Durante la pandemia, el confinamiento permitió a familias y empresas acumular un colchón de ahorro con el que hacer frente a la posterior crisis energética de 2022. La invasión rusa en Ucrania disparó inicialmente los costes energéticos que, posteriormente, se trasladaron al conjunto de la economía con tasas de inflación mensuales de dos dígitos. Ante ello, el ahorro acumulado durante la pandemia impulsó el consumo privado, que se convirtió en el principal motor de la recuperación económica española entre 2022 y 2025. Un dinamismo que le ha permitido a España situarse entre las economías desarrolladas que más han crecido en los últimos años.
En concreto, el PIB aumentó un 9% entre 2022 y 2025, de acuerdo con el último informe elaborado por Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada). Al descomponer este crecimiento, 4,18 puntos se explican por el avance del consumo privado y 3,29 puntos, por el "buen comportamiento de las exportaciones" —de los cuales, un punto procede del turismo—. Por su lado, "el consumo público y la inversión casi no han variado", con un papel mucho más limitado, con avances del 0,88% y un 0,65%, respectivamente.
Sin embargo, este patrón de crecimiento empieza a mostrar signos de agotamiento y el motor principal del crecimiento económico de España ha tocado techo, según advierte BBVA Research. Si en 2025 el consumo privado avanzó un 3,4%, las estimaciones del centro de estudios apuntan a una moderación: hasta el 3% en 2026 y el 2,1% en 2027, lo que se traduce en una desaceleración de casi el 40% (38,2%).
Los motivos de la desaceleración
Este enfriamiento del consumo privado responde a cuatro factores principales. En primer lugar, "la moderación en el avance de la inmigración", según señala para este periódico el economista jefe para BBVA Research en España y Portugal, Miguel Cardoso. Es decir, si llegan menos familias al país, también se reduce el gasto asociado a vivienda, alimentación, transporte u ocio, lo que acaba lastrando el ritmo de crecimiento del consumo.
En segundo lugar, Cardosa advierte de un "menor dinamismo del sector turístico" en los próximos años. Tras el fin de las restricciones de movilidad, el sector ha logrado recuperarse y, de hecho, España ha rozado en 2025 los 100 millones de turistas internacionales, un hito que solo ha conseguido alcanzar Francia. Sin embargo, mantener este ritmo de crecimiento resulta cada vez más complicado. En línea con otros organismos, desde BBVA Research anticipan una moderación de los flujos turísticos, lo que reducirá uno de los principales impulsores del consumo en los últimos años.
En tercer lugar, Cardosa apunta a un cambio en la política monetaria. Tras el estallido de la guerra en Ucrania, el Banco Central Europeo elevó los tipos de interés para frenar la inflación, lo que encareció el crédito y limitó el consumo de familias y empresas. En los últimos años, este endurecimiento se había ido moderando progresivamente, pero el actual contexto geopolítico —marcado por el conflicto en Oriente Medio— vuelve a presionar al alza los precios. Una tesitura que reabre la puerta a nuevas subidas de tipos, que el propio BBVA Research sitúa en 2027, aunque algunos analistas financieros anticipan que podrían producirse incluso en el presente ejercicio.
Por último, el economista jefe de BBVA Research advierte de que "el fin del impulso de los fondos europeos Next Generation también contribuirá a esta desaceleración". El plazo para ejecutar estos recursos finaliza el 31 de agosto de 2026, lo que supone la retirada de uno de los principales estímulos económicos de los últimos años. En concreto, de acuerdo con el informe de Fedea, "explicarían en torno a un tercio de nuestro crecimiento reciente".
Pese a ello, el Gobierno ha buscado mantener este impulso inversor a través de otras herramientas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció en enero la creación del fondo soberano 'España Crece', con el fin de prolongar el efecto de los fondos europeos sobre la economía. Este lunes, en el foro Invest in Spain Summit —un foro orientado a reforzar la atracción de inversión extranjera hacia España y promover alianzas en sectores estratégicos—, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha vuelto a poner el foco en este instrumento ante potenciales inversores.
Durante el encuentro, Cuerpo ha reiterado que el nuevo fondo soberano, que se pondrá en marcha en la segunda mitad de 2026, contará con una dotación inicial de 10.500 millones de euros y que aspira a movilizar hasta 120.000 millones mediante coinversión con el sector privado. Un movimiento con el que el Ejecutivo trata de sostener el ritmo de crecimiento en un contexto de menor impulso del consumo.
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