La apertura de una fábrica china de automóviles en Ferrol (Galicia) en 2028 en las inmediaciones del astillero de Navantia y de un enclave crucial para la Armada generó ciertas suspicacias por parte de algunos sectores de Defensa e Inteligencia. Sin embargo, el Gobierno central y la Xunta de Galicia enterraron rápidamente las dudas en torno a este proyecto que levantó la sospechas por la 'posibilidad de espionaje'.
La práctica del espionaje se relaciona muchas veces al presente y se asocia a las nuevas tecnologías que hacen posible acceder a información clasificada. A pesar de esto, esta práctica se hace desde hace siglos. Una de las más destacadas de la historia de España estuvo en manos Jorge Juan y Santacilia (1713-1773), una figura cumbre de la Ilustración española que destacó como científico, marino y espía, conocido como "el Sabio Español". Bajo el mandato del marqués de la Ensenada, Juan lideró una misión de espionaje industrial en Londres para recoger secretos de la construcción naval británica -la más avanzada del mundo- que revolucionaron la Real Armada española gracias a los principios físicos y matemáticos británicos.
El estudioso polifacético destacó en la carrera militar como marino, llegando a ser jefe de escuadra de la Real Armada. En su juventud, participó en la expedición científica en el Virreinato de Perú para medir el arco del meridiano que le dio la forma exacta de la Tierra. Pero también se desempeñó como diplomático en Marruecos, además de escritor e ingeniero.
Encantado, soy Mr. Josues. Encantado, soy Mr. Sublevant
Sin embargo, una de sus facetas más destacadas fue la de emplearse como espía industrial en Londres. En octubre de 1748, el marqués de Ensenada le confió una arriesgada misión para modernizar la Armada española, "cuyo desempeño se fía a su inteligencia, prudencia y conducta". Bajo las falsas identidades de Mr. Josues y Mr. Sublevant, lideró una red de espionaje en la capital inglesa para conseguir planos de barcos ingleses y convencer a decenas de sus mejores constructores de pasarse a las filas españolas.
El pretexto para justificar su estancia en Londres consistió en la realización de un viaje de estudios para mejorar sus conocimientos de matemáticas. Sin embargo, tras esta tapadera se desarrollaba "una amplia misión de espionaje para obtener información sobre la construcción naval inglesa y el armamento de los barcos", según señala el Capitán de Navío Mariano Juan y Ferragut en el documento Jorge Juan: su misión en Londres y la construcción naval española.
Disculpe, ¿me enseña su Armada?
Específicamente, se le ordenó "visitar los arsenales de mayor nombre de Inglaterra y, siempre con el disimulo de una mera curiosidad, formando y remitiendo plano de ellos y de su puertos", además de sus navíos de cada clase que compone la Armada inglesa, "incluyendo fragatillas de remos, brulotes y bombardas". Pero también debía de conseguir "todo plano secreto de las colonias y fortificaciones inglesas en América, además del número de navíos armados para la custodia de sus mares, colonias y arsenales", incluidos los que mandan a todo el mundo.
- Nice to meet you, Mr. Josues.
Con la identidad de Mr. Josues "entró bien pronto en contacto con los constructores de navíos, a los que ofrecía la posibilidad de pasar a España realizando el mismo cometido", contando con la autorización de hacerles grandes ofertas económicas. Sin embargo, cuando una fragata transportaba a maestros, trabajadores y telares destinados a las fábricas de paños de Granada, las autoridades británicas descubrieron la operación y los detuvieron. Ante esta situación, Jorge Juan se vio obligado a cambiar de residencia y de oficio, haciéndose pasar esta vez por librero. Ahora, pasaría a llamarse Mr. Sublevant.
- Nice to meet you, Mr. Sublevant.
Tras 18 meses en Londres, Jorge Juan fue el encargado principal de renovar la construcción naval, impulsando personalmente la reforma de los diques y arsenales de Cartagena, Cádiz y Ferrol. También implantó un sistema propio de arquitectura naval que estuvo vigente durante dos décadas. Finalmente, en sus últimos años de vida ejerció como diplomático en Marruecos. En su regreso a Madrid, asesoró en todo tipo de asuntos a las Secretarías de Estado y al Consejo de Castilla, muriendo el 21 de junio de 1773.
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