Era el proyecto de defensa del siglo. Al menos hasta el momento. Uno en el que participaba España. El caza de sexta generación FCAS (Future Combat Air System) de 100.000 millones de euros no encontró solución después de que Francia y Alemania tirasen lo suficiente de la cuerda como para romperla. Tras ello, Francia decidió ir por vía libre y Alemania y España siguieron un camino aparte. Entre la baraja de opciones para construir el caza de sexta generación resaltaba el GCAP británico o unirse a Suecia, mediante la gigante Saab.

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Y ahora, Alemania está centrándose en la opción de construir el caza de sexta generación con Suecia, pero sin dejar de lado a España como socio principal en el proyecto del FCAS. Una evaluación del Ministerio de Defensa alemán señala que España, Alemania y Suecia cuentan con requisitos militares estrechamente alineados y posiciones de partida comparables, según ha informado Politico. Así, los funcionarios de defensa alemanes aconsejaron a Berlín de que buscara una nueva colaboración con Suecia y España, en vez de unirse al GCAP liderado por Reino Unido, Japón e Italia. Aunque esta recomendación no inclina de forma definitiva la decisión de Alemania.

Esto es porque, según consideran, la alianza germano-sueca-española es más ventajosa y prometedora que el Global Combat Air Programme (GCAP) que entrará en servicio en 2035. Este proyecto inició en 2022, cinco años después de la primera propuesta del FCAS, y ha mostrado avances, a diferencia del sepultado programa europeo tripartito. El GCAP está formado por tres gigantes de la defensa. BAE Systems, por parte de Reino Unido; Leonardo, de Italia; y Mitsubishi Industries, por parte de Japón.

Por otro lado, un portavoz de Airbus, representando a la parte alemana del proyecto, afirmó que el grupo estaba "abierta a la cooperación", siempre y cuando la industria alemana y española obtuvieran un "papel sustancial e igualitario" en el desarrollo, la producción y la operación. Y en este punto no parecen chocar, pues fue Francia, mediante Dassault, la que terminó por dinamitar un proyecto en el que cada país quería tener más papel del que le correspondía en un primer lugar. De hecho, el papel de Indra y España se vio difuminada en el trío de países y, a pesar de tener la misma propiedad del proyecto (33%), su rol ha sido menor que el de Francia y Alemania.

Esto es porque hasta el momento el papel de España en el proyecto del caza se situó casi desde la posición de un mero observador. José Vicente de los Mozos, antiguo CEO de Indra, aseguró en marzo, en medio del conflicto entre Airbus-Alemania y Dassault-Francia, ante una pregunta realizada por este medio que el papel de España sería "en función de los requerimiento de cada país y de la plataforma". Es decir, España se mantiene al margen de las disputas, en tierra de nadie, esperando a la resolución de sus socios europeos.

Además, la información del diario estadounidense llega a la vez que una entrevista en el medio alemán Handelsblatt del CEO de Airbus Espacio y Defensa, Michael Schöllhorn. El ejecutivo afirmó que Alemania no construirá el caza de sexta generación en solitario ni con un único aliado, por lo que, "además de España, necesitamos al menos un socio fuerte más". La verdadera pregunta no es si España y Alemania podrían construir su propio caza de sexta generación, sino si serían capaces de hacerlo a tiempo de las necesidades que estos tiempos requieren. 

"Y no quedan muchas opciones. Podemos mirar hacia Gran Bretaña e Italia, y podemos mirar hacia Suecia. El proyecto GCAP ya está bastante avanzado, así que hay poco margen de maniobra", aseguró Schöllhorn.