Estados Unidos es el mayor exportador de armamento y la primera potencia militar del mundo. Del otro lado, Irán es el vigesimoquinto mayor proveedor de armas del mundo. El 73% de las transferencias de Teherán se destinaron a Rusia, el 17% a Venezuela y el 9,1% a los rebeldes hutíes, según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI). Por su parte, Irán sostiene a Rusia en su guerra con Ucrania con la exportación de drones Shahed 136 por sus cualidades de escalabilidad e impacto (bajo precio, pero dañinos). Precisamente, estos drones que "pueden ser fabricados con facilidad por cualquier aficionado al bricolaje", están destruyendo tecnología clave estadounidense de valor multimillonario. Así ha ocurrido con el E-3 Sentry de la Fuerza Aérea de EEUU valorado en unos 335 millones de euros (270 millones de dólares de 2012) y que, según informa el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán (CGRI), la aeronave fue destruida en una reciente operación con misiles y drones contra la base aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudí.
El gigante aéreo de Estados Unidos es fabricado por Boeing y tiene como función principal la gestión de batallas aéreas, el mando y el control. Se trata de un sistema aerotransportado de alerta y control (AWACS) con una plataforma integrada de mando y control, gestión de batalla (C2BM), vigilancia, detección y seguimiento de objetivos. En otras palabras, se ocupa de proporcionar imágenes precisas en tiempo real del espacio de batalla al Centro Conjunto de Operaciones Aéreas. Es decir, funciona como una centinela aérea que vigila y dirige las operaciones y batallas con la capacidad de conducirlas "a cualquier altitud y en cualquier condición meteorológica", según señalan las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos.
El E-3 Sentry se basa en un avión comercial común Boeing 707 y posee una joroba de alta tecnología en la parte posterior del fuselaje. Es una cúpula de radar giratoria de 9,1 metros de diámetro y 1,8 metros de espesor. El subsistema de radar permite además la vigilancia desde la superficie terrestre hasta la estratosfera, sobre tierra o agua, es decir, hasta los 50.000 kilómetros de altura. El radar puede detectar y rastrear aeronaves enemigas y amigas que vuelan a baja altitud, como los drones utilizados por Irán y Rusia, eliminando las señales de eco terrestres que confunden a otros sistemas de radar.
Incluso, los E-3 Sentry pueden detectar y rastrear fuerzas enemigas aéreas lejos de las fronteras de Estados Unidos o de los países de la OTAN, dirigiendo aviones interceptores hacia los objetivos enemigos. En caso de ser necesario, en situaciones de crisis "los datos pueden enviarse al presidente de Estados Unidos y al Secretario de Defensa", añaden las Fuerzas Aéreas.
Debido a su movilidad y velocidad, que puede alcanzar unos 855 kilómetros por hora, el Sentry "tiene mayores probabilidades de sobrevivir en un combate que un sistema de radar fijo terrestre". En misión puede sostenerse en vuelo hasta 8 horas sin repostar, pero esta duración se puede incrementar mediante el repostaje en vuelo y el uso de un área de descanso para la tripulación a bordo.
Estados Unidos posee en sus filas 31 aeronaves, pero tras el alcance del ataque iraní, el inventario norteamericano del E-3 Sentry se reduce a 30 unidades. Cuatro de estas se encuentran en las Fuerzas Aéreas del Pacífico en la Base Aérea de Kadena (Japón) y en la Base de la Fuerza Aérea de Alaska. Por su parte, la OTAN tiene 17 Sentry, el cual el primero fue entregado en el año 1982, solo cinco años después de la primera entrega a Estados Unidos en la Base Aérea de Oklahoma en 1977.
Estos aviones fueron fundamentales en operaciones como Libertad Duradera, en la guerra de Afganistán contra los grupos terroristas tras el ataque del 11S. También ha participado en la Operación Tormenta del Desierto en Irak; Fuerza Aliada en Kosovo o la misión Operación Libertad iraquí que dio con la caída de Saddam Hussein, el hombre más buscado del mundo por Estados Unidos en 2003.
El avión Sentry tiene una longitud de 46,6 metros y una altura de 9 metros. Sin combustible pesa unas 93 toneladas y en el despegue puede alcanzar hasta l47,4 toneladas. Tiene además una capacidad de casi 79.500 litros para combustible, con una tripulación encargada del vuelo de cuatro personas, junto a entre 13 y 19 tripulantes especialistas en la misión.
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