El hackeo de un oleoducto de Colonial, compañía que provee el 45% del combustible que consume la costa este de Estados Unidos ha provocado cortes de suministro en varios estados. De hecho, Florida ha declarado el estado de emergencia.

Colonial interrumpió sus operaciones tras haber sido objeto de un ciberataque mediante ransomware. Bajo la orden de emergencia del gobernador, Ron DeSantis, el estado eliminaría las restricciones de peso y tamaño de los camiones cisterna de combustible para permitir que llegue más gasolina a la región.

La orden también declara ilegal la especulación de precios. «Creo que esto es algo que exige una atención federal realmente seria. Esto fue esencialmente un ataque cibernético a la infraestructura crítica de nuestro país», dijo el gobernador republicano, e instó al Gobierno a involucrase a fondo para «mitigar» el efecto del ataque, recogieron medios locales.

El Gobierno estadounidense admitió este martes que se enfrenta a una crisis en el suministro de combustible en ciertas zonas tras el ciberataque contra la mayor red de oleoductos del país, pero aclaró que no hay escasez de gasolina. Sin embargo, varias gasolineras del país han colgado el cartel de «no hay gasolina» y las colas de vehículos se acumulan en varias de ellas.

Los expertos han advertido que de persistir la paralización de actividades los precios de los combustibles podrían alcanzar niveles no vistos desde finales de 2014.

La Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA, en inglés) dijo que el precio promedio de la gasolina se situó este martes en 2,98 dólares, frente a los 2,96 de la media nacional durante el fin de semana.

Advertencia de las autoridades

La situación en muchas gasolineras ha llevado a la Comisión de Consumidores y Seguridad de Productos de Estados Unidos a pedir a los ciudadanos que no rellenen «bolsas de plástico con gasolina».

Según el portal especializado GasBuddy, este martes por la noche el 12,3 % de gasolineras en Carolina del Norte no disponían de combustible, así como el 8,6 % en Virginia o el 8 % en Georgia, unos números que han aumentado con el paso de las horas.

Esto es debido en parte a la acumulación de combustible por parte de la población ante el miedo al desabastecimiento.

Además de las medidas a nivel federal, los gobernadores de Georgia, Virginia, Carolina del Norte y Florida han declarado el estado de emergencia para aprobar medidas extraordinarias como la suspensión temporal del impuesto al combustible ante la subida de precios o el posible despliegue de militares.