Opinión

El comunicado de rectificación de 'Salvados' y el espejismo de los idealizadores

Fernando González, 'Gonzo'.
Fernando González, 'Gonzo'. | La Sexta

Una de las frases o consignas que se repetían en foros y corrillos entre los sectores inquietos de algunas facultades mediáticas era: "¡Menos Sálvame y más Salvados!". "¡Este país no funcionará hasta que los ciudadanos dejen de ver Sálvame y se pongan a ver más Salvados!".

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Hubo una corriente de opinión un tanto pintoresca que sostenía que, como una versión moderna del 'opio' del pueblo, eran Mediaset y sus presentadores, como Jorge Javier Vázquez, los culpables de atontar al pueblo y de que la gente no se levantara ante el bipartidismo.

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También hubo independentistas catalanes que usaron consignas similares. Recuerdo un acto a favor del independentismo catalán en el que una de las ponentes usó como argumento a favor de la independencia que la sociedad española y la sociedad catalana eran diferentes, porque la sociedad catalana era más lista y veía informativos de TV3, mientras que la sociedad española veía los programas de Mediaset, y se ve que, a ojos de ella, eso les hacía más tontarras. Curiosamente, aquella ponente es actualmente copresentadora de un programa de Mediaset (Todos cambiamos, aunque no todos al mismo ritmo y velocidad).

En cambio, por aquellos años no había un programa más 'guay' que el Salvados de Jordi Évole, Ramón Lara o Paolis a ojos de sus 'idealizadores'. Pero ellos no eran responsables de esa idealización y sería injusto responsabilizarles de una atribución de perfección que ellos nunca han sostenido. Creo que fue Simone de Beauvoir la que decía aquello de "crear un ídolo es una decisión del que mira, no del que es mirado".

Era el programa de La Sexta que tenía fama de ser más riguroso con la búsqueda de la verdad y la fiabilidad de sus datos. Por eso, muchas veces, programas de Mediaset como La Noria o Sálvame Deluxe, al empezar, lo primero que tenían que hacer era algún tipo de rectificación de algún dato ofrecido en programas anteriores y que se veían obligados a rectificar, ya fuera por orden de algún jefazo que había recibido un burofax o, directamente, por sentencia judicial. Era el tipo de cosas que les pasaban a los de Mediaset, ya fuera Jorge Javier, Jordi González o hasta Risto Mejide, pero que no se esperaba que les fueran a pasar a Gonzo o a Évole.

El pasado domingo 20 de septiembre, Salvados estaba dedicado a una entrevista a Joaquín Reyes para hablar de La Hora Chanante y otras cosas nostálgicas para ese público, lo que debía ser un programa inofensivo, aunque fuera de una temática más propia de aquel ¡Qué tiempo tan feliz! de Campos que de los de Producciones del Barrio. Pero la sorpresa vino cuando, al empezar, tuvieron que proyectar un rótulo para rectificar una información dada por el Salvados de Rita Barberá.

Quizá la mejor receta para el exfollonero sería no escuchar demasiado a los que le idealizaban tanto, no vaya a acabar creyéndose aquel espejismo que nunca existió

Cuando Jordi González o Jorge Javier leían aquellos comunicados de rectificación, solían tener el detalle de aclarar que era por orden judicial y hasta a instancias de quién. Aquí no tuvieron ese detalle. Tampoco Gonzo quiso dar la cara y dejó la rectificación sobre el caso Taula en manos de un letrero al que ni siquiera puso voz en off, como Luis Fernández el día que censuró a José María García. Teniendo en cuenta que el programa de marras se emitió el 6 de septiembre, parece difícil no pensar que esa rectificación, 14 días después, no ha sido forzada. Y menos aún si, una vez se acreditó que la pieza en la que se acusaba a Rita Barberá de mirar para otro lado en el caso Taula había sido subida a la web de La Sexta entre los fragmentos destacados, esta fue convenientemente retirada. Lo malo de hacer un programa editado es que siempre quedan sospechas de que en la selección de frases de los invitados pueda haber algún tipo de trampa. Y si no ha habido alguien que haya considerado que la selección de frases usadas para ese apartado podía dar a entender algo que no se había dicho, han conseguido, por su forma de actuar, que lo parezca.

En su primera etapa, Salvados lo producía El Terrat, que había hecho programas en Salvados o en Buenafuente arremetiendo contra los empresarios que hacían ERE o contrataban a trabajadores en condiciones abusivas, lo que hizo a muchos creer el espejismo de que criticaban algo que ellos no harían. Luego salió el tema de que también El Terrat tuvo que hacer ERE en su plantilla tras haber presumido de millones en beneficios en sus dos años precedentes, y el propio programa Salvados se vio forzado por la crisis a hacer ofertas laborales un tanto mejorables (inolvidable su oferta de "prácticas no remuneradas" a licenciados que dejó alucinados a parte de sus fans). Muchos se indignaron porque habían confundido la "idealización" con la realidad, y la culpa es de los soñadores, no de los que hacen un programa como pueden, con los recursos de que dispongan y que, siendo humanos, cometen errores.

El Salvados actual, ya no de El Terrat, sino de Producciones del Barrio, ha tenido que rectificar una información, como tantos otros programas hechos por humanos. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. Eso sí, a Évole no le ayuda para pedir comprensión el hecho de haber tirado alguna que otra pedrada antaño a compañeros del gremio, en especial a los de Mediaset, como cuando hace no mucho se burlaba de que "el de los OVNIS" hiciera información. Quizá la mejor receta para el exfollonero sería no escuchar demasiado a los que le idealizaban tanto, no vaya a acabar creyéndose aquel espejismo que nunca existió.

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