El sector del transporte de mercancías por carretera afrontará el nuevo año poniendo mucha atención a la evolución de la coyuntura económica y los cambios legislativos. La subida de los precios es, probablemente, la que más preocupa al sector, ya que los cargadores quieren contener los precios del transporte para que no repercutan al consumidor, mientras que los transportistas hacen malabares para que el nivel de servicio no se resienta.

Pero hay otros asuntos determinantes como el nuevo Plan de Transporte por Carretera o el reto de mejorar las condiciones de trabajo de los transportistas, encaminados a que se produzca el relevo generacional con el fin de que haya conductores suficientes para asumir toda la demanda. La necesaria transición ecológica también debería tomar velocidad en 2023. Sin duda, la conciencia social en torno a aspectos como la sostenibilidad nos obliga a detenernos en nuestros procesos y analizar cómo podemos reducir la huella de carbono de las operaciones logísticas.

Sin duda, 2023 vendrá marcado por estas cinco tendencias:

Continuarán las tensiones en la cadena de suministro. La subida generalizada de los precios añade presión a los diferentes actores dentro de la cadena de suministro. Sigue habiendo escasez de materias primas y el precio de la energía, aunque estable, es alto. La inflación empieza a limitar el consumo y se observa una disminución en las toneladas transportadas. El reto será contener los precios del transporte, como exigen los cargadores en los nuevos contratos, sin que se resienta la calidad del servicio. Al final, cualquier sobrecoste en logística se traslada a los productos y, por tanto, al consumidor final. Algo que los cargadores quieren evitar.

Análisis de datos para tomar las mejores decisiones. Las herramientas de analítica basadas en datos han llegado al sector para quedarse, ya que permiten detectar ineficiencias y puntos de mejora. Se trata de una forma muy efectiva para bajar los costes: por ejemplo, reducir las paralizaciones, resolver con rapidez las urgencias y ganar anticipación en la planificación con una mejor previsión de demanda. Las herramientas de análisis de datos y Business Intelligence nos permiten conocer, en tiempo casi real, qué almacenes están tardando más en realizar las cargas, entre otros parámetros.

El Plan de inspección del transporte por carretera reforzará el cumplimiento de la nueva normativa. Esta normativa endurece los controles y las sanciones a la actividad, y una de las principales medidas es la puesta a disposición de un buzón de denuncias anónimas para que cualquier ciudadano pueda informar de posibles incumplimientos o infracciones. Un punto interesante es la lucha contra la morosidad, que sigue siendo inusualmente alta en el sector. Su control será uno de los objetivos tras la introducción de nuevos tipos infractores por la normativa aprobada.

Las nuevas leyes contemplan, además, el control de los precios del transporte, para lo que los inspectores exigirán documentos como las cartas de porte. Habrá controles presenciales para garantizar el cumplimiento de la prohibición de carga y descarga, o inspecciones en puntos de mayor volumen de actividad de transporte, como puertos y polígonos industriales.

La sostenibilidad impulsada por las medidas legislativas. Aunque se ha avanzado, el hecho es que, según un estudio de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc), solo el 5% de los participantes en la cadena de suministro tiene la descarbonización como principal preocupación, aunque algo más de la mitad (53,7%) dice estar comprometido. Algunos de los cambios en la senda verde se están llevando a cabo por mandato legal. Es el caso de los nuevos límites a la circulación en grandes ciudades, el impuesto que grava al plástico o el decreto sobre los envases.

Las nuevas tecnologías son aliadas en este reto de reducir la huella de carbono. Por ejemplo, la asignación de cargas y rutas automatizadas permite agrupar los envíos y ser no solo más eficientes respecto al uso de recursos, sino también más rápidos.

Mejorar las condiciones de trabajo de los transportistas. Aumentar la calidad del empleo de los profesionales del transporte reducirá la conflictividad. Ayudará, además, a hacer la profesión más atractiva y facilitar un relevo generacional que no se está produciendo a la velocidad deseada. Responder a las demandas de los transportistas prevendrá además la convocatoria de nuevos paros de actividad y de la inestabilidad que estos generan.

La concienciación respecto a estas necesidades de mejora y la adopción de las medidas correspondientes será la única forma de hacer frente a los importantes retos que deberán gestionar estos profesionales en el año que está a punto de comenzar.

La incertidumbre económica, el análisis de datos aplicado a la logística, la implantación de los cambios legislativos, las medidas hacia una mayor sostenibilidad y las condiciones de trabajo de los profesionales del transporte son las cinco tendencias claves que marcarán el año 2023. Tanto cargadores como transportistas tendrán que vigilar muy de cerca su evolución a lo largo del año con el fin de adaptarse con éxito a la nueva coyuntura del sector.

Diego Yung, director regional de Ontruck