Tendencias

¿Qué está pasando con los osos en Japón?

Imagen de archivo de un oso pardo
Imagen de archivo de un oso pardo | Europa Press

Japón vive en los últimos meses una crisis de convivencia cada vez más tensa entre seres humanos y osos. Lo que hasta hace pocos años se percibía como casos aislados se ha convertido en un problema de seguridad pública. Esto es así hasta el punto de que fuerza el cierre de escuelas, refuerza patrullas policiales y desencadena un plan de captura y sacrificio masiva de estos animales. En Hiroshima, en la zona suroeste del país, la alarma saltó este jueves tras varios avistamientos de osos en pleno barrio residencial. La ciudad ha cerrado once escuelas (siete de primaria y cuatro de secundaria) y ha incrementado la vigilancia en la zona.

PUBLICIDAD

Cierre de escuelas en Hiroshima

Los hechos se produjeron en un entorno claramente urbano, lo que ha alarmado aun más a la población. La policía local informó de que, durante el miércoles 13 de mayo, se registraron cinco avistamientos de osos en un barrio residencial de Hiroshima. A estos se le suma uno adicional en la mañana del jueves. Ante la presencia de los animales tan cerca de viviendas, zonas recreativas y centros educativos, las autoridades decidieron suspender la actividad lectiva para evitar cualquier riesgo, especialmente para los menores.

PUBLICIDAD

Las escuelas afectadas se han mantenido cerradas mientras la Policía reforzaba sus patrullas y pedía a los residentes que permanecieran atentos. También les ha pedido que eviten pasear por zonas de bosque cercanas y que, en caso de avistamiento, informaran de inmediato a las fuerzas de seguridad. El cierre masivo de centros educativos trastoca el día a día en esta ciudad.

Aumento de los ataques a humanos

El episodio de Hiroshima no es un accidente aislado, sino la punta de un iceberg que se ha ido dibujando en los últimos años. A finales de marzo, el Gobierno japonés aprobó un plan quinquenal de gestión de osos ante el aumento de los ataques a personas. Este plan se tomó después de que el año fiscal 2025, que finalizó en marzo de 2026, registrara un récord de 13 muertes por ataques de osos. Esto supone el número más alto de los últimos tiempos.

Además, en lo que va de año ya se han contabilizado dos muertes más, ambas en la prefectura de Iwate, en el noreste del país. Estos datos sumados a los avistamientos de Hiroshima dan forma a un patrón claro. Los osos se desplazan, acceden a zonas periurbanas y entran en contacto con zonas habitadas, agricultura y centros de ocio. La tensión social crece cuando estos encuentros se resuelven, en muchos casos, con el sacrificio del animal.

Plan quinquenal y captura masiva

Con el objetivo de frenar la escalada de incidentes, las autoridades japonesas han aprobado un plan que contempla la captura y el sacrificio de unos 10.000 osos a lo largo del año fiscal 2026, que se extiende hasta marzo de 2027. Esta cifra no es nueva en el contexto japonés. En 2025, el Ministerio de Medioambiente informó de que se capturaron 14.720 osos, de los cuales 14.601 fueron sacrificados. Esto muestra la dureza de las medidas de control que se vienen aplicando desde hace años.

La justificación oficial es la protección de la vida humana, especialmente en zonas rurales y de montaña, pero también en barrios residenciales. Los técnicos señalan que el aumento de los ataques se debe, en parte, a la expansión de la población de osos, a la pérdida de hábitats naturales y a la presencia de fuentes de alimento cercanas a las áreas urbanas, como basureros, frutales o cultivos.

¿Qué está pasando con los osos?

El fenómeno se explica desde varios frentes; ecológico, social y de gestión territorial. En Japón, los osos pardos y los osos asiáticos se han visto afectados por la tala de bosques, la expansión de la urbanización y la fragmentación de territorios naturales. Cuando estos animales pierden sus corredores naturales, se ven obligados a moverse más y acercarse a zonas donde vive la gente en busca de alimento.

Al mismo tiempo, la ausencia de barreras físicas eficaces y la acumulación de restos de comida en zonas periurbanas facilitan que los osos pierdan el miedo a los humanos. Una vez que detectan que pueden obtener alimento sin mucha resistencia, se vuelven cada vez más audaces y se adentran en calles, parques y, como ocurrió en Hiroshima, en la proximidad de escuelas.

Un debate ético que tiene una fuerte respuesta social

La respuesta tradicional de las autoridades (capturar y sacrificar decenas de miles de animales) ha generado un intenso debate en la sociedad japonesa. Por un lado, hay sectores que defienden la necesidad de garantizar la seguridad de la población, sobre todo después de registrar un número tan alto de muertes en poco tiempo.

Por otro, colectivos de protección animal, biólogos y parte de la opinión pública cuestionan el enfoque basado solo en el sacrificio masivo. Critican que, en lugar de ampliar la caza y la matanza, se debería invertir en corredores ecológicoscercados más segurosgestión de residuos adecuada y educación ciudadana sobre cómo comportarse ante la presencia de osos.

Lecciones de otras regiones

En otros países con presencia de osos, como Estados Unidos, Canadá o países de Europa central, se han desarrollado modelos de gestión más equilibrados. Se controlan las poblaciones mediante capturas selectivas, realojes en zonas menos conflictivas, tecnología de seguimiento por GPS y campañas de concienciación para evitar iniciar a los osos en la búsqueda de comida en zonas urbanas.

Para muchos expertos, la clave estaría en no tratar a los osos solo como un "problema de seguridad", sino como parte de un ecosistema que se ha visto alterado por la presión humana.

Comentarios

Normas ›

Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.

Regístrate para comentar

Te puede interesar

Lo más visto