El Gobierno pone por fin sus cartas sobre la mesa. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) ha trasladado su "preocupación por la influencia que el conflicto de interés está teniendo en el análisis" de la eventual integración entre Indra y Escribano, la empresa familiar de su presidente.

Todo ello, dice el organismo que preside Belén Gualda "a pesar de las medidas de mitigación puestas en marcha" por la cotizada, que ha creado una comisión ad hoc para analizar la operación que Ángel Escribano pretende que se articule mediante una fusión por absorción que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha decidido bloquear.

En este sentido, el holding público dependiente del Ministerio de Hacienda ha manifestado que una eventual operación con Escribano Mechanical & Engineering S.L. "no debe ser concebida como instrumento para resolver el conflicto de interés, ni debe verse influida por el mismo", según consta en una comunicación remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) a última hora de este miércoles.

"Por el contrario, este conflicto debería despejarse antes de acometer el análisis de la operación", explica la Sepi, en clara referencia a una salida de Escribano de la presidencia a la que se resiste por ahora. El organismo público, añade el comunicado firmado por la propia Gualda, "ha solicitado que este conflicto sea resuelto de cara a poder continuar el análisis de la operación y adoptar una decisión sobre la misma que sea lo más ventajosa para Indra".

Está previsto que la tecnológica que dirige José Vicente de los Mozos celebre un consejo de administración el próximo 25 de marzo en el que podría ser analizada la operación. Pero Sepi pone todo en pausa hasta una eventual renuncia.

En los últimos días ha trascendido que Moncloa, a través del jefe de la Oficina Económica de Presidencia Manuel de la Rocha está maniobrando para que Escribano dé un paso a un lado. Lo hace solo un año después de ser aupado por el propio Gobierno a la presidencia de la cotizada como sustituto de Marc Murtra, al que el propio Ejecutivo colocó al frente de Telefónica tras promover el cese de José María Álvarez-Pallete.

Sin embargo, el empresario madrileño se resiste a ceder el asiento al frente de Indra y considera que tiene respaldo suficiente del consejo y los fondos. La compañía sufrió un severo revés en bolsa tras conocerse las maniobras de Moncloa. Lo hace tras una revalorización del 180% desde su acceso a la presidencia.

Escribano es propietario de EM&E junto a su hermano Javier, que también ocupa un puesto en el consejo de Indra. Su peso en el capital de la tecnológica es del 14%. De su lado tienen al fondo Amber Capital, que pertenece a Joseph Oughourlian, el presidente de Prisa, la editora de El País.

En su contra está no solo el Gobierno sino también Sapa, la empresa vasca de la familia Aperribay. La clave está en los consejeros independientes, a los que el Gobierno ha comenzado a sondear para promover la salida forzosa de Escribano.