El primer buque ya ha llegado. Lo ha hecho alpuerto de Bilbao, cerca de la refinería de Petronor, la filial de Repsol. En su interior, el imponente 'Folegrandos' acumula un millón de barriles de petróleo que pronto se comenzarán a refinar. Es el primer petróleo que llega desde Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro a comienzos de año. Crudo adquirido por la compañía española y que supone un modo de retomar la actividad importadora con en el país caribeño.
Pero esa es sólouna parte de la 'moneda' venezolana de Repsol. A la producción y compra de crudo, la compañía suma una larga trayectoria con inversiones y actividad, fundamentalmente produccion de gas para la generacion de electricidad. Actividad que Venezuela no pagaba y que ha ido generando deuda. Durante años se ha ido saldando a través del pago mediante cargamentos de crudo. Sin embargo, desde el primer trimestre del año pasado, cuando la Adminiutración Trump revocó las autorizaciones para que empresas extranjeras recibieroan y transportaran petróleo venezolano, esos 'pagos en especie' se frenaron.
A 30 de junio de 2025 la petrolera que lidera Josu Jon Imaz declaraba una exposición patrimonial de 330 millones en su balance financiero. Pero, en realidad, la deuda bruta que tiene pendiente es mucho más abultada: se estima en cerca de 2.400 millones de euros. Ese importe es la suma de lo que la sociedad estatal PDVSA aún no le ha pagado por conceptos como el gas que ha entregado -que absorbería casi la mitad de la deuda- y las inversiones que ha realizado en las infraestructuras petroleras del país y que sigue sin cobrar.
Compras y deudas bajo la fórmula 'oil for debt'
Partidas que poco a poco se han ido procurando cobrar 'en especie' en forma de petróleo, bajo una fórmula de 'oil for debt'. Ahora, tras la tutela de Estados Unidos sobre Venezuela, esta es una delas cuestiones sobre las que por el momento no ha trascendido cómo se retomará. Repsol por ahora no ha dado a conocer si existe alguna fórmula para restablecer ese pago de la deuda que aún queda sin saldar. En la licencia que le fue concedida el pasado viernes podría estar alguna de las claves. La cuestión podría esclarecerse este jueves durante la presentacion de resultados que tiene programada la compañía.
Por el momento lo que sí ha podido hacer es comprar crudo a Venezuela y traerlo a España. El primer petrolero llegó a España el domingo con crudo 'tipo Merey'. Aunque el destino final ha sido Bilbao, inicialmente estaba previsto que el crudo del 'Folegrandos' llegara a la refinería de Cartagena, también preparada para procesar este tipo de crudo. En marzo está previsto que se sume otro buque con el que se podría completar la primera compra de 2 millones de barriles alcanzada hasta ahora.
La compañía negoció con la comercializadora Trafigura la compra de este crido que ahora se ha comenzado a recibir. Trafigura y Vitol obtuvieron licencias estadounidenses en enero para exportar los millones de barriles de petróleo venezolano almacenados. Exportaciones que tenían como destino prioritario Estados Unidos pero también otros países como España a través de Repsol.
Un millón de barriles de crudo venezolano en Bilbao
Repsol es una de las compañías con acceso al nuevo marco de relaciones y producción que Estados Unidos comenzó a diseñar tras la detención del expresidente Nicolás Maduro a comienzos de año. Solo días después, el propio presidente Donald Trump invitó a Imaz, junto a otra veintena de grandes compañías petroleras internacionales, para formar parte del tejido de empresas que revitalizará la producción de petróleo en Venezuela tras décadas de freno y abandono.
Ahora, Repsol pasará de ser acreedor de Venezuela a operador activo de sus pozos. Hasta ahora, parte de la producción del país se destinaba a la petrolera española para hacer frente a esa deuda acumulada durante años; además, podrá invertir para participar del renacer de Venezuela como potencia petrolera internacional.
El crudo bloqueado: de Anzoátegui a los mercados internacionales
Un crudo ahora entregado en la refinería de Bilbao no es de nueva extracción, sino que corresponde a los cerca de 50 millones de barriles que permanecían almacenados en varias terminales portuarias bloqueadas, como la de José Antonio Anzoátegui -el puerto petrolero más grande de Venezuela- y el Puerto Bajo Grande.
En enero ya se exportó casi la mitad de los barriles, 24,8 millones, y en esta primera quincena se han enviado entre 10 y 12 millones. Además de España, otros muchos países se han interesado por ese crudo. Sin duda, Estados Unidos ha sido el principal mercado, con casi 12 millones de barriles; seguido por la India con 8 millones, China con 6 millones, Italia con un millón e Israel con 500.000 barriles.
Los pagos por este combustible, según los acuerdos alcanzados en enero pasado entre EEUU y Venezuela, deben pasar por la supervisión de la Reserva Federal norteamericana y su destino está tasado: mantenimiento de infraestructuras críticas, pago de salarios públicos en Venezuela o ayuda humanitaria.
Venezuela amplía un 60% sus exportaciones
Este nuevo plan es el que ha precipitado que las exportaciones de Venezuela aumenten un 60% desde la irrupción de la Administración Trump en la gestión del crudo venezolano. Solo en enero se pasó de los 489.000 barriles exportados en diciembre a cerca de 800.000 barriles. Exportaciones que, según Reuters, han hecho que Venezuela sea ya el quinto proveedor de petróleo de los EEUU.
Una vez se agoten las reservas que permanecían bloqueadas, la fuerza de exportación de Venezuela dependerá de su capacidad extractora. Es ahí donde se deberán intensificar las inversiones y mejoras de la deteriorada infraestructura petrolera venezolana. Entre los puntos pactados en la nueva era del petróleo del país caribeño se incluye permitir a Repsol reinvertir para aumentar su capacidad de extracción.
La compañía estatal, PDVSA, está ahora bajo vigilancia técnica de los EEUU Entre los acuerdos cerrados entre ambas partes figura la producción de entre 250.000 y 300.000 barriles diarios para la compañía norteamericana Chevron, 40.000 barriles diarios para PDVSA y hasta 200.000 barriles de cupo diario para un conjunto de compañías como Repsol, la italiana ENI y otros productores menores.
Los ingresos obtenidos con la nueva producción de crudo se destinarán fundamentalmente al refuerzo del sistema eléctrico del país, así como a cumplir con compromisos de crudo acordados pero no satisfechos.
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