El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo intervino este martes en la 41 Reunió del Cercle d'Economía de Barcelona, centrado en los retos europeos y su autonomía, con la invitación realizada este lunes a Junts -y al PNV- para participar en una moción de censura en el foco. Minutos antes de que hiciese presencia en el Palacio de Congresos de la ciudad condal, el secretario general posconvergente, Jordi Turull, le instó a viajar a Waterloo (Bélgica) para buscarla en una reunión con Carles Puigdemont. El mensaje no ha gustado en el seno popular, que contemplaba la presencia de Feijóo en este acto frente a los empresarios catalanes, en uno de los núcleos de "poder" de la autonomía, precisan, como una forma de elevar la presión indirectamente contra Junts aprovechando la proximidad de esa burguesía catalana con la formación independentista. En otras ocasiones, el peso del sector ha podido orientar a Junts a un voto contrario a medidas como la reducción de la jornada laboral.
Feijóo, siguiendo la línea expresada hace 24 horas, evitó seguir dando más protagonismo a la moción de censura. Ni se refirió a ella como tal ni tampoco explícitamente al partido de Puigdemont. Si se centró en evocar una sensación de inestabilidad, de bloqueo y de incertidumbre para despertar a ese empresariado catalán y que, como un efecto mariposa, eso acabe materializándose en un movimiento político desde Cataluña a Madrid, desde Waterloo al Congreso de los Diputados. De momento, sin capacidad material de precipitarlo, se comprometió a "devolver la decencia al país con ayuda -de los socios de Gobierno- o sin ella.
Nada más subir a la tribuna, Feijóo atajó la situación: "Voy a comenzar hablando del elefante en la habitación". Respondía así a la petición de la presidenta del Cercle, Teresa García-Milà, minutos antes, de un intento de llegar a "grandes acuerdos" de país con el PSOE para los retos nacionales y europeos que España tiene por delante y que requieren de compromisos a largo plazo. Todo, pese a parecer "una quimera" por la tensión de la legislatura. En juego están asuntos como la "competitividad, la productividad o la vivienda". Ante ello, Feijóo le espetó: "Nada de esto puede abordarse" con un Gobierno que no puede hacer frente "a sus propios asuntos internos". "Volverá a tener autonomía para gobernar y una mayoría para atender al interés general", avanzó augurando su llegada a la presidencia.
Feijóo hizo una comparativa con una empresa para dirigirse a los asistentes y dar más solidez a su rechazo a acercar posturas con Pedro Sánchez. "No llegarían a ningún acuerdo empresarial con una compañía investigada por innumerables corrupciones, con sus ejecutivos en prisión, insolvente o con el único propósito de llegar al día siguiente", ejemplificó. Sin rechazar la discrepancia en los debates, trasladó que a su juicio el debate actual es el de la existencia de una "profunda decadencia" que requiere de un cambio de Ejecutivo que implemente "las reformas que este país necesita".
Feijóo hace un símil con Sánchez: Nadie llegarían a ningún acuerdo empresarial con una compañía investigada por innumerables corrupciones
En estos momentos, considera, "la corrupción no es la excepción, es la norma". "Se está imponiendo un sistema para blindarla, para desactivar los mecanismos de control" y perseguir a "jueces, fiscales, policías, periodistas y a la propia oposición". "Por no haber, no hay ni Presupuestos Generales del Estado o Debate de la Nación. Ahora no hay agenda para los problemas normales, sino una agenda de Tribunales", reforzó ese rechazo a acuerdos con el PSOE. "Hoy la disyuntiva se rige entre la degeneración o la limpieza institucional".
Sin apelar a esa moción de censura, Feijóo volvió a trasladar, ahora ante el Cercle, que existe una mayoría de 184 diputados que ya se han pronunciado sobre la necesidad de convocar elecciones y una "mayoría alternativa" a la de la legislatura que ha conseguido aprobar cuestiones de peso en el ámbito económico tanto en el Senado como en el Congreso, donde están "bloqueadas muchas leyes". Ahí hubo una referencia "a un partido catalán que no es ERC" y lo ha permitido.
"Hay coincidencia en que de este colapso solo se sale devolviendo la voz al pueblo. Es el único final digno para una legislatura que ha sido un inmenso error", sostuvo. "Quienes coincidimos en que esta situación es insostenible deberíamos hacer todo lo posible. Y tengo muy claro que el momento es tan delicado que desaconseja decisiones irreflexivas", lanzó.
Feijóo, quien en los próximos meses tiene interés en redoblar su agenda tanto en Euskadi como en Cataluña, aseguró que "no se puede cambiar España en contra de Cataluña" y que, tras años de enfrentamiento, "esta comunidad no tiene que ser una pieza supeditada a los intereses temporales de La Moncloa". Tampoco infravalorada. "Cataluña no debería seguir aspirando a lograr las cosas ni por colisión ni por coacción, sino por convicción. A eso aspiro también, a liderar un Gobierno que afronte los desafíos de los catalanes y apueste por la convivencia". Feijóo sostuvo que los principales problemas del país, como "la falta de vivienda, de médicos o la inmigración irregular" la sufre con especial intensidad la comunidad. Pidió la confianza para resolverlo.
La posición de Feijóo choca respecto al año pasado. El 28 de noviembre, el dirigente popular trasladó en un evento de Foment del Treball su deseo de hacer una moción de censura: "En esta sala seguro que hay muchas personas que han votado a Junts y que no comparten la deriva que está siguiendo el Gobierno. A ustedes les voy a hablar de una forma muy clara: a mí no me faltan ganas para presentar una moción de censura. Me faltan votos".
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