Como contamos ayer en El Independiente, Tess Defence, el consorcio liderado por Indra y formado por Santa Bárbara, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) y Sapa, que fabrica los blindados 8x8, está a punto de cumplir cuatro años desde que entregó su primer vehículo al Ministerio de Defensa. Pero todavía sin encontrarse ninguno operativo. En diciembre de este año se celebrará el cuarto aniversario, mientras, entre retrasos y problemas, la compañía entregó a Defensa el blindado número 100 el pasado martes, una cifra que refleja el avance del programa, aunque todavía se encuentra lejos de la plena operatividad que se esperaba alcanzar para este momento.
Tess Defence comunicó que el Ejército de Tierra "dispone ya de un número suficiente de vehículos para llevar a cabo pruebas en condiciones similares a las de una operación real, con el objetivo de alcanzar la capacidad operativa inicial del vehículo a finales de año". Sin embargo, durante el mismo día que el consorcio entregaba el vehículo número 100, el Consejo de Ministros aprobaba y publicaba un nuevo gasto para el mantenimiento de los Blindados Medios sobre Ruedas (BMR), los vehículos obsoletos llamados a ser sustituidos por los 8x8 y que, pese a ello, continúan prestando servicio en las Fuerzas Armadas y siendo reforzados con mayor inversión de dinero público.
Mediante un Acuerdo Marco, el Gobierno aprobó esta nueva licitación para "disponer de un servicio de apoyo al mantenimiento preventivo y correctivo de estos vehículos, utilizados en una gran variedad de misiones y escenarios, que complementará a los medios orgánicos de mantenimiento del Ejército de Tierra, garantizando con ello su disponibilidad operativa". Con un periodo de vigencia de cuatro años, y con posibilidad de prórroga de dos más, el valor estimado del acuerdo roza los 40 millones de euros. La decisión supone, en la práctica, prolongar el esfuerzo de mantenimiento de una plataforma que lleva años pendiente de ser sustituida por el nuevo vehículo de combate sobre ruedas 8x8.
De esta manera, a pesar de los problemas que ha traído consigo los BMR debido a la escasa protección ante las amenazas explosivas, el Gobierno sigue impulsando su vida útil mientras ningún Dragón 8x8 se encuentra operativo en las manos del Ejército de Tierra. Es más, en 2007 murieron dos soldados españoles cuando un BMR activó una mina en Afganistán. En el mismo país, en 2009, murió un cabo español cuando el blindado pisó una mina anticarro. Estos acontecimientos aceleraron la necesidad de encontrar una solución para sustituir los BMR por unos blindados con mayor protección, pues las capacidades del Ejército se quedaban antiguas y obsoletas ya que no ofrecían una protección fiable contra las amenazas actuales. Así, el 8x8 se posicionó como el futuro del Ejército de Tierra para sustituir a estos blindados.
La transición, sin embargo, está siendo mucho más prolongada de lo que estaba acordado. La llegada de los Dragón 8x8 debía permitir renovar progresivamente una parte esencial de la flota del Ejército de Tierra y mejorar la protección y las capacidades de sus unidades, por lo que los blindados BMR continúan siendo necesarios para cubrir las necesidades de las Fuerzas Armadas. De hecho, en las maniobras Morro Nuevo realizadas en Almería, el Ejército se centró en impulsar el uso del VAMTAC (Vehículo de Alta Movilidad Táctico), y los BMR con sistemas más avanzados. Y como ya informó este medio, "la realidad es que se están extendiendo los BMR porque no llegan los 8x8".
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