Cuando un queso lleva este sello rojo y amarillo con el mensaje «denominación de origen protegida», implica que ha sido producido al 100% en la región que en él se indica. Con esa marca, la Unión Europea protege el nombre de ese queso y da valor a su reputación, certificando que la materia prima procede de la zona en cuestión y que también se ha elaborado íntegramente allí.

Por eso, el queso etiquetado como «queso manchego DOP» se produce exclusivamente en Castilla-La Mancha y el «aceite de oliva Kalamata DOP» se hace solo en la región griega con el mismo nombre.

A nivel europeo existen otros sellos similares para, además de los productos alimenticios y agrícolas, los vinos y las bebidas espirituosas, pero no sucede lo mismo con otro tipo de bienes igualmente autóctonos de determinadas zonas y que los turistas suelen buscar para llevar a sus lugares de origen.

Aunque podría cambiar pronto. El Gobierno de Castilla-La Mancha está impulsando en Bruselas la creación de un sello que proteja los productos artesanales e industriales de toda la Unión Europea, que acredite, por ejemplo, cuándo un cuchillo o navaja de Albacete se ha fabricado exclusivamente en la región, pero que pueda extenderse a todo tipo de creaciones tradicionales de cualquiera de los países miembros.

De la cerámica de Talavera a las espadas toledanas, el mármol de Macael o el cristal de Murano

La cuchillería de Albacete, la cerámica de Talavera y Puente del Arzobispo, la espada y el damasquinado toledano, los encajes de Almagro, el mimbre de Cuenca o Priego y el oficio de Lagartera, así como otros productos de fuera de La Mancha pero típicamente españoles como el cuero de Ubrique (Cádiz), el mármol de Macael (Almería) o las perlas de Mallorca, o europeos como el cristal de Murano (de la isla italiana con el mismo nombre) o el mármol de Carrara (Carrara, Italia), son solo algunos de los productos que podrían verse beneficiados por la medida.

Tanto el Ejecutivo autonómico como las asociaciones de artesanos manchegos llevan años liderando la reivindicación de este reconocimiento ante la Comisión Europea, y este miércoles el conjunto de regiones de la UE respaldó esta propuesta en el Comité de las Regiones, exigiendo la ampliación de la protección de las indicaciones geográficas (IGPs) a los productos industriales y artesanales en toda la eurozona. Ahora, la Junta de Castilla-La Mancha espera que Bruselas plantee una propuesta al respecto el próximo año.

«Pero no lo hacemos por nosotros, sobre todo lo hacemos por el consumidor», cuenta el presidente de la Federación Regional de Artesanos (Fracaman), Roberto Perea, en conversación con este medio. «Tiene derecho a saber quién, cómo y cuándo se ha fabricado lo que compra. En el en caso de la cuchillería, se da el componente de que muchas industrias cuchilleras de nuestro entorno fabrican cuchillos en países donde no se respetan derechos de los trabajadores y lo llevan a países con la etiqueta made in del país que no lo ha fabricado. Eso es una estafa al consumidor», recalca.

Muchas industrias fabrican cuchillos en países donde no se respetan los derechos de los trabajadores»

Roberto Perea, presidente de framacan

Se trata de una situación clave para los artesanos de Castilla-La Mancha, donde la artesanía es un gran atractivo para el turismo, que representa el 12% de su PIB. En el caso de los cuchillos, según explican desde el Gobierno regional, las falsificaciones son habituales: llegan cuchillos fabricados en China pero acaban vendiéndose con un envase que indica que han sido producidos en Albacete.

«Son más baratos pero de mucha peor calidad, y la gente puede llegar a comprarlos en lugar de los auténticos. Es malo para el consumidor y malo para los artesanos», explica la directora general de Asuntos Europeos del Gobierno de Castilla-La Mancha, Virginia Marco, quien especifica que estos fraudes estarían más perseguidos si existiese una regulación a nivel comunitario.

Los artesanos de la cuchillería de Albacete, representados por Perea y el ya expresidente de la Asociación de Cuchillería y Afines de Albacete (Aprecu), Juan Andrés Barbero, ya viajaron a Bruselas en 2018 para mantener reuniones en la Comisión y el Parlamento sobre la protección a los productos artesanos e industriales europeos. El proceso se atascó entonces, pero ahora «parece que se han alineado los astros», cuenta el portavoz, y confían en que «en muy poquito» puedan contar con su denominación de origen no alimentaria.

Ante el resto de presidentes de regiones europeas, el de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, defendió la idea y recordó que las protecciones de este tipo que se han creado a nivel español han permitido reducir el fraude respecto a la producción china de cuchillos y navajas a menos de la mitad.

El dictamen aprobado por las mismas regiones promueve reforzar la protección jurídica de los productos con indicación geográfica, también en internet, desarrollar instrumentos que contribuyan a la lucha contra la falsificación y la competencia desleal y crear y mantener puestos de trabajo y cursos de formación a escala local y regional. Después, si la Comisión plantea una propuesta al respecto, la negociarían el Parlamento Europeo y el Consejo (los países) antes de su entrada en vigor.

«O distinguimos lo verdadero de lo falso o nos estamos haciendo trampas», explicó García-Page, insistiendo en que extender esta protección a nivel europeo es una «forma de responder a las turbulencias que trae la globalización».