En menos de dos semanas se cumplen tres años del 7 de octubre, día en el que Hamás atacó Israel. La respuesta militar del gobierno de Netanyahu entró rápidamente en el debate internacional y el Gobierno de España, liderando la causa palestina en el mundo, fue uno de los primeros países que ejecutó una orden directa de embargo de armas con Israel. La desconexión militar con Israel se ejecutó legalmente mediante un Real Decreto-ley en septiembre de 2025, aunque de facto, el Gobierno de España aseguró que no se había autorizado ninguna nueva operación de venta de armamento a Israel desde el 7-O.

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El embargo militar sobre Israel provocó la cancelación unilateral de un programa de defensa. Se trata del sistema PULS, un sistema de artillería de lanzamiento múltiple de cohetes (MRL) adjudicado a Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) y Rheinmetall Expal Munitions por valor 697,5 millones de euros. Pero con el embargo de 2025 el programa se frenó en seco. Y respecto a este embargo, el prestigioso think tank británico Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IIEE), ha asegurado en su último informe La Defensa de Europa en una Nueva Era, que "los planes de España al respecto siguen sin estar claros". En este sentido, también asegura que "si España mantuviera su objetivo de desarrollar una línea de producción nacional de MRL, para el año 2030 podría haber hasta cinco líneas de producción de cohetes guiados en la Europa de la OTAN".

Dicho de otra forma, el IIEE denuncia que el embargo de armas adoptado por España ha dejado los planes españoles de artillería de cohetes en una situación incierta. Y más aún cuando desde 2011 se registra una contracción continuada de los inventarios de combate de España. Según el informe, los países del norte y del este de Europa han iniciado rearmes masivos, mientras que en España se han registrado recortes continuos en las capacidades terrestres.

Entre 2011 y 2026, las Fuerzas Armadas españolas han experimentado una notable contracción en sus capacidades terrestres esenciales, siguiendo los pasos de la tendencia general europea de desarme tras la Guerra Fría. Según los estudios del informe del IISS, los recortes en los inventarios militares de España se concentran en tres áreas fundamentales:

En primer lugar, los carros de combate principales (MBT) sufrieron una reducción del 37,2%. Esta pérdida de masa blindada situó la flota española a niveles inferiores a los de etapas anteriores, ya que los gobiernos del PP y del PSOE han priorizado la modernización cualitativa sobre el número de unidades. En segundo lugar, la artillería y sistemas de cohetes registraron el mayor descenso, con un desplome del 49,8% en su inventario. Según el informe, esta caída ha mermado la capacidad de fuego terrestre interrumpiendo la profundidad operativa del Ejército.

Pero por último, el IIEE señala que el personal activo de las fuerzas terrestres se redujo un 9,4% entre 2011 y 2026. Y lo compara con los países del flanco oriental como Polonia o las naciones bálticas, donde se han iniciado expansiones masivas de efectivos.