Que la opa de BBVA no saliese adelante fue una "bendición", dijo este martes el presidente del Sabadell, Josep Oliu. Lo fue tanto para Carlos Torres como para él mismo, pues así ambos bancos pueden estar ahora centrados en los retos que afronta el mundo actual sin mayores "distracciones" que atender la gestión del negocio.
El banquero catalán no se ve ahora mismo con el "consolidador" de la banca mediana en España. En un encuentro con periodistas en Barcelona compartió la reflexión que había hecho horas antes su hasta ahora consejero delegado, César González-Bueno, sobre la conveniencia de que entidades que no sean CaixaBank, Santander o BBVA vayan a un proceso de fusiones. "Hay espacio para fusiones en el futuro, pero ahora no me gustaría porque nos distraería y los bancos están sólidos", zanjó.
Respecto a la ausencia de un 'núcleo duro' de accionistas que protejan al banco de eventuales nuevos intentos de compra como el desplegado por BBVA, Oliu defendió que el verdadero "núcleo duro es el 40% de minoritarios que son clientes y que tenían interés en quedarse dentro del banco" en solitario.
Horas antes de celebrar la Junta General de Accionistas, defendió que la hoja de ruta de la entidad una vez tome los mandos este miércoles el nuevo consejero delegado Marc Armengol debe pasar por ser "un banco que ofrece buen servicio, de relación próxima con el cliente y que contribuya a la cohesión territorial", sobre todo en las regiones donde está más implantado.
Respecto a la plantilla, Oliu subrayó como el gran reto para los próximos años la aplicación de la Inteligencia Artificial y la digitalización. Algo que cambiará por dentro la entidad y las necesidades de los nuevos empleos. Obligará, apostilló Armengol, a "replantearse las capacidades de muchos empleados", aunque no será un cambio "abrupto" sino de fondo. De momento, ya se ha retomado un plan de prejubilaciones.
Asimismo, el nuevo CEO aseguró que la dirección de la entidad tiene ciertos aspectos identificados en los que ya está "trabajando" para cambiar. Eso sí, no fue mucho más allá sobre los cambios que podría incluir una posible revisión del plan estratégico nacido en la época de González-Bueno. Armengol mantiene el compromiso con las previsiones financieras. Y aunque no haya fusiones, la dirección sí se abre a compras selectivas para ganar capacidades y crecer en determinados segmentos.
Respecto a los efectos de la guerra de Irán, Oliu dijo que ahora mismo "no hay nada que ponga en riesgo la calidad crediticia de la banca". Y señaló que el entorno no preocupa especialmente. Ahora bien, "si sufren nuestras empresas, también sufriremos nosotros", advirtió. Pero, de momento, "su sufrimiento es muy leve", concluyó.
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