BBVA, Mapfre, Repsol y otras compañías españolas con intereses en Venezuela han activado distintos protocolos de continuidad y seguimiento ante la evolución de la situación en el país caribeña, después de la captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos. Las empresas han subrayado la continuidad del servicio y, en el caso de Repsol, los mercados han reaccionado con moderadas subidas bursátiles.

PUBLICIDAD

En el ámbito financiero y asegurador, BBVA y Mapfre han confirmado la activación de sus planes de contingencia para garantizar la operativa en el país. BBVA ha explicado a Europa Press que mantiene abiertas sus 160 oficinas en Venezuela, conforme a un plan que prioriza tanto la seguridad de los empleados como la atención a los clientes. En los servicios centrales solo se ha previsto la presencia de personal clave, mientras que el resto de la plantilla trabaja en remoto, tras comprobarse la disponibilidad de equipos y conexión a internet.

A través de BBVA Provincial –filial venezolana de la que el grupo posee el 55,21%–, la entidad cuenta con más de tres millones de clientes en el país, de los que 2,7 millones son particulares, y con una plantilla cercana a los 2.000 empleados. Con datos del tercer trimestre de 2025, BBVA lidera entre los bancos privados en cuota de préstamos, con un 24%, porcentaje que se sitúa en el 16% si se incluye al Banco de Venezuela, de titularidad pública. En captación de depósitos en bolívares, es el tercer banco privado del sistema.

Planes de contingencia

Desde 2015, BBVA aplica contabilidad por hiperinflación a su negocio en Venezuela. Bajo estos criterios, la filial registró en 2024 unas pérdidas de 36 millones de euros, de los que 20 millones se atribuyeron al grupo como accionista mayoritario. En esa cifra se incluye una pérdida por posición monetaria neta de 42 millones, por encima de la registrada en 2022 y 2023.

Mapfre, por su parte, ha señalado que mantiene monitorizados de forma permanente todos los países en los que opera y que dispone de planes de contingencia y continuidad del negocio para distintos escenarios, que se activan de manera inmediata para asegurar el servicio a los clientes. Venezuela se integra en su unidad de Latinoamérica, que hasta septiembre de 2025 ha registrado un crecimiento del 3,6% en primas, hasta 4.139,2 millones de euros, y del 19,4% en beneficio neto, hasta 140,7 millones. En el país, la aseguradora contaba con una plantilla de 320 trabajadores a cierre de 2024. Al igual que BBVA, aplica contabilidad por hiperinflación, con un impacto nulo de la devaluación del bolívar en 2024, frente a un efecto negativo de unos 200.000 euros en 2023.

La bolsa apuesta por Repsol

En paralelo, la atención de los inversores se ha trasladado a Repsol, la empresa española más vinculada históricamente a Venezuela. Sus acciones se han anotado este lunes, la segunda mayor subida del IBEX 35, solo superadas por Indra, y se negociaban en torno a los 16,94 euros poco antes del cierre de la sesión.

La actividad de Repsol en el país se remonta a 1993. En la actualidad, el 85% de su producción corresponde al gas, con un volumen bruto de unos 580 millones de pies cúbicos diarios –equivalentes a unos 100.000 barriles de petróleo al día– en el campo offshore Perla, dentro del activo Cardón IV, operado al 50% junto a la italiana ENI. Este gas se destina íntegramente al consumo interno y abastece a las plantas de generación eléctrica venezolanas. Cardón IV cubre más del 90% de la demanda del oeste del país y alrededor del 33% del conjunto nacional, sin alternativas operativas de respaldo.

Repsol también produce crudo en Venezuela, con un volumen bruto de unos 39.000 barriles diarios, principalmente en Petroquiriquire, sociedad participada en un 60% por PDVSA y en un 40% por la compañía española. A cierre de 2024, Repsol contaba con unos 140 empleados en el país. A la espera de la evolución de los acontecimientos, la empresa ha evitado realizar valoraciones públicas.

Desde el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico se ha trasladado un mensaje de tranquilidad respecto al suministro de crudo a España, al subrayar que las importaciones están altamente diversificadas y que el peso del petróleo venezolano es reducido. Entre 2018 y marzo de 2025, cuando se revocaron las exenciones para exportar crudo desde Venezuela, el petróleo procedente de ese país representó alrededor del 2% del total importado por España, con volúmenes ya considerados testimoniales en los meses previos a la revocación.

PUBLICIDAD