El Gobierno español defenderá este jueves ante sus socios de la zona euro (Eurogrupo) una propuesta para crear un activo seguro europeo mediante la emisión conjunta de deuda, con el objetivo de reforzar el papel internacional del euro, reducir los costes de financiación de los Estados y avanzar hacia una mayor integración de los mercados de capitales europeos.
La iniciativa, que el vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, presentará a sus homólogos, plantea la creación de un Mecanismo Soberano Europeo por el que la Comisión Europea canalizaría parte de la financiación de los Estados miembros y trasladaría posteriormente los recursos obtenidos en forma de préstamos, sin aumentar el endeudamiento agregado, tal y como recoge el texto.
Según los cálculos del Ejecutivo español, si participaran todos los países y también se integraran las emisiones del Mecanismo Europeo de Estabilidad y del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, las emisiones podrían alcanzar hasta 850.000 millones de euros anuales, lo que permitiría acumular en torno a cinco billones de euros en circulación en un plazo de cinco años, un volumen que el documento considera suficiente para que la deuda europea pueda consolidarse como un activo seguro de referencia a escala internacional, según Europa Press.
La propuesta prevé que la adhesión al mecanismo sea voluntaria y pueda comenzar con un grupo inicial de países. No obstante, fuentes del Ministerio de Economía consideran necesaria la participación de los cinco mayores emisores de deuda de la eurozona --como Francia, Italia o España-- para que el sistema alcance una dimensión suficiente, ya que entre todos permitirían movilizar entre 540.000 y 550.000 millones de euros anuales.
En este contexto, el Ejecutivo español calcula que, si las emisiones europeas llegaran a financiarse en condiciones similares a las de Alemania, el ahorro agregado para los países participantes rondaría inicialmente los 5.000 millones de euros al año y podría superar los 25.000 millones cuando el instrumento alcanzara el volumen previsto.
Para evitar que los países con menores costes de financiación resulten perjudicados, la propuesta incorpora un mecanismo de compensación que garantizaría que ningún Estado participante pague más intereses que los que abonaría acudiendo directamente al mercado, mientras que los beneficios derivados del aumento de liquidez se repartirían entre el conjunto.
Además, explica el texto, el acceso al mecanismo quedaría condicionado al cumplimiento de las reglas fiscales europeas, de forma que cualquier desviación respecto a los objetivos pactados tendría que financiarse mediante emisiones nacionales.
Asimismo, los bonos contarían con una doble garantía, apoyada tanto en el préstamo concedido al país correspondiente como en el presupuesto de la UE. En caso de un eventual impago, la propuesta prevé un sistema de salvaguardas para proteger tanto al presupuesto comunitario como a los Estados que permanezcan al margen del mecanismo.
"Actitud constructiva" entre los socios
Sobre la acogida de la propuesta entre los Estados miembro, especialmente entre países tradicionalmente más reticentes a la mutualización de deuda como Alemania, fuentes del Ministerio de Economía aseguran que perciben una "actitud constructiva" por parte de los ministros, que parecen "abiertos a hablar de todo tipo de cosas".
Además de este intercambio de opiniones, los ministros también aprobarán su programa de trabajo para el próximo semestre, que mantendrá el foco en la coordinación de las políticas económicas y fiscales, la integración financiera, la competitividad y el papel internacional del euro, al tiempo que incorporará nuevas prioridades como la inteligencia artificial.
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