Economía

Europa obliga al Gobierno a que incluya a la Sareb en el cómputo de deuda pública que sube al 120% en 2020

María Jesús Montero y Nadia Calviño charlan en el Congreso en una imagen de archivo EFE

La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) deberá reclasificarse dentro del perímetro de cuentas del sector público, lo que supondrá un impacto en déficit y deuda pública en las cuentas de 2020, según ha decidido Eurostat y han informado fuentes gubernamentales.

En concreto, los 35.000 millones de euros de deuda que mantiene Sareb pasarán a tener consideración de deuda pública, que se suma al resto de la deuda del Tesoro. La deuda pública ascendió al 117,1% del PIB en 2020 y al sumarle el impacto de 35.000 millones de Sareb escalará al 120%, por encima de la previsión inicial del 118,8% del Gobierno.

El impacto en déficit, que será el patrimonio neto negativo que tenga Sareb al cierre de 2020, se definirá una vez que se aprueben las cuentas del ‘banco malo’, lo que está previsto que suceda la semana que viene.

A finales de 2019, el patrimonio neto negativo de Sareb rondaba los 7.000 millones de euros, a lo que debe sumarse las pérdidas que se hayan acumulado en los resultados de 2020, lo que permite avanzar que el impacto en déficit «estará bastante por encima» de los 7.000 millones de euros, apuntan desde el Gobierno.

En cualquier caso, a medida que se vendan las carteras de activos de Sareb se irá reduciendo la exposición del Estado.

Activos tóxicos

Sareb se creó en el año 2012 para gestionar los activos tóxicos de la banca. Contaba con un 45% de capital del Estado y un plazo de liquidación hasta 2027.

Pero las condiciones originales de su creación, que determinaron que la entidad quedase fuera del perímetro público, han variado, como aquella que implicaba que Sareb no tuviese pérdidas significativas (y sin embargo ha generado pérdidas recurrentes en todos los ejercicios).

Esta situación motivó un replanteamiento por parte de las autoridades estadísticas. Ya desde el pasado año, Eurostat apuntaba que la solución tenía que pasar por la reclasificación.

De su lado, el Gobierno español esperaba que se pudiese seguir valorando Sareb con la normativa estadística con la que se constituyó e incluso propuso incluir el resultado de Sareb en las cuentas públicas, pero confiando en que todavía contaba con el plazo de hasta 2027 para «no cambiar las reglas de juego a mitad del partido», explican fuentes del Gobierno.

Sin embargo, finalmente Eurostat ha tomado la decisión de que Sareb debe reclasificarse de forma que se incluye en las cuentas del sector público, con el consiguiente impacto en el déficit y la deuda pública de 2020.

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