Es el combustible nuclear que mueve los reactores de una central. Una suerte de varillas o tubos metalizados en cuyo interior se insertan las «pastillas» o pellets de uranio enriquecido imprescindibles para generar energía. En nuestro país, cada año se producen cientos de toneladas del llamado «uranio equivalente» para suministrar no solo a las centrales nucleares españolas, sino también a otros reactores y organismos europeos que requieren de elementos nucleares. Solo en los últimos cinco años, España ha producido más de 1.387 toneladas de este material, de las que 820 toneladas las ha destinado a la exportación, según datos actualizados de la Industria Nuclear Españaola publicados por Foro Nuclear.
Mientras el futuro de la energía nuclear en España sigue en el aire, compañías públicas como ENUSA Industrias Avanzadas mantienen un papel estratégico en la fabricación de los elementos de uranio necesarios para estas infraestructuras. El año pasado, la compañía estatal produjo 270,1 toneladas de uranio equivalente, consolidando el volumen de su actividad y garantizando el suministro frente a ejercicios anteriores.
Exportación de combustible nuclear a Europa
Un volumen muy relevante y que en un porcentaje elevado tiene como destino la exportación. Mercados nucleares europeos como Suecia, Francia o Bélgica son los clientes más habituales de la fábrica de Juzbado (Salamanca). La producción destinada a la exportación ha oscilado en los últimos años entre el 53,5% de 2021 y el 76,5% de 2020.
ENUSA está participada por la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) en un 60% y en un 40% por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT). Su actividad está centrada en la comercialización de diferentes servicios relacionados con el ciclo del combustible nuclear. Es la responsable de gestionar el uranio enriquecido que precisan las centrales para su funcionamiento. También se encarga de la ingeniería de todos los aspectos técnicos relacionados con el empleo de este componente, desde su diseño y comportamiento en la central hasta su gestión como combustible irradiado para su posterior transporte y almacenamiento seguro.
El proceso de fabricación del uranio equivalente
El uranio que emplea ENUSA procede íntegramente del exterior y se trata de un uranio ya enriquecido que llega a sus instalaciones en forma de polvo de óxido de uranio. Nuestro país carece de infraestructuras para enriquecer uranio, por lo que este componente procede habitualmente de compañías francesas, norteamericanas o de consorcios europeos. ENUSA se encarga de convertir ese polvo de dióxido de uranio en pastillas cerámicas o pellets.
Estas pastillas, de reducido tamaño pero gran capacidad energética, se insertan posteriormente en tubos metálicos largos y finos que se sellan herméticamente con helio. Las estructuras conformadas por estas barras de combustible son las que permiten las reacciones de fisión en los reactores nucleares.
'Pastillas' de alta potencia
Cada una de las pastillas cerámicas producidas en la planta salmantina, con un tamaño apenas superior al del filtro de un cigarrillo, concentra una potencia equivalente a una tonelada de carbón, tres barriles de petróleo o más de 500 metros cúbicos de gas natural. Esta alta densidad y capacidad de generación eléctrica es la que permite que un puñado de estas estructuras mecánicas pueda abastecer de energía constante y baja en emisiones a millones de hogares durante meses.
La empresa pública produce estos elementos tanto para reactores de agua a presión (PWR), bajo licencia de Westinghouse, como para reactores de agua en ebullición (BWR), bajo licencia de General Electric. En un año tipo, la producción total ronda las 270 toneladas de uranio equivalente para conformar cerca de 700 elementos combustibles. La mayor parte de la fabricación se destina al tipo PWR, seguida por el modelo BWR y, finalmente, por los componentes especializados para reactores de diseño optimizado centroeuropeo como los VVER-440.
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