La Comisión Europea ha elevado este jueves una décima su previsión de crecimiento para la economía española y estima que el PIB avanzará un 2,4% en 2026, frente al 2,3% previsto en noviembre. No obstante, esta revisión al alza llega después de que organismos como la AIReF o Funcas mantuvieran en los últimos meses previsiones menos optimistas, situadas en torno al 2,2%. De hecho, el propio Gobierno conservó el 2,2% estimado en su último cuadro macroeconómico, aunque todavía sin incorporar el posible impacto económico derivado de la guerra en Irán y de la evolución de los precios energéticos.

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Pese a las previsiones de los centros de estudio nacionales y del propio Gobierno, para Bruselas el crecimiento español continuará apoyándose en el consumo privado y la inversión y calcula además que España seguirá creciendo por encima de la media de la eurozona, cuyo PIB avanzará un 0,9% en 2026. Asimismo, para 2027, la Comisión Europea rebaja una décima su previsión de crecimiento para España, hasta el 1,8%, frente al 1,9% estimado en noviembre de 2025.

Además, la Comisión Europea también ha actualizado sus previsiones de inflación aunque advierte de que están sujetas a un elevado grado de incertidumbre por la evolución del conflicto en Oriente Próximo y su posible impacto sobre los mercados energéticos. Por el momento, Bruselas ha elevado hasta el 3% su previsión de inflación para España en 2026, un punto porcentual más respecto a la estimación publicada en noviembre y para 2027, calcula que la inflación se situará en el 2,5%, frente al 2% previsto.

Déficit y deuda

La Comisión Europea prevé que el déficit público español se mantenga en el 2,4% del PIB tanto en 2026 como en 2027. No obstante, Bruselas advierte de que el deterioro del contexto económico europeo y el impacto derivado del encarecimiento energético podrían presionar las cuentas públicas de los Estados miembro durante los próximos años.

En paralelo, la Comisión estima que la ratio de la deuda pública española continuará reduciéndose gradualmente gracias al crecimiento nominal de la economía y a la moderación progresiva del desequilibrio presupuestario. Sin embargo, Bruselas señala también los riesgos asociados al aumento del gasto en defensa, pensiones e intereses de la deuda en un contexto de elevada incertidumbre energética y geopolítica.