Paco Castañares, uno de los expertos en incendios forestales de España más mediáticos, viajó el pasado viernes desde Cáceres a Segovia para ver a unos vecinos. No eran sus vecinos, sino unos que -a la vista de cómo se comportan los incendios ahora y lo mal gestionado que está el campo por las administraciones- le insistieron para que pudiera darles consejos ante cómo actuar en esta situación. Son vecinos de la localidad de Marugán que se han unido en una plataforma para demandar intervenciones en la urbanización Pinar Jardín en la que unos viven y otros tienen su segunda residencia. El Ayuntamiento ha encargado un plan de actuación a una consultora medioambiental, pero los vecinos demandan actuaciones inmediatas sobre el territorio.
El pinar lleva urbanizado cuarenta años pero es ahora cuando ha surgido el problema, ahora que los incendios forestales son más virulentos por la subida de las temperaturas causada por el cambio climático y el abandono y la ausencia de gestión del entorno forestal. “Me impresionó realmente las dimensiones del problema potencial que tienen. Pueden pasar muchos años como lleva y no pasar nada, pero un día de mala suerte puede haber, perfectamente, un gran incendio si las condiciones meteorológicas son las que se están dando ahora”, afirma Castañares. Este ingeniero forestal fue director general de Medio Ambiente la Junta de Extremadura y es presidente de AEEFOR (Asociación Extremeña de Empresas Forestales y del Medio Ambiente), es optimista. Solo hay que tomar medidas. El de esta urbanización es un ejemplo de las muchas que se encuentran en lo que se conoce como interfaz urbano-forestal. Allí donde el campo se encuentra con la ciudad.
Pregunta: ¿Qué escenario de riesgo ves en una zona como esta?
Respuesta: Aquí hay un potencial de 8.000 hectáreas, que no es ninguna tontería. Un incendio no tiene por qué ser demasiado grande para crearte un problema de interfaz urbano-forestal y, por tanto, de protección civil de primer orden. El problema es que con una parcela que tenga suficiente carga de combustible fino abajo, pasto, matorral, y que eso vaya en escalera, que es lo que llamamos la continuidad vertical, lo que hace es subir muy fácilmente el incendio a las copas. Y luego ya se transmite por las copas; ya da igual que haya abajo más o menos carga de combustible, porque el fuego más rápido y más dañino es el de las copas. Hay una serie de medidas que adoptar, algunas más responsabilidad de la Junta de Castilla y León, del Ayuntamiento, de quien gestione la urbanización y luego la individual de cada uno en sus propias parcelas. Es un sitio maravilloso. Con unas cuantas cosas que hay que hacer y se hagan, no tiene por qué haber ningún problema.
Cuando viene el fuego, lo mejor, lo más seguro siempre es confinarse en las casas.
Lo único que hay que tener es sangre fría. Cuando uno ve venir un incendio, como cuando uno ve venir un toro bravo o un perro la reacción es salir corriendo, pero no nos damos cuenta de que el incendio también nos va a agarrar. No vamos a ser capaces de escapar. Cuando viene el fuego, lo mejor, lo más seguro siempre es confinarse en las casas. Son 10, 15 minutos lo que tarda en pasar el peligro. Cerrar puertas, ventanas, bajar las persianas, poner una toalla húmeda debajo del quicio de la puerta para que no entre el humo. Sitúate siempre en el lado contrario del que van a impactar las llamas contra la fachada de la casa. Si viene a la fachada sur, ponte al norte de la casa tranquilamente y espera que pase el peligro. Luego, cuando haya pasado, ya se pueda salir con la manguera y vas rematando lo que esté ardiendo por allí fuera.
P: ¿Por qué insiste tanto en no evacuar?
R: En Europa, desde el año 2000, hay más muertos por incendios forestales que por terrorismo. La mayor parte de las muertes se producen en las autoevacuaciones. Intentar salir todos a la vez por la misma puerta sería un suicidio colectivo. Los coches se bloquearían unos a otros, no podrían andar, algunos se estropearían. Y el incendio podría presentarse en minutos.
P: Tú y otros expertos han advertido durante años de que incendios como los de este verano iban a llegar. ¿Qué tipo de incendios nos podemos encontrar en el futuro?
R: Podemos ver un incendio en los Pirineos de 500.000 hectáreas y de un millón de hectáreas. En los Pirineos es un escenario; esa zona que está ardiendo ahora, lo que pasa es que no será un incendio solo. Tienes que imaginar una tormenta o varias tormentas que cruzan los Pirineos a ambos lados. Caen 800, 1.000 rayos; de ellos, 30 o 40 se prenden en sitios diferentes y se puede organizar un incendio que en cuatro días queme un millón de hectáreas.
En el Sistema Ibérico, todo el Valle del Alto Tajo, los Montes Universales, el Maestrazgo, ahí hay otro escenario que puede llegar incluso a los dos millones de hectáreas; también en una semana se pueden quemar. Son escenarios potenciales, los más grandes. Este año hemos batido todos los récords. El de Castilla-La Mancha en La Mierla es el incendio más grande de la historia de Castilla-La Mancha. El de Los Gallardos en Andalucía era el incendio con más muertos de la historia de Andalucía. Ahora este de Niebla es ya el incendio más grande de la historia de Andalucía..
P: ¿Hasta dónde podemos llegar con esa dinámica?
R: Infinito, no hay límite. Hemos visto incendios en Los Ángeles que han quemado barriadas enteras, pueblos enteros de 20.000 habitantes. Hemos visto cómo ardía Malibú, Pasadena. Cuando hemos visto arder la isla de Maui en Hawái, con 126 muertos. En Europa, en Ática, en el año 19, se quemaron 1.000 y algo hectáreas, pero se llevó por delante una urbanización entera; murieron 105 personas. Eso puede pasar aquí.
El otro día en Madrid estuvo a punto de ocurrir. Teníamos Burgohondo que venía en dirección a la sierra de Madrid. Si rolaba el viento de norte, todo lo que es el flanco sur de ambos incendios, 30 kilómetros, se convierte en cabeza caminando en dirección a Madrid a toda velocidad. Y había un riesgo mayor: que se prendiera la sierra de Guadarrama, Navacerrada, incluso hasta Miraflores de la Sierra. Podían generar un complejo incendio muy parecido al que ocurrió en Pedrógão Grande en 2017, con 65 muertos; y eso que aquella era una zona despoblada. Una columna levantándose a 14, 15 kilómetros de altitud, colapsando, cayendo hacia Madrid, puede prender el Monte Pardo, la Casa de Campo. Es una tormenta de fuego total y absoluta. Algo espeluznante solo de imaginarlo. No es un escenario de ciencia ficción; es un escenario real. Estuvo a punto de ocurrir.
P: ¿Quién tiene que hacer más: las comunidades autónomas, el Gobierno central, los ayuntamientos, los ciudadanos?
R: Tiene que ser un pacto de Estado contra los incendios forestales, no contra el cambio climático ni estas cosas que se inventan otros para escurrir el bulto. Tiene que estar el Gobierno de la Nación, que tiene la capacidad de legislación básica muy importante, y tienen que estar las comunidades autónomas, porque son las que tienen la competencia de gestión y también las competencias en materia de protección civil.
Tienen que estar los ayuntamientos, porque son los que tienen la última responsabilidad en el ámbito municipal. Y tienen que estar también los ciudadanos; tienen que participar, al menos, en lo que les afecta a ellos. Cada uno, su casa, debe mantenerla en condiciones de no quemarse, por su propio bien. No es caro; es una cosa muy sencilla de hacer.
P: Prepararse contra los incendios, ¿no es ya adaptarse al cambio climático?
P: El cambio climático, evidentemente, existe. Yo me niego a entrar en el debate este de las letanías de repetirlo como si fuera una oración. La temperatura sube de manera permanente. Tenemos más de 1,5 grados de la época preindustrial; eso es indiscutible. Pero nosotros somos el 0,6% de las emisiones como país. El año pasado, los incendios de agosto, 350.000 hectáreas, emitieron 19 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera en 20 días. Son cinco veces las emisiones de toda la aviación española en vuelos nacionales, dos veces las emisiones de toda la industria de refino petrolífera de España al año. Si combatimos los incendios forestales, gestionando los bosques para que no ardan con esa facilidad, estamos siendo mucho más efectivos contra el cambio climático que con todas las zonas de bajas emisiones de las ciudades, que con toda la financiación para el coche eléctrico. Reducimos las emisiones evitando los grandes incendios forestales. Por tanto, ¿de qué estamos hablando? El problema es que enfrente no tienes a nadie que crea nada, bueno, creer mucho, saber nada, ni siquiera de cambio climático.
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