El Ministerio de Trabajo se ha reunido este lunes con los agentes sociales para avanzar en la negociación sobre la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2026. Durante el encuentro, Trabajo ha planteado una propuesta de incentivos fiscales para las empresas que se vean más afectadas por la subida del salario mínimo, a fin de alcanzar un acuerdo tripartito con la patronal y los sindicatos.

Según ha detallado a la salida de la reunión el secretario confederal de CCOO, Javier Pacheco, se trataría de "una deducción en el Impuesto de Sociedades", que iría vinculada a una serie de condiciones. Entre ellas, la de que la empresa que aplique la deducción se comprometa a no despedir a trabajadores durante el año siguiente y aumentar progresivamente los sueldos a fin de reducir el número de trabajadores que cobran el SMI.

No obstante, Pachecho ha reclamado que se trata de "una propuesta que es conceptual" y que "no se ha trasladado de manera concreta". Para CCOO, la propuesta contempla "algunas lagunas" que tendrán que clarificar una vez que conozcan el texto. El planteamiento, en todo caso, se interpreta como un intento de Trabajo de acercar posiciones con CEOE y Cepyme.

La propuesta del Ministerio de Trabajo plantea elevar el SMI un 3,1% para 2026, hasta los 1.221 euros mensuales por catorce pagas, sin tributación en el IRPF, lo que supone 37 euros más al mes que ahora, todo ello con carácter retroactivo desde el pasado 1 de enero una vez se apruebe. Sin embargo, este incremento más que duplicaba el planteado por la patronal —un 1,5%, en línea con la subida salarial de los empleados públicos—, lo que distanció la posibilidad de que ratificasen la propuesta de Díaz.

Para intentar atraer a la CEOE al acuerdo, el Ministerio de Trabajo se comprometió a estudiar "seriamente" reglas de "relajación" de la Ley de Desindexación en los contratos públicos, una cuestión defendida tanto por las organizaciones sindicales como patronales, y que la CEOE puso como condición para apoyar las subidas del SMI de 2025 y 2024 sin éxito.

Sin embargo, para ello Trabajo ha tenido que negociar con Hacienda, ya que cualquier ajuste que implique aliviar el impacto del SMI sobre los contratos públicos pasa por el Ministerio de María Jesús Montero, poco partidario de abrir cambios en la normativa. Y ante la dificultad de tocar la Ley de Desindexación sin reformarla, Trabajo ha optado por explorar una vía alternativa: una deducción fiscal en el Impuesto de Sociedades para las empresas más expuestas al alza del salario mínimo.

El SMI continuará sin tributar

Lo que es seguro es que el SMI de este año no tributará, ya que el Ministerio de Trabajo ha consensuado con Hacienda que la subida quede nuevamente exenta, según confirmó el secretario de Estado de Trabajo. El Ministerio de Hacienda se había mostrado abierto a analizar la actualización de la deducción vigente en el IRPF para adaptarla a la subida que experimentará el salario mínimo interprofesional este año.

Las últimas subidas del SMI, pactadas solo con sindicatos

De momento, y en tanto no se apruebe el nuevo importe, el SMI ha arrancado el año 2026 en la misma cuantía con la que acabó 2025, esto es, 1.184 euros al mes por catorce pagas, ya que el Gobierno aprobó en febrero de 2025, con efectos retroactivos desde el 1 de enero de 2025, subir el SMI en un 4,4%, hasta los 1.184 euros mensuales por catorce pagas, 50 euros más que la cuantía fijada para 2024.

Este incremento fue fruto del acuerdo alcanzado entre Trabajo y CCOO y UGT y al que no se sumaron los empresarios. Así, la subida de 2025 se pactó en solitario con los sindicatos por quinto año consecutivo. La última vez que CEOE y Cepyme respaldaron el aumento del SMI fue en 2020, cuando el SMI pasó de 900 a 950 euros mensuales.