Viña Carbonera de bodegas Barón de Ley.

Economía

Blanco y en barrica: la revolución del vino de Rioja

Cuando Óscar Tobía creó su propia bodega en 1994 tenía claro que entre su catálogo de caldos no podían faltar los vinos blancos. «Para mí era muy importante centrarme tanto en los blancos como en lo tintos. A los blancos riojanos se les ha dado menos importancia, pero en Rioja siempre se han elaborado siempre y definen una parte importante de la viticultura riojana», afirma el bodeguero.

Su vinos blancos acumulan distinciones y notas de cata altas, pero el mejor premio es el del consumo y sus vinos blancos le dieron sus primeras alegrías en el mercado exterior en el que su bodega, como gran parte de la Denominación de Origen, se desenvuelve con soltura. «Si no fuera por el mercado exterior no hubieran aumentado tanto. Si bien es cierto que la nueva apertura de nuevas variedades han ayudado a hacer vinos más divertidos, sobre todo en vino de crianza corta que ha venido a ayudar en el desarrollo de vinos blancos riojanos que creo que posiblemente sea la gran revolución en el mercado en cuanto a novedades», explica el propietario de Bodegas Tobía.

«Lo de los blancos es una revolución histórica, porque a comienzo de siglo la DO decidió apostar por los tintos e incentivó los arranques e hizo que el blanco de Rioja perdiera el tren de consumo», explica Pablo Tascón, enólogo de la bodega Barón de Ley. » En 2009 se produce un punto de inflexión, la DO vuelve a apostar por los blancos y permite algunas variedades autóctonas que no estaban autorizadas, como la maturana blanca y el tempranillo blanco, descubierta en los años 80. Y por demanda de los bodegueros se decidió meter otras como «el verdejo, el chardonnay y el sauvignon blanc«, explica.

Desde la Denominación de Origen son conscientes de ese error que se cometió hace dos décadas. Los blancos no han tenido la atención que deberían haber tenido años atrás. No se ha prestado el cariño suficiente a las posibilidades de las variedades blancas. Esto se invierte cuando se amplía el portfolio de variedades. De las 6.000 hectáreas de variedades de blancos, 2.000 están dedicadas a las nuevas variedades, afirma José Luis Lapuente, director general de la Denominación de Origen de La Rioja. «Los vinos blancos en 2012 representaban un 5% y ahora un 10%. La participación de los blancos en la comercialización ha ido creciendo», añade.

«A los blancos riojanos se les ha dado menos importancia, pero en Rioja siempre se han elaborado siempre y definen una parte importante de la viticultura riojana”, Óscar Tobía.

Foto: Óscar Tobía en uno de sus viñedos.

Guerra al tópico

La política errática del pasado sumado al buen nombre de los tintos de Rioja son el principal escollo al que se enfrentan los blancos. Tobía encuentra la raíz de esta situación en los años 50 y 60, cuando las bodegas no tenían la tecnología necesaria. «Cuando el vino tinto ha tenido el éxito que ha tenido, en Rioja se hizo más prescindible en las bodegas el desarrollo de tecnologías para vinos blancos», asegura. De manera que hacer blancos era una decisión contra la tendencia del mercado. «Yo tomé la postura de defender la identidad de Rioja», mantiene Tobía. «Siempre he dicho que la mayor competencia del blanco riojano es el tinto riojano». 

El cambio de tendencia se aprecia en la vendimia. «Antes la uva blanca se vendimiaba en función de cuándo se iba a vendimiar la tinta, al final en la plantación tenía un carácter más minoritario. No se recogía en función de su propia maduración, sino en función de la maduración de las tintas, ahora se hacen dos vendimias, en función de si la uva está en su punto, sea blanca o tinta», explica el director general de la DO.

Un viticultor trata un viñedo de la variedad maturana blanca.

Dos tendencias

En Rioja hay dos tendencias en los vinos blancos, están las bodegas que apostaron por variedades autóctonas y las que apostaron las variedades no autóctonas que abren más las puertas de la exportación.  «Hacer blancos de guarda se había perdido y son muchas las bodegas que se han sumado a elaborar reservas. En exportación es donde más se venden, especialmente los que apuestan por el vino más de crianza en madera y en botella», mantiene el enólogo Pablo Tascón.

El vino blanco tiene el 29% de la cuota de mercado nacional, según los datos de Nielsen. Si se toma como referencia 2019, los blancos de Rioja crecieron en el mercado nacional un 8,34% y en el exterior un 18%. «El mercado nacional se rige muchas veces por los grandes tópicos y parece que los blancos hay que buscarlos en determinada denominación y los tintos en otras, pero Rioja ha sido cuna de grandes blancos», mantiene Tobía.

Con todo, el músculo de la DO se nota también en los blancos que ocupan el tercer lugar entre los más vendidos, tras Rueda y Rías Baixas, en primer y segundo lugar, respectivamente. «El blanco ha crecido tanto en nacional como internacional y Rioja ha conseguido entrar en el mercado de blancos y esto en la elaboración se nota. Hasta el punto que hay ya instalaciones especializadas en blancos», afirma Lapuente. 

«El blanco ha crecido tanto en nacional como internacional y Rioja ha conseguido entrar en el mercado de blancos y esto en la elaboración se nota. Hasta el punto que hay ya instalaciones especializadas en blancos». José Luis Lapuente.

Foto: Elaboración de blancos en Barón de Ley.

La percepción de Pablo Tascón es que los blancos se aprovechan de la marca de Rioja para vender más en el mercado exterior. «Sobre todo aprovechan los canales de distribución de sus tintos. Los blancos viejos funcionan muy bien en países nórdicos y Canadá. Los países no productores tienen una cultura del vino más inquieta y más compleja, son más abiertos a probar cosas nuevas y, lo más importante, pagar por ellas». Tascón considera que la DO debe dotar de marketing al blanco de Rioja ya que «sigue siendo considerada una denominación de tintos». 

Para Tobía, Rioja tiene material para venderse, ya que aporta singularidad y personalidad en sus blancos que «no se parecen en nada a ningún otro vino que se hace en España”, y sobre su comportamiento en el extranjero cree que la diferenciación de las variedades autóctonas y el precio son sus fuertes: «Los vinos españoles en general, y los Rioja en particular, ofrecemos una muy buena relación calidad precio».

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