La prolongación de la guerra en Irán está resultando más costosa de lo inicialmente previsto. Este miércoles, BBVA Research ha presentado su informe Situación España, donde la entidad ha elevado al 3,8% su previsión de inflación para 2026 y al 2,8% la de 2027 tras revisar por completo el escenario sobre el que trabajaba en primavera.

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Entonces, asumía que el conflicto duraría entre cuatro y seis semanas y que el precio medio del petróleo se situaría en torno a los 70 dólares por barril a lo largo de 2026. Ahora, en pleno junio, con la guerra aún abierta y el crudo rondando los 90 dólares, BBVA Research estima que el impacto sobre los precios será superior. Según las nuevas previsiones, el conflicto podría añadir hasta 1,3 puntos porcentuales a la inflación española en 2026 y entre seis y siete décimas en 2027. Hace apenas tres meses, el servicio de estudios calculaba que el efecto se limitaría a tres o cuatro décimas el próximo año e incluso contemplaba que comenzara a revertirse en 2027.

El impacto va más allá del petróleo

La revisión responde al encarecimiento de la energía, pero también a una perturbación más amplia de la economía mundial. "El impacto va más allá del petróleo", advierten en el informe. La entidad señala que las tensiones en torno al estrecho de Ormuz están elevando el coste del gas, los productos petroquímicos, los fertilizantes, el aluminio o el metanol, al tiempo que reactivan cuellos de botella logísticos y deterioran la confianza de empresas y consumidores.

En este sentido, la entidad reconoce que buena parte de la incertidumbre sigue dependiendo de la evolución geopolítica del conflicto. No obstante, el economista jefe del Grupo BBVA, Jorge Sicilia, ha defendido que las previsiones no deben elaborarse a partir de los acontecimientos diarios. "Intentamos hacer previsiones sin tener en cuenta el día a día porque, en un conflicto, las rupturas de treguas no quieren decir que, a medida que hay más enfrentamientos, haya menos probabilidad de alcanzar la paz", ha explicado durante la presentación del informe.

Pese a las numerosas rupturas de treguas recientes, BBVA considera que existen algunos elementos que permiten descartar, por ahora, escenarios más adversos. Sicilia ha destacado una "acción y reacción comedida" entre las partes implicadas y el hecho de que las grandes rutas energéticas internacionales continúen operando con relativa normalidad. "No se han vuelto a destrozar vías de suministro de hidrocarburos distintas del estrecho de Ormuz y hay buques que lo están cruzando".

España seguirá creciendo, aunque pierde impulso

Además, a pesar del deterioro del escenario inflacionista, BBVA mantiene su previsión de crecimiento para España en el 2,4% en 2026, aunque rebaja tres décimas la correspondiente a 2027, hasta el 2,1%. La entidad considera que la economía seguirá beneficiándose durante el próximo año de factores que vienen impulsando la actividad, como la fortaleza del mercado laboral, el aumento de la población por los flujos migratorios, el dinamismo de las exportaciones de servicios y la inversión asociada a la construcción de vivienda.

Sin embargo, el informe anticipa una desaceleración gradual a medida que algunos de estos impulsos pierdan intensidad. En este sentido, BBVA trabaja con la hipótesis de que las medidas extraordinarias aprobadas por el Gobierno para amortiguar el impacto económico de la guerra no serán prorrogadas una vez expire su vigencia. Y a ello se suma un tono menos expansivo de la política fiscal y el efecto acumulado del encarecimiento energético sobre hogares y empresas que reducirán el consumo, factores que explican la rebaja de las previsiones de crecimiento para 2027.