La temperatura media de Groenlandia supera los 19 grados bajo cero y en algunos lugares puede alcanzar los -40º C. El hielo define el paisaje y los abrigos de plumas dibujan la sombra de los habitantes que viven bajo un sol que no calienta. No obstante, allí ha subido la temperatura en el último mes. No la que se mide en grados centígrados, ya que estamos hablando de la subida de temperatura geopolítica.
Con la obsesión de Donald Trump de hacerse con Groenlandia, el mundo se ha imaginado un conflicto en pleno desierto gélido a pesar de su improbabilidad, ya que enfrentaría a la propia OTAN entre sí. Además, esta sería una guerra inusual, no solo por sus actores, sino por los medios necesarios, ya que no es igual combatir en la árida Kabul que en el norte glacial.
De hecho, el General de división del Ejército de Tierra, Juan Carlos Domingo, experto en este tipo de territorios por su experiencia en las unidades de montaña, asegura en una conversación con El Independiente que "no todas las fuerzas armadas de los aliados de la OTAN cuentan con esta clase de fuerzas en la cantidad necesaria" en operaciones que son muy demandantes como una en tesoro deseado por Trump. Aún así, España, con el Mando de Tropas de Montaña, "es una de las naciones que pueden ofrecer tropas especialmente constituidas para operar en escenarios de climatología ártica". De igual manera, el General asegura que Rusia, Francia, Alemania, Austria y Estados Unidos cuentan también con Brigadas de montaña muy especializadas.
Ese Mando, sin embargo, "no es una Brigada, así que carece de los apoyos de combate y logísticos propios de esa estructura de fuerzas", explica Domingo. A pesar de esto, resalta la profesionalidad y la profunda experiencia de este cuerpo, ya que estas fuerzas especializadas de montaña, que son las ideales para combatir en un territorio como Groenlandia, "están acostumbradas a operar habitualmente bajo esas condiciones extremas. Por ello, los riesgos debidos a las condiciones climatológicas y geográficas podrían ser asumibles y estar razonablemente bajo control".
Sería un movimiento de riesgo enviar otro tipo de tropas, ya que "la montaña no perdona" y, subraya Domingo, en territorios extremos como Groenlandia, "un error condena a una unidad a volver a casa en el mejor de los casos".
Armamento especializado en Groenlandia
Respecto al tipo de armamento, el General pone en duda la viabilidad de los drones, el arma de ataque más extendido en la guerra actual y advierte que "con toda seguridad se verán afectados ya que las bajas temperaturas pueden hacer que aparezcan cristales de hielo". De hecho, las propias armas de artillería e infantería cambian en un clima como este. Estas fuerzas especiales "tienen sus fusiles ligeros probados, sus ametralladoras antiaéreas y saben qué es lo que pueden llevar o no pueden llevar". También "tienen sus transportes o bugas de montaña con cadena para moverse en esa clase de terrenos hasta donde puedan, porque en montaña nunca llega el motor a todas las cotas a las que hay que llegar". En todo caso, los carros de combate que usan cadenas tienen que estar alimentados con anticongelante.
El error, insiste Domingos, es que se mande a cuerpos como la legión, que es lo que se suele hacer habitualmente. "Quien tome esa decisión debe asumir la gravísima responsabilidad de mandar a unidades que no están ni equipadas, ni organizadas, ni adiestradas para enviarse en esas climatologías y en esos ecosistemas", advierte el General, hoy ya retirado.
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