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El 31 de agosto se produjeron 270.000 despidos pese a la reforma laboral

En todo el mes, fueron más de 400.000 las bajas de contratos registradas, cifra que nunca se había alcanzado. En 2017 y 2018 se registraron 260.000 despidos y en 2019, 35.000

Un camarero trabajando en el kiosko de comida y bebida del embalse de Bolarque, en Guadalajara.

Un camarero trabajando en el kiosko de comida y bebida del embalse de Bolarque, en Guadalajara. Rafael Bastante

La constante creación de puestos de trabajo a principios de mes y de semana y su posterior destrucción cada fin de semana y de mes es habitual en el mercado laboral español. Demasiado habitual.

Se trata de una «anomalía española» provocada por el exceso de contratos temporales, la brutal dependencia de la estacionalidad del empleo -que depende sobremanera del turismo, y así, del verano-, y también a que multitud de empresarios usan el despido para no tener que costear las vacaciones a sus trabajadores.

Los datos suelen ser especialmente malos los días 31 de agosto, aún más si coincide que sea a final de mes y final de semana. No ha sido el caso en esta ocasión, pero aún así este 31 de agosto se produjeron 270.000 despidos.

Es algo que buscaba impedir la reforma laboral, pero sus efectos no se han notado este verano, no en esta dirección. Desde que se aprobó la nueva legislación, los contratos indefinidos firmados han batido récords de los que ha sacado pecho el Gobierno. No obstante, no puede hacerlo a la vista de las bajas que se han registrado al final de agosto.

Las bases de datos publicadas este viernes por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones recogen que el 30 de agosto había 20.135.481 trabajadores registrados, y que en solo un día cayeron hasta los 19.865.765. La diferencia es, en concreto, de 269.716 personas.

En la misma fecha de agosto del año pasado, sin la reforma laboral, fueron 20.000 más, 289.982. Fue el segundo día que más empleo se destruyó desde que se tienen registros. Este 31 de agosto entra directo al pódium de fechas en las que se produjeron más despidos de toda la historia, llevándose el tercer puesto.

Y eso que en términos generales, agosto no ha sido un mal mes. Se destruyeron 190.000 empleos y el paro aumentó en 40.400 personas, pero es la tendencia habitual del mes que marca el fin de la temporada turística, y las cifras son mejores que en años anteriores. De media, en los últimos tres agostos prepandemia se dieron de baja 198.000 personas, es decir, 8.000 más que en esta ocasión, y también hay que tener en cuenta que ahora hay 677.000 trabajadores más que hace un año.

Por otro lado, los parados registrados en agosto fueron 2.924.240, el nivel más bajo en un mes de agosto desde el año 2008 y todavía por debajo de la barrera de los tres millones que en junio se consiguió dejar atrás por primera vez desde 2008. Además, solo en agosto, se han firmado 1.283.791 contratos, un 39,47% de los mismos con carácter indefinido.

400.000 despidos en un mes

Entre el 31 de julio y el 31 de agosto fueron 409.429 las bajas registradas en la Seguridad Social, de los 20.275.194 afiliados a finales de julio a los 19.865.765 de finales de agosto. Es un dato especialmente sangrante puesto que se ha superado la barrera histórica. Como muestra, este dato: durante los años prepandemia la misma comparativa nunca superó las 280.000 bajas.

En el mismo periodo de 2017 y 2018 se dieron de baja, de media, 257.120 personas. En 2019 fueron muchas menos, tan solo 35.580. El mayor pico registrado desde 2008 fue en 2016, con 353.000 bajas en ese mes, y esa cifra ha sido superada este año. Otra vez al pódium, aunque esta vez al primer premio.

En Seguridad Social no encuentran una explicación convincente al fenómeno. El secretario de Estado, Borja Suárez, preguntado en rueda de prensa por si puede tener que ver con que ahora se produce más fraude con las vacaciones, contestó que tan solo han pasado ocho meses desde la aprobación de la reforma laboral. Incluso cinco, si se tiene en cuenta la fecha real de entrada en vigor, tras los tres meses de adaptación.

«Parece que ha pasado mucho tiempo, pero realmente tampoco ha pasado tanto», aseguró Suárez, pidiendo «esperar a que pase un ciclo completo» para notar los efectos de la nueva legislación. El secretario de Estado de Trabajo también apuntó que será necesario esperar a que desaparezcan los contratos de antes de la pandemia, toda esa enorme bolsa de contratos de obra y servicio que pueden durar hasta cuatro años, para poder comprobar el efecto real de la reforma laboral sobre la temporalidad.

Hay que recordar que antes de aprobar la reforma laboral el empleo temporal en España afectaba a 4,4 millones de asalariados, un 26,3% del total. Suponía una gran anomalía en comparación con la Unión Europea, donde la tasa de temporalidad es del 15%. Así se convirtió la temporalidad en el principal enemigo a batir cuando se elaboró este gran cambio que daría la vuelta a la reforma de Mariano Rajoy de 2012.

Fuentes de Seguridad Social también reconocen que la Inspección de Trabajo «llega a donde llega» y que es muy difícil comprobar si todas las empresas están cumpliendo con la legislación vigente. En España el ratio es de un inspector o subinspector de Trabajo por cada 10.546 empleados, y de uno por cada 707 empresas.

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