Opinión

¿Sabía el CNI quién era Julio Martínez?

El empresario Julio Martínez durante su comparecencia ante la Comisión de Investigación del ‘caso Koldo’, en el Senado el pasado 9 de abril.
El empresario Julio Martínez durante su comparecencia ante la Comisión de Investigación del ‘caso Koldo’, en el Senado el pasado 9 de abril. | Carlos Luján / Europa Press

El dinero deslumbra. La cifra de negocio del entramado de Julio Martínez Martínez (JMM) sorprende por su volumen. Una parte importante de ese caudal ha recalado en las cuentas del ex presidente Rodríguez Zapatero y de la empresa de sus hijas, What The Fav: algo más de 2,5 millones en cinco años.

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Sin embargo, una de las cosas que más llamó la atención de los agentes de la UDEF cuando registraron el domicilio de JMM el 11 de diciembre de 2025 –al margen de los 286.000 euros en metálico que encontraron escondidos en los lugares más inverosímiles– fue una agenda con anotaciones manuscritas en la que había algo más que pistas sobre el origen y destino del dinero.

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Según reseña uno de los informes de la UDEF, en esa agenda se reflejan "asuntos de Estado del más alto nivel, ajenos por completo al marco normal de una actividad mercantil". Por ejemplo: se hace referencia a la repatriación del líder opositor Edmundo González (al que España terminó dando estatuto de asilado político); a dos agentes del CNI (probablemente los detenidos por Venezuela en 2024); a presos políticos (como Enrique Márquez o Adrián González González), e incluso a una reforma constitucional de Venezuela y a la amnistía para los presos políticos.

Para la UDEF es evidente que JMM jugaba el papel de "representante operativo, actuando en reuniones del más alto nivel, como lo que parece ser un asistente directivo de una tercera persona que ostenta la verdadera capacidad de influencia política". Esa persona, evidentemente, es Rodríguez Zapatero, quien abiertamente ha pretendido jugar un papel como mediador en Venezuela, presumiendo de sus relaciones con Nicolás Maduro y de su amistad con la vicepresidenta (ahora presidenta en funciones) Delcy Rodríguez.

La primera cuestión que surge al hilo de esa interesante agenda (en la que además había apuntes más pueriles como la venta de oro o de petróleo) es saber si el CNI estaba al tanto de todas esas "negociaciones al más alto nivel". Si, efectivamente, JMM intervino en la negociación para liberar a dos agentes del servicio de inteligencia, o en la salida del país del dirigente opositor Edmundo González, la dirección del CNI tendría que estar al tanto de quién era y qué papel jugaba el empresario de Elda que solía correr junto al ex presidente del Gobierno en una zona vedada del Monte de El Pardo.

El PSOE no controla la defensa de Julio Martínez. Muchas incógnitas –como lo que sabía el CNI– se acabarán despejando. Márquez de Prado ha puesto de los nervios a Ferraz y a Moncloa

La primera hipótesis es que el CNI no supiera nada de JMM. Fuentes próximas al Centro se apuntan a esa tesis, al afirmar, a preguntas de El Independiente, que el empresario amigo de Zapatero "nunca ha estado bajo el radar del CNI". Personalmente, descarto esa posibilidad por absurda. El servicio de inteligencia español es lo suficientemente profesional como para haber "tenido bajo su radar" desde hace meses al empresario amigo de Zapatero que viajaba con frecuencia a Venezuela y que participó como mediador en el rescate de la aerolínea Plus Ultra. En caso del que el CNI no supiera nada de JMM habría que destituir a algún responsable del Centro por ineptitud.

La segunda de las hipótesis es que agentes del CNI supieran quién es y qué hacía JMM y que, consecuentemente, hubieran remitido un informe a la directora del Centro, Esperanza Casteleiro (nombrada en mayo de 2022 en sustitución de Paz Esteban). En ese caso, dicha información habría llegado a la ministra de Defensa, Margarita Robles, de la que depende el servicio de inteligencia.

En ese caso, también caben dos hipótesis: que Robles hubiera informado al presidente del Gobierno de que un empresario estaba llevando a cabo "reuniones al más alto nivel" con representantes del gobierno de Venezuela (entre ellos Delcy Rodríguez); o que la ministra de Defensa se hubiese guardado esa información sin transmitírsela a Pedro Sánchez. Conociendo la lealtad de Robles, esta segunda opción me parece descartable.

El empresario Julio Martínez durante su comparecencia ante la Comisión de Investigación del ‘caso Koldo’, en el Senado el pasado 9 de abril.
Julio Martínez en el Senado el pasado mes de abril. | Carlos Luján / Europa Press

Es decir, que lo más probable es que el presidente del Gobierno supiera desde hace meses quién era el tal JMM y en nombre de quién actuaba (Zapatero). La cuestión es por qué el presidente no se distanció de él y, de forma incomprensible, recurrió a su figura como si fuera un talismán electoral para el PSOE. De hecho, sus intervenciones en las elecciones andaluzas se produjeron cuando ya la UDEF tenía suficientes indicios como para pedir su imputación al juez Calama.

Quedan muchos cabos sueltos en la investigación policial de la trama en la que la UDEF sitúa al ex presidente del Gobierno. La relación de JMM con el CNI es una de ellas. Estamos al comienzo de esta historia. Quedan muchos capítulos por conocer. Afortunadamente para la justicia y, en fin, para los ciudadanos que confían en que se acabará sabiendo la verdad, JMM ha optado por una defensa profesional y no por un abogado teledirigido por el PSOE. María Dolores Márquez de Prado actuará en primer lugar como defensora de los intereses de su cliente. No para encubrir a nadie.

Dije en estas páginas hace tres semanas que JMM podía acabar siendo el Aldama de Zapatero. Me reafirmo en ello, ahora con más motivo. El nerviosismo en Ferraz y en Moncloa es entendible. Ahora JMM (Julito) es una persona que no controlan.

Este Gobierno, este régimen, caerá porque la verdad terminará sabiéndose. Le venga bien o no al PP, partido con el que Márquez de Prado no tiene precisamente una buena relación.

4 Comentarios

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Comentarios cerrados para este artículo.

  1. Vaya mafia tanto en la policia como en el poder judicial, y todo para tumbar al partido que gobierna, nada mas faltaria que un narco gobernara este país junto con un vago, viendo lo que está pasando en la capital, todo seria un desastre aun mas grande.

  2. Y qué tiene que ver que Márquez de Prado no se lleve bien con el PP. Creo que sobra eso de que le vaya bien o no al PP.

  3. Ésto está pasando de la sorpresa y el interés, al aburrimiento total.
    Aburre ya Víctor Aldama o ahora Julio Martínez, aburre Ábalos o ahora Zapatero, aburren tanto Begoña Gómez como Leire Díez, aburre…
    Aquí solo hay un culpable de todo ello, por conocimiento o por desconocimiento, y ese es un jeta impostor que se presentó como el Batman salvador de un país decadente y corrupto, y nos ha salido un Jóker chulesco y sin escrúpulos.
    Es lo que hay.
    Y lo que habrá, mientras el pueblo no pueda hablar donde tiene que hacerlo.

  4. Balas dijo en juicio de Abalos que el que mandaba realmente era Aldama.
    Aldama ha trincado presuntamente muchísimo mas dinero que Abalos.
    El fiscal Luzon ha promovido la rebaja de pena Aldama que supuestamente es el jefe y el que mas dinero ha robado.
    Si hacemos las dicotomías de D. Casimiro, Luzón o es tonto o está mas interesado en los niveles secundarios de la trama de corrupcion que en el jefe. Es decir, que está mas interesado en los politicos. La forma en que se permitió que Aldama acusase a Sanchez sin la menor prueba con la complacencua del tribunal y como eso fue premiado por Luzón es muy inquietante.
    Si Martinez quiere ser el Aldama de Zapatero va a encontrar mucha receptividad. Todo lo que diga, sea cierto o no será recompensado. Sin embargo, por ahora está claro que el tiene el dinero, empresas y negocios es Martinez, no Zapatero. Aunque el informe de la UDEF lo ponga como cabeza de la trama, los importes lo desmienten. Si el fiscal anticorrupcion y las policias buscan politicos con tanta ansia tal vez sea porque quiere hacer meritos ante el PP o devolver favores a quien los nombró.

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