Los secretarios de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, y de Seguridad Social y Pensiones, Borja Suárez, han presentado este lunes los datos de paro registrado y de afiliación a la Seguridad Social correspondientes al mes de diciembre de 2025. Durante el encuentro, Pérez Rey ha destacado que a lo largo de "2025 se han registrado 15,6 millones de contratos", en concreto, 15.645.243. Una cifra que representa un 30,3% menos respecto de 2019 —año tomado como referencia por reflejar el mercado laboral previo a la reforma laboral de 2022 impulsada por la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y sin el impacto de la pandemia—, cuando se firmaron 22.451.374 contratos, de acuerdo con las estadísticas del SEPE.

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El secretario de Estado de Trabajo ha defendido este comportamiento como la expresión de una nueva realidad del mercado de trabajo: "más empleo que nunca, sustentado en menos contratos que nunca". Una paradoja que se explica por el cambio en el patrón de contratación tras la reforma laboral en un contexto en el que España ha alcanzado un nuevo récord de afiliación a la Seguridad Social, con 21.844.414 personas afiliadas al cierre de 2025. Sin embargo, este nuevo equilibrio se ha apoyado en la figura del contrato fijo discontinuo, cuya utilización se ha disparado de forma significativa en los últimos años.

La contratación fija discontinua aumenta un 730%

En 2019 se firmaron 2.098.587 contratos indefinidos —incluyendo los indefinidos a tiempo completo, a tiempo parcial y los fijos discontinuos—, mientras que en 2025 esta cifra se ha elevado hasta los 6.443.446, lo que supone un incremento del 207%. Pese a ello, el alza de la contratación indefinda ha sido heterogénea entre las distintas modalidades. Mientras que a lo largo de 2019 se firmaron 259.639 contratos fijos discontinuos, en 2025 la cifra ha ascendido hasta los 2.153.945, lo que representa un incremento del 729,6%. En consecuencia, el peso de este tipo de modalidad dentro de la contratación indefinida ha pasado del 12,4% al 33,4%, consolidándose como uno de los pilares del nuevo modelo laboral.

La ministra de Trabajo ha defendido esta figura como un instrumento que mejora la estabilidad y la cobertura social en comparación con los antiguos contratos temporales —uno de los objetivos centrales de la reforma laboral fue precisamente reducir la elevada temporalidad del mercado de trabajo español, para lo que se limitaron modalidades ampliamente utilizadas hasta entonces, como el contrato de obra y servicio—, ya que al ser considerados indefinidos mantienen derechos y protección frente al desempleo, incluso en los periodos en los que no están activos, siempre que el trabajador cumpla los requisitos de cotización para acceder a las prestaciones.

De esta forma, si bien es cierto que la figura del fijo discontinuo ha servido para reducir la temporalidad, también ha introducido una mayor complejidad a la hora de interpretar las estadísticas de empleo y desempleo, ya que esta modalidad permite a los trabajadores alternar periodos de trabajo con fases de inactividad sin que computen como parados registrados.

Paro registrado vs. paro efectivo

En este sentido, de acuerdo con los datos del Ministerio de Trabajo, el paro registrado ha cerrado 2025 en las 2,41 millones de personas, lo que representa 152.048 desempleados menos respecto al cierre de 2024. Un comportamiento que contrasta con la evolución de la afiliación a la Seguridad Social, que en los últimos doce meses ha sumado 506.000 nuevos afiliados. Esta divergencia, según advierte el director de Randstad Research, Valentín Bote, pone de relieve que "nuestro mercado de trabajo no está siendo capaz de crear empleo a un ritmo suficiente para que se reduzca de forma significativa el número de demandantes de empleo".

La limitación se aprecia con mayor nitidez al ampliar el foco más allá del paro registrado. Una forma alternativa de medir el desempleo es el denominado paro efectivo, que suma a los parados registrados, los demandantes de empleo con relación laboral, principalmente trabajadores con contratos fijos discontinuos en situación de inactividad. Pues bien, los datos del Ministerio de Trabajo muestran que en noviembre —el dato se publica con un decalaje de un mes—, los demandantes de empleo con relación laboral ascendían hasta las 831.851 personas.

Según las previsiones de Randstad Research, en diciembre, esta cifra habría aumentado hasta las 870.000 personas. Por tanto, el paro efectivo se situaría en torno a los 3,28 millones de personas, lo que implica que una de cada cuatro personas sin trabajo efectivo no figura como parada en las estadísticas oficiales, una distorsión creciente en el nuevo modelo laboral impulsado por la ministra de Trabajo tras la reforma.

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