La vicepresidenta del Gobierno de Aragón y consejera de Presidencia, Justicia y Cultura, Mar Vaquero, ha reprochado este viernes a la Generalitat de Cataluña la reclamación extrajudicial de cerca de 790.000 euros por los bienes de Sijena, una iniciativa que ha atribuido a una “pataleta” tras los últimos reveses judiciales en torno a estas obras.
Vaquero ha explicado, tras la reunión extraordinaria del Consejo de Gobierno, que el Ejecutivo catalán reclama 420.000 euros por la restitución del importe pagado en su día por las 56 piezas cuya compraventa fue declarada nula por los tribunales. A esa cantidad suma otros 370.000 euros por gastos de conservación y restauración de los bienes en museos catalanes desde 1982 hasta su devolución forzosa en diciembre de 2017.
La reclamación, registrada el pasado 12 de mayo ante el Gobierno de Aragón, también se ha dirigido al Ayuntamiento de Villanueva de Sijena. Según ha indicado la vicepresidenta, el escrito concede diez días para abrir una vía de diálogo y advierte de posibles acciones judiciales en el plazo de 30 días desde su recepción.
El Ejecutivo aragonés no prevé responder a esa invitación al diálogo, al considerar que se trata de “una provocación que carece de todo rigor”. Vaquero ha sostenido que no existe “un conflicto”, sino “un ataque unilateral” de la Generalitat, y ha avanzado que Aragón tampoco contempla abrir negociaciones sobre una cuestión que considera ya resuelta judicialmente.
Una petición "peregrina"
La vicepresidenta ha criticado que Cataluña reclame los costes de conservación de unas obras que, según ha señalado, permanecieron durante años repartidas entre el Museo Diocesano de Lérida y el Museo Nacional de Arte de Cataluña, donde fueron exhibidas al público. A su juicio, resulta “peregrino” pedir ahora esos gastos por unas piezas de las que los museos catalanes “han estado disfrutando” durante décadas.
Vaquero ha recordado además que los contratos de compraventa de las 56 obras fueron anulados judicialmente y que el Gobierno de Aragón “no intervino” en aquellas operaciones, realizadas entre la orden sanjuanista y la Generalitat. Por ello, ha cuestionado que se pretenda exigir ahora a Aragón la devolución de cantidades abonadas décadas atrás.
La vicepresidenta ha vinculado la reclamación con los últimos pronunciamientos judiciales sobre los bienes de Sijena y con la querella presentada contra la magistrada que instruyó parte del procedimiento, que fue archivada. En su opinión, la Generalitat intenta “mantener avivado” un conflicto político sobre asuntos judiciales “ya resueltos”.
Vaquero también ha cargado contra el presidente catalán, Salvador Illa, al que ha acusado de entrar “al juego de los socios independentistas”. Ha afirmado que el Gobierno aragonés responderá “sin fisuras y sin un paso atrás” si Cataluña emprende nuevas acciones judiciales, y ha asegurado que Aragón seguirá defendiendo su “patrimonio”, su “historia” y su “dignidad”.
Una causa abrazada por el independentismo
El choque político e institucional en torno a Sijena se ha reavivado en las últimas semanas tras la orden judicial de abril que obliga al Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) a devolver las pinturas murales al monasterio oscense en un plazo máximo de 56 semanas. La magistrada que ejecuta la sentencia del Tribunal Supremo de 2025 consideró acreditadas tanto la titularidad aragonesa de las obras como la viabilidad técnica de su traslado, y fijó además que el museo catalán asumirá íntegramente los costes de la operación.
Desde entonces, el independentismo catalán ha intensificado su oposición al retorno de las pinturas, apoyándose en argumentos técnicos y patrimoniales para cuestionar el traslado. Junts y ERC han llegado a comparar el caso con el del Guernica de Picasso, cuyo préstamo temporal al País Vasco fue descartado recientemente por el Ministerio de Cultura. El portavoz de Junts, Josep Rius, denunció una supuesta “doble vara de medir”, mientras que dirigentes independentistas han calificado el traslado de “barbaridad” y han reclamado al Govern que impida la devolución “por todos los medios”.
En el Parlamento catalán, el diputado de Junts Francesc de Dalmases pidió incluso al Ejecutivo de Salvador Illa que “proteja las obras de Sijena de la barbarie española”, pese a las resoluciones judiciales firmes. La consellera de Cultura, Sònia Hernández, defendió por su parte los recursos impulsados por la Generalitat y el MNAC, alegando que el estado de conservación de los frescos hace inviable su traslado sin riesgo de deterioro.
Una aceptación implícita
Desde Aragón, tanto el Gobierno autonómico como el presidente Jorge Azcón han acusado al independentismo y a las instituciones catalanas de tratar de obstaculizar el cumplimiento de la sentencia. Azcón llegó a reprochar al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, una posición “equívoca” y alineada con la “ofensiva institucional catalana e independentista” contra la devolución de las pinturas. En el Congreso, Urtasun había instado a respetar la "sentencia firme" sobre Sijena, pero se mostró dispuesto a respaldar un recurso del MNAC.
Lo cierto es que la reclamación extrajudicial presentada ahora por la Generalitat introduce un elemento relevante desde el punto de vista jurídico y político: al reclamar el importe abonado en su día por las obras y los gastos derivados de su conservación, Cataluña estaría asumiendo implícitamente la ejecución de la sentencia y la devolución definitiva de los bienes a Aragón, pese al discurso mantenido hasta ahora contra el traslado de las piezas y las pinturas de Sijena.
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