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Japón, el gigante militar se despereza ochenta años después e inquieta a China: "Contribuirá a garantizar nuestra seguridad"

La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, durante una cumbre telemática de líderes asiáticos el pasado 15 de abril.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, durante una cumbre telemática de líderes asiáticos el pasado 15 de abril. | Public Relations Office of Japan / EFE

El Gobierno de Japón ha aprobado este martes una profunda revisión de su normativa sobre exportaciones de defensa que permitirá, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, la venta de armamento letal al extranjero, en un giro de gran calado respecto a su histórica política pacifista, marcada por su derrota en la Segunda Guerra Mundial.

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La decisión, adoptada por el Ejecutivo de la primera ministra Sanae Takaichi, elimina los límites que restringían las exportaciones a cinco categorías no letales –rescate, transporte, vigilancia, alerta y desminado– y sobre todo autoriza la venta de sistemas letales como misiles, buques de guerra o cazas, siempre bajo supervisión gubernamental, según recogen agencias y medios internacionales.

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El Ejecutivo japonés justifica el cambio por el deterioro del entorno de seguridad. “Ningún país puede proteger su paz y seguridad por sí solo”, afirmó Takaichi, quien defendió que la venta de armamento a socios contribuirá a la estabilidad regional y a la seguridad nacional. “Transferir equipamiento militar contribuirá a prevenir conflictos y garantizar la seguridad de Japón”, ha incidido.

El portavoz del Gobierno, Minoru Kihara, señaló que la medida busca reforzar la cooperación con aliados y mejorar las capacidades de defensa ante un contexto geopolítico cada vez más complejo.

Impulso a la industria militar

Tal y como detalla EFE, Japón permitirá exportar armamento únicamente a los 17 países con los que mantiene acuerdos de cooperación en defensa, y cada operación deberá ser evaluada por el Consejo de Seguridad Nacional. En principio, las ventas a países en conflicto seguirán prohibidas, aunque la normativa introduce excepciones por “circunstancias especiales”.

Otro de los objetivos clave es revitalizar la industria de defensa japonesa, tradicionalmente limitada al mercado interno. El ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, subrayó que la apertura permitirá a las empresas “mantener una mayor capacidad productiva” y reforzar la base tecnológica del país.

Tokio busca también reducir su dependencia del mercado doméstico y fomentar inversiones a largo plazo, además de consolidar proyectos conjuntos como el desarrollo de un caza de sexta generación con Reino Unido e Italia.

"Seria" preocupación de China

La medida ha generado un intenso debate dentro de Japón. Según el diario The Japan Times, sectores de la oposición consideran que vulnera el espíritu de la Constitución pacifista y podría incrementar las tensiones internacionales. Las encuestas reflejan una opinión pública dividida, con una parte significativa contraria a permitir la exportación de armas letales.

En el exterior, China, superpotencia global y gran rival regional de Japón, expresó su “seria preocupación” y advirtió de una posible “aceleración de la militarización japonesa”, instando a Tokio a actuar con prudencia debido a su pasado histórico.

Algunos analistas alertan de que la flexibilización podría alimentar una carrera armamentística en Asia, mientras que otros interpretan el movimiento japonés como una herramienta estratégica para reforzar alianzas y la disuasión en la región.

Consentimiento norteamericano

Pese a las críticas, el Gobierno japonés insiste en que la reforma no supone un abandono de su identidad pacifista. Takaichi aseguró que el compromiso de Japón como “nación pacífica” permanece “inalterable” tras más de 80 años desde el fin de la guerra.

Sin embargo, la decisión se suma a otros pasos recientes –como el aumento del gasto militar o la flexibilización previa de exportaciones– que apuntan a un cambio progresivo en la política de defensa japonesa, en respuesta a la creciente rivalidad estratégica en Asia-Pacífico.

El giro de Tokio se produce en el marco de su estrecha alianza con Estados Unidos, potencia que impulsó la arquitectura pacifista japonesa tras la Segunda Guerra Mundial y que sigue siendo su principal socio de seguridad. Aunque no se ha explicitado un respaldo formal de Washington, la medida encaja con los intereses estratégicos estadounidenses en la región y con la creciente integración industrial y militar entre ambos países, evidenciada en decisiones recientes como la venta de misiles Patriot a EEUU o la mencionada participación japonesa en proyectos de defensa multinacionales.

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