%, han estado apoyados en una serie de elementos favorables -mejora de la competitividad o impulso del sector turístico- cuya fuerza empieza a extinguirse, lo que implicará con total seguridad una desaceleración de la expansión económica en los próximos años.

Así, UBS espera que España reduzca en 2018 su crecimiento desde el 3,1% del ejercicio anterior hasta el 2,8%, para restar otras cinco décimas, hasta el 2,3%, en 2019.

Lo cierto es que esta idea no difiere demasiado de la presentada por las principales firmas de análisis, que sostienen que los ritmos de crecimiento de España irán desacelerándose en los próximos ejercicios. Sin embargo, el banco suizo va más allá y alerta de que si no se ejecutan reformas estructurales de calado, que propicien una fuerte recuperación de la inversión empresarial, el crecimiento en España, al igual que en Italia y Portugal, «revertirá gradualmente hacia sus mediocres ritmos potenciales de crecimiento», que en el caso español se sitúan en torno al 1,5%.

El banco suizo ve riesgos de que la balanza fiscal de España se deteriore ante una desaceleración de la economía global

Los temores de UBS radican en la débil dinámica demográfica, la necesidad de contener el gasto público, la normalización de la política monetaria del BCE y el fortalecimiento del euro, que se prevé que jueguen en contra del crecimiento de estos países y que, además, amenaza con cortar la dinámica de mejora del déficit público en que se hallan inmersos.

«Un crecimiento por debajo de la tendencia haría que el déficit público y la deuda sobre PIB volvieran a subir, en especial en España donde el déficit estructural permanece en el 3% del PIB», comentan. En este sentido, insisten, «la mejora en las balanzas fiscales ha venido de factores cíclicos, en tanto que el componente estructural ha empeorado sustancialmente en España e Italia y apenas ha mejorado en Portugal. Esto significa que las métricas económicas y fiscales podrían deteriorarse rápidamente en la próxima desaceleración global».

UBS también advierte de que el próximo fin de las compras de deuda por parte del BCE irá, probablemente, acompañada de un incremento de los costes de la deuda de España, Italia y Portugal, que se han reducido a cotas históricamente bajas por las políticas de la institución. «Las primas de riesgo volverán a evolucionar en sintonía con las dinámicas económicas y fiscales de cada país una vez que acabe la expansión cuantitativa», apuntan.