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Pablo Iglesias acuñó aquello de "cabalgar contradicciones" cuando la acción del Gobierno al que pertenecía en calidad de vicepresidente contradecía los principios de su partido. Pasó de forma descarnada con el giro copernicano, nunca explicado, respecto al Sáhara Occidental o la ayuda militar a Ucrania. En la versión del centro derecha ese cabalgar contradicciones se materializa en dos palabras, esto es, "prioridad nacional", uno de los ejes sobre el que pilotan de los pactos del PP con Vox en Extremadura y Aragón, con réplica en Castilla y León muy probablemente cuando pasen las elecciones andaluzas.

Que el primer partido de la oposición haya asumido la terminología de Santiago Abascal ha irrumpido con fuerza en el debate político y ayudado a los ultras a desviar el foco de sus cuitas internas y de la progresiva debilidad de sus aliados internacionales. El PP no se cansa de explicar, en una interpretación muy alejada a la de sus socios, que dicha prioridad alude explícitamente al "arraigo" como un criterio a la hora de tener acceso a determinadas prestaciones sociales. Pero lo realmente llamativo ha sido la posición crítica de dos de los principales barones autonómicos populares, esto es, el andaluz Juanma Moreno y la madrileña Isabel Díaz Ayuso.

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Ayuso fue la primera en cuestionar el contenido del pacto alcanzado por sus compañeros de partido

Ayuso fue la primera en poner pie en pared. Y no lo hizo con una mera crítica de índole política, no. Cuestionó la legalidad de la propuesta. Sabía de lo que hablaba porque Vox ha presentado varias iniciativas en la Asamblea para recortar prestaciones a los inmigrantes. Nada más conocerse el contenido del pacto extremeño Ayuso advirtió que "no puedes dejar a nadie ilegalmente fuera de requisitos para los que tiene derechos". Y "como se va a tener que cumplir la ley – yo pienso que muchos de esos requisitos no son legales- el tiempo lo pondrá todo en su sitio".

Este mismo jueves, en la sesión de control de la Cámara autonómica, Vox volvió a la carga con su "prioridad nacional" mientras Ayuso les acusaba de manipular los datos. "No mientan, nadie deja atrás a un español, no es verdad", espetó la presidenta de Madrid a la portavoz ultra Isabel Pérez Moñino. Eso sí, para que no sonara a desautorización de sus socios de partido felicitó a María Guardiola y a Jorge Azcón.

¿Coloca la todopoderosa Ayuso en una posición imposible a Génova? Pues conforme a la interpretación que Alberto Núñez Feijóo da al controvertido término, en su equipo se apresuran a aclarar que en absoluto, que reman en el mismo sentido. El PP, se defienden, es un "partido serio y de Estado", "no insumiso" que "respeta la ley y no discrimina a nadie". Sí matizan que un inmigrante "ilegal no genera derechos", pero no se le pone al margen del sistema en, por ejemplo, asistencia sanitaria. Es una afirmación cuestionable desde el momento en que los acuerdos incluyen un epígrafe excluyendo de las prestaciones y servicios sociales "estructurales" a quien esté en España en situación irregular "limitando su acceso exclusivamente a supuestos de urgencia vital". No especifica si se eso incluye también el aceso a la sanidad universal.

A Moreno hubo que explicarle qué es lo que entiende Génova por "prioridad nacional"

Las condiciones del pacto con Vox también se le hicieron bola al presidente de la Junta de Andalucía y aspirante a la reelección en los comicios del 17 de mayo, Juanma Moreno. Su primera reacción fue poner tierra de por medio al afirmar que, precisamente, lo que intentaba evitar en su tierra era un acuerdo con los ultras. Sonó a desautorización de la extremeña María Guardiola, la primera firmante. Luego debió hacer la digestión o su jefe de filas explicarle qué era eso de la "prioridad nacional". Pasó a acusar a Vox de "levantar una polvareda por interés electoral" y abrazar la tesis de que dicha prioridad está "vinculada al arraigo personal con el territorio" y "creo que en esa línea es lo que me han explicado", reconoció.  

Está por ver si este asunto hace mella en su campaña electoral justo en el momento en que hasta el CIS de Jose Félix Tezanos le da 55 escaños como principal posibilidad con el 43,6 por ciento de los votos. El trabajo de campo del preelectoral andaluz se realizó entre los días 10 y 18 de este mes. El pacto extremeño se anunció el 16 por la tarde y el aragonés el pasado martes, por lo que el sondeo no recoge de pleno la polémica en torno a los pactos entre el PP y Vox. Habrá que esperar a los que se publiquen este lunes para analizar si impacta en las posibilidades electorales de Moreno.

El PP canario y el presidente de Ceuta mantienen un significativo silencio

A quien se coloca en una posición poco menos que imposible es al PP canario, socio de gobierno de Coalición Canaria. El presidente autonómico, Fernando Clavijo, de CC, ha criticado el contenido de los acuerdos al rechazarse explicitamente la reubicación en cada uno de los territorios de menores no acompañados. Mostró su "preocupación, decepción y enfado" ante lo que considera falta de solidaridad con una comunidad a la que no pocas veces le revientan las costuras por la presión migratoria irregular. Asimismo cuestionó la legalidad de las medidas referentes a la inmigración.

También mantiene silencio el popular Juan José Vivas, presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, otras veces muy claro a la hora de posicionarse en contra de su partido en materia migratoria. Si bien ha defendido muchas veces el retorno asistido de menores, no ha dudado en otras ocasiones en apelar al compromiso del resto de los territorios, la mayoría de ellos gobernados por sus compañeros de partido.

Lo que opina el gallego Alfonso Rueda, otro de los agraciados con una cómoda mayoría absoluta, sobre la "prioridad nacional" aún no se sabe. De viaje en China, este lunes comparecerá tras la reunión del Consejo de Gobierno. Que Vox sea poco menos que una entelequia en Galicia, quita mucha presión a los populares en este territorio, por lo que los debates que implican a la ultraderecha tienen poco recorrido.

El PP niega haber endurecido su discurso en torno a la inmigración

El PP niega haber endurecido su discurso en torno a la inmigración. Alegan que, desde el momento en que el CIS lo detectó como uno de los principales problemas para los españoles, "no podíamos permanecer callados sin hacer un diganóstico y una propuesta". De hecho, este fue uno de los asuntos que llevaron a su último congreso nacional en julio del año pasado. La vicesecretaria de Coordinación Sectorial, Alma Ezcurra, ha sido la principal inspiradora de ese evidente giro. Y el coordinador de Migración es Rafael Núñez Huesca, no sólo el creador de la marca Vox, sino persona que fue muy próxima al partido de Abascal.

Pero Génova se defiende: "La palabra 'prioridad nacional' se incorporó, pero no como quería Vox. Vox pide lo que pide, otra cosa es lo que consiga".