Después de la tormenta por la crisis de gobernanza en Indra, la cúpula presenta este jueves sus primeros resultados financieros semestrales con la nueva dirección ya consolidada. La Indra de Josep María Recasens y Ángel Simón afrontan los resultados del primer semestre de 2026 con algo más que una expansión plenamente financiera entre ceja y ceja: los directivos se pusieron como eje de su trabajo la entrega a tiempo de los pedidos militares.
Ahora la compañía sumida en la inestabilidad interna ha encontrado cierto equilibrio en su dirección. La cúpula se ha homogeneizado pero todavía carece de un camino a largo plazo, pues la presentación de su nuevo plan estratégico tras el éxito de Leading the future, diseñado por José Vicente de los Mozos, se ha retrasado a finales de este año. Aún así, Recasens y Simón aseguraron en la pasada junta de accionistas celebrada en junio que su plan pasaba por la entrega a tiempo de los pedidos militares: "En la industria de defensa y tecnológica, la credibilidad se construye entregando", aseguró Recasens, CEO de la compañía.
De hecho, la cotizada afronta una cartera de pedidos milmillonaria que alcanzó en 2025 unos 8.200 millones de euros. De estos, 6.790 millones de euros corresponden a los Programas Especiales de Modernización (PEM) en el negocio de Defensa y 1.429 millones corresponden a la consolidación de Indra en Tess Defence como máximo accionista, el consorcio que fabrica el Dragón 8x8 y que reporta numerosos retrasos. Ahora, con la fusión con EM&E aparcada, los directivos apuestan por consolidarse en la entrega de los vehículos terrestres.
Sus dos frentes abiertos se dirigen hacia sus productos de vehículos terrestre, pues los 8x8 sufren importantes retrasos. Además, Indra mantiene abierto un litigio con Santa Bárbara Sistemas por los programas de artillería autopropulsada. La compañía propiedad de la estadounidense General Dynamics impugnó los programas adjudicados por el Ministerio de Defensa, pero la llegada de la nueva dirección ha acercado a ambas compañías. En estos momentos, las empresas mantienen negociaciones que van por buen camino. Prueba de ello es la solicitud de suspensión del recurso contra los préstamos que Industria otorgó a la UTE de Indra y EM&E. El paso, entendido como un gesto de buena voluntad, se enmarca en unas negociaciones que apuntan al mes de agosto como un momento clave para la solución del conflicto según ha podido saber este medio.
Con todo esto, los resultados de Indra llegan en un momento clave para la compañía. Pero también con la presión de haber hecho un 2025 con una destacada rentabilidad. El año pasado la empresa liderada por Ángel Escribano disparó su beneficio un 57% hasta los 436 millones de euros. Pero en análisis semestral, la compañía creció tan solo en ingresos solo un 6,3% en 2025, mientras el EBITDA lo hizo un 15,4%.
Acción de Indra en una montaña rusa
Después de un año faraónico para la cotizada, la acción ha ralentizado su crecimiento. En el año 2025 llegó a crecer un 180% impulsado por los vientos de cola del sector de la defensa. Sin embargo, en 2026 la acción solo tiene un recorrido positivo de un 3%, muy por debajo del 12% que marca el Ibex 35 durante la primera mitad de año.
La acción de Indra ha sufrido numerosos contrapiés debido a la crisis de gobernanza dentro de compañía. La paralización de la fusión y la presión del Gobierno para que Escribano dimitiese de la presidencia llevaron a la acción a subirse en una montaña rusa. Desde entonces, cuando la empresa tocó los 45 euros el 27 de marzo debido a la renuncia de la fusión por parte de los Escribano con su empresa EM&E, la acción se ha recuperado hasta los 51,10 euros de hoy. Pero todavía está lejos del máximo que alcanzó cuando la empresa presentó los resultados financieros que superaron las expectativas de 2025. La acción tocó los 64,50 euros.
Sin embargo, Indra se ha visto lastrada no solo por su crisis interna, sino también por las oscilaciones en el sector de la defensa debido a los cuellos de botella y la paralización de varios programas europeos. Por ejemplo, el fiasco del FCAS, el caza de combate de sexta generación europeo en el que Indra era líder del 33%. De igual manera, la cancelación de las fragatas de Rheinmetall asestó un golpe a Indra de 1.500 millones de euros de capitalización, lo que evidencia la volatilidad actual del sector.
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