Movilizar al voto rural volverá a ser determinante para la derecha en Andalucía. Cuenta de ello ha dejado en esta campaña Vox. Ayer, con la vista a El Ejido (Almería), uno de sus principales feudos. Igualmente, ayer acudió Juanma Moreno a una explotación agraria en Añora (Córdoba). Allí se ha fotografiado con la 'nieta' de la vaca Fedi, Blanca, la que fue su 'talismán' en la convocatoria de 2022.
El CIS preelectoral sobre los comicios regionales cifra en un 62% de esos electores los que tienen decidido apoyar o bien al PP, mayoritariamente, o bien a Vox. Suponen en conjunto 115.000 electores aproximadamente de los 185.000 de trabajadores de media -solo españoles con derecho a voto, de los casi 240.000 de la última EPA de 2025-. Esos más de sesenta puntos se dividen en un 41,7% del voto, dirigido a la candidatura de Moreno Bonilla, y un 19,9% restante que irá a la candidatura de Manuel Gavira. El estudio, publicado a finales de abril, deja también en el aire el voto de un 5,3% de profesionales, unos 10.000. Y 20.000 no participarán en las elecciones.
Quien peor parado sale entre el sector es la izquierda, en especial el PSOE-A. Sobre todo, en comparación con el mismo estudio preelectoral de los anteriores comicios de 2022, hace casi cuatro años. En él, la derecha se mantiene prácticamente igual. Los populares entonces tenían un 42,3% y Vox un 16,6%. Ese desgaste progresista ha beneficiado en parte a los de Santiago Abascal o el impulso de terceros. El número de abstencionistas, entonces, solo era del 3,8% y un 13,7% dudaba de su voto aunque confirmaba la participación.
Los socialistas se dejan entre estudios 3,7 puntos de voto. El PSOE-A bajaría del 11,2% al 7,8% de apoyo agrícola en esta convocatoria, no con Juan Espadas, sino con la ex vicepresidenta primera, María Jesús Montero, nueva líder de las siglas. También sale damnificado Por Andalucía. Los de Antonio Maíllo bajan del 3,2% al 2% del voto entre el sector. Aprovecha esas caídas Adelante Andalucía, que sube del 1,7% al 6,6%. 14.500 irán al PSOE-A, unos 4.000 a Por Andalucía y 12.200 a Adelante.
La cifra de voto puede elevar a la derecha teniendo en cuenta el recuerdo de voto de los consultados respecto a las generales. Los datos fueron similares para el PP pero diez puntos más altos para Vox (30,5%) sin variaciones amplias en la izquierda, lo que permite concluir además de fidelidad en el voto, que los indecisos principalmente procederían de Vox. El dilema sería si continuar ahí o apostar por Moreno Bonilla.
Más de Vox que del PP
El sector, con todo, tiene contradicciones entre lo que piensa, les representa y lo que ven de mayor utilidad. Por ejemplo, una mayoría ve más cercano a Vox (36,1%) que al PP (28,9%) respecto a sus ideas, pero en Andalucía prefieren que gestione Moreno Bonilla (43,7%) sobre Gavira (23,4%). Personalmente, al primero le puntúan con un 5,91 sobre diez y al segundo con un 4,39. Antonio Maíllo y José Ignacio García se quedan al borde del 4 y Montero es la peor valorada, con un 2,92.
Un 25% de los trabajadores del sector primario se definen como 'muy de derechas' y un 20,8% de 'extrema derecha'
En la escala ideológica, consultados, se autoubican como 'muy de derechas' en un 25% y de 'extrema derecha' en un 20,8%. De 'extrema izquierda' se autodefine el 10-15% de entrevistados del sector. Hay, por tanto, más de un 35% de votantes radicalizados en esa franja.

El perfil medio es de un hombre que trabaja por cuenta ajena en la mitad de los casos y en uno de cada tres como autónomo en sus propias explotaciones. Que se define como católico, está casado y salarialmente está situado en los 1.800 euros mensuales. Hay división en un 30% por igual entre los que se dividen como clase 'media-media' y clase 'baja-pobre'. Las principales motivaciones para su voto es el estado de la sanidad, el 'control de la delincuencia', la vivienda y el 'freno de la inmigración'.
Hay que mencionar el peso que tiene la tauromaquia y la caza en la región y toda la actividad laboral que mueven detrás. También el propio folclore. Moreno Bonilla, en la última legislatura, se ha acercado al primer sector con ayudas, reconocimientos a figuras como Morante de la Puebla -la Medalla de Andalucía a la Cultura y el Patrimonio, y el reconocimiento del sector como patrimonio cultural. También a la caza, con simplificaciones administrativas, reducciones y bonificaciones fiscales, entre otros.
Andalucía baja el voto a Vox entre el sector
La distancia del voto del sector primario entre PP y Vox es de 21,8 puntos con ventaja de los populares. En Extremadura, las primeras elecciones del ciclo autonómico, fueron de 14,1% con 38,8% del PP y 24,7% de Vox. Aragón y Castilla y León invirtió el resultado, con Vox por delante. Con 3,2 puntos por encima en la primera (23,1 y 26,3%); y con 3,1 puntos más en el la segunda (24,2 y 27,3%). La diferencia andaluza incluso es más amplia en la de las generales, con el PP en 11% según el CIS de abril y el 23,2% Vox: 12,2 puntos entre Feijóo y Abascal.
Además del voto del sector agrícola, el PP gana más votantes jóvenes o de adultos jóvenes que Vox. Entre los 18 y los 44 años la media de votantes a Vox es del 12,3%, cuatro puntos por debajo de la media nacional, 10,1% menos que en Castilla y León, 6,5% menos que en Aragón y 3,4% menos que en Extremadura. Segmentado por franjas: entre los 18-24 años el voto andaluz al PP es del 24,9% por el 10,2% de Vox; 23,5% y 8,8% respectivamente entre los 25-34 años.
La competencia por 'robar' electores no ha parado esta campaña entre PP y Vox. Tampoco en el resto del ciclo electoral. El pacto UE-Mercosur viene siendo el tema estrella de los de Santiago Abascal, algo que critican a Bruselas y que junto a otras fuerzas la ultraderecha ha conseguido paralizar. Denuncian competencia desleal con terceros países y "ruina" para los productores españoles. Y se ha convertido en arma arrojadiza contra el PP, impulsor de ello en el Parlamento Europeo junto al PSOE-A y que recientemente adoptó una postura más dura: rechazarlo siempre que no haya salvaguardas para los productores nacionales. Así ha quedado registrado en los pactos de Extremadura y de Aragón.
Vox propone flexibilizar y simplificar la PAC, rechazar el Pacto Verde -para el uso de determinados fitosanitarios y pesticidas- o la Agenda 2030. Cierre de fronteras y prioridad nacional incluso para el trabajo rural. Hay un tono más proteccionista y se aboga por la soberanía alimentaria. Coincide con el PP en la reducción de la burocracia o en potenciar grandes infraestructuras hidráulicas. Pero los populares proponen solo algunas reformas de la PAC y el Pacto Verde para hacer más compatible la sostenibilidad con la producción. El PP no quiere confrontar con Bruselas y apuestan por una inmigración ordenada, regulada y "necesaria" para sostener el sector, determinó recientemente Moreno Bonilla.

Menos PSOE-A en los entornos más rurales
Más allá del propio sector rural, y a falta de ver los resultados del 17-M, la derecha ha ido ganando terreno en aquellas pequeñas poblaciones con menos de 1.700 habitantes, y mayoritariamente de 0-500. De 2018 a 2022, los dos precedentes electorales más cercanos, la derecha se ha vuelto dominante en enclaves almerienses como Benitagla, Castro de Filabres o Alcudia de Monteagud, con el 80% del voto.
También se hizo más dominante en Villaluenga del Rosario (Cádiz) o Cartajima (Málaga) o El Ronquillo (Sevilla). Pero en feudos clásicos de la izquierda socialista, donde ésta era dominante, se moderó su presencia por el crecimiento de la derecha, sin perder en las urnas pese a todo. Es el caso de Fuente Obejuna (Córdoba), Cubres de Enmedio (Huelva), Almonaster la Real (Huelva), Hornos (Jaén), Santiago-Pontones (Jaén) o el Madroño (Sevilla). Y en lugares donde la izquierda estaba ligeramente por encima, se ha equilibrado las diferencias con la derecha. Se pueden mencionar Zahara de la Sierra (Cádiz), Benamahoma (Cádiz), Cardeña (Córdona) o San Nicolás del Puerto (Sevilla). Entre los motivos, el desgaste del PSOE-A por casi cuatro décadas de gestión, la apertura del PP hacia una tendencia más moderada, menos ideológica en la tierra y la entrada de Vox a la competición con un voto más de protesta.
De media, en estos territorios hay un crecimiento del 20% al 40% del voto en el caso del PP, una caída de entre 5 y 20 puntos del PSOE. El crecimiento en estas zonas de Vox, en todo caso, es más moderado que el PP, que capitaliza el voto rural de mejor forma salvo en puntos muy concretos de Huelva y de Almería. Se va de un 7 u 8% a un 13-15%. La izquierda alternativa cae en picado en estos lugares.
En entornos rurales de entre 2.000 y 5.000 habitantes, el voto al PP despuntó más que el de Vox, bastante alto ya de por sí. Los de Abascal pasaron del 5% de media en 2018 al 13% en 2022. Crece el PP por la absorción del voto de Ciudadanos y por el voto dual: inspira más confianza Moreno Bonilla, consolidado, que Olona frente a Abascal en unas nacionales. Hay ejemplos de cuánto sube la derecha entre elecciones en esos entornos, de media un 20-25% en zonas de Cádiz como Alcalá del Valle, Prado del Rey o Algodonales; de Córdoba como Adamuz y Belalcázar; de Granada, como Lanjarón; Aroche y Cortejana (Huelva); La Iruela o Beas de Segura (Jaén); Yunquera o Gaucín, de Málaga; o El Pedroso y Cazalla de la Sierra (Sevilla).
En zonas más amplias pero aún rurales, de entre 5.000 y 20.000 electores, destacan en ese crecimiento de la derecha entre 2018 y 2022 Pulpí, Cuervas del Almanzora o Huércal-Overa. Se caracterizan por la agricultura intensiva y por la frontera con Murcia. Ubrique y Arcos de la Frontera, con un sector rural enfocado más a la industria. En Córdoba Baena, Pozoblanco o Montilla, con el sector de la vid. Loja, Alhama de Granada o Guadix en Granada; Valdeverde del Camino, Isla Cristina, Almonte, Lepe o Cartaya, con una especial implantación de Vox. Baeza o Martos en Jaén; Ronda, Coín, Alora y Archidona en Málaga.
En estos entornos, la suma de la izquierda era en 2018 del 40-60% y la de la derecha de entorno al 50% con PP, Ciudadanos y Vox. Ahora el PP y Vox, con los primeros dominantes alcanzan el 65% mientras que la izquierda está en torno al 35%. Aunque el crecimiento de la derecha fue generalizado en 2022, se dio con especial intensidad en las zonas rurales de Sierra Morena, la campiña del Guadalquivir, por la sierra sur y en el interior de Almería donde hay despoblación extrema y notable migración para la recolección en la huerta.
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