La incertidumbre en el megaproyecto del futuro caza de combate europeo FCAS en el que participa España de más de 100.000 millones de euros parece que toca su pico. Las discrepancias entre los participantes no llegan a buen término y el programa que pretendía crear un sistema aéreo interoperable de sexta generación para las Fuerzas Armadas de Alemania, Francia y España se mantiene sobre la cuerda floja. Ahora, Francia ha puesto más tierra de por medio y el éxito del caza europeo se aleja a medida que pasan las semanas.
Este martes, El Independiente informaba que Ángel Escribano, presidente de Indra, compañía que lidera el proyecto en España, se mantenía optimista ante el FCAS a pesar de las diferencias visibles entre Francia y Alemania, con el ojo atento de España. "Se decidirá en las próximas semanas", aseguró Escribano a la pregunta de este medio. El ejecutivo fue a más: "Es un gran proyecto que saldrá adelante", sentenció.
Sin embargo, este miércoles, el consejero delegado de Dassault Aviation, Éric Trappier, afirmó que "si Airbus mantiene su posición de no querer trabajar con Dassault, el asunto está muerto", quien añadió también que el proyecto se encuentra en "verdaderas dificultades" . Trappier añadió también que "lo que parece irreconciliable es que Airbus no quiere trabajar con Dassault".
De esta manera, las versiones chocan entre los propios líderes de los contratistas y se van del optimismo de Escribano al pesimismo de Francia. Entre las opciones en caso de que el conflicto no se solucionase, se estaba barajando la opción de dos aviones diferentes. Uno para Alemania y otro para Francia. En este caso, Indra estudiaría las opciones para ofrecer la electrónica a alguna de las soluciones, pues la compañía española no fabrica la plataforma, sino que desarrolla los sistemas de aviónica del caza y sus sensores.
De esta manera, Indra trabajará "en función de los requerimiento de cada país ya que tenemos la comunalidad de los sensores. En ese sentido, nosotros seguimos trabajando, acabando la fase 1B y en función de la solución de la plataforma que quede, pues veremos que tiene el impacto de los sensores y trabajaremos con los partners franceses y alemanes, como estamos haciendo", aseguró el CEO de Indra, José Vicente de los Mozos.
En Alemania se ha planteado la posibilidad de separarse de Francia para desarrollar su propio caza, aunque potencialmente podría seguir cooperando en otros aspectos del programa. Esto es porque Francia busca otro tipo de avión, con capacidad nuclear. El canciller alemán Friedrich Merz informó hace unas semanas que "Francia necesita un avión de combate de última generación capaz de transportar armas nucleares y de operar desde portaaviones. En la Bundeswehr (las Fuerzas Armadas alemanas) no necesitamos eso en este momento"
Sin embargo, su homólogo francés, Emmanuel Macron, se opone a esa idea y cree que "sería absurdo tener un estándar francés y un estándar alemán para aviones de combate de sexta generación". Esto, teniendo en cuenta que uno de los objetivos del nuevo caza de combate europeo era sintetizar capacidades entre aliados de la Unión Europea y la OTAN y así crecer en interoperabilidad y más tejido militar europeo, siguiendo el caso de Estados Unidos, país con más de 300 millones con unas Fuerzas Armadas conectadas entre sí.
De esta manera, el futuro del caza de combate europeo se tambalea ya que los directivos de las propias compañías no llegan a un acuerdo. En este caso, España, como un mero ojeador, esperando a la decisión que tomen Francia y Alemania "en las próximas semanas", tal y como aseguró Ángel Escribano en la feria internacional Mobile World Congress de Barcelona.
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