En Europa muchos gobiernos rezan para que el invierno no sea especialmente severo. También para que la tensión en el Golfo se rebaje y la crisis de Irán se reconduzca. El frío se combate con calor y encender la calefacción en hogares, empresas e industrias requiere de grandes volúmenes de gas. Desde hace ocho meses, el mercado del gas es convulso e inestable: escalada de precios y debilidad de suministro. Este escenario ha llevado a las autoridades energéticas a advertir de lo que puede ocurrir: un grave riesgo de agotar las reservas estratégicas de gas.

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Es algo más que una mera hipótesis. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) la plantea en su último informe a modo de alerta de cara a este invierno. La clave del riesgo radica en realidad en el punto de partida con el que Europa afronta la campaña invernal. Los niveles actuales de los Estados de almacenamiento de gas en ‘los 27’ se encuentran en los porcentajes más bajosregistrados desde 2013. Y lo que es peor, inyectar nuevas cantidades de gas en las reservas estratégicas está siendo complicado, además de especialmente caro.

Alemania, Holanda o Austria, las reservas más bajas

En el conjunto de la UE las reservas se encuentran actualmente en el 74,8% de su capacidad (841 Twh de gas), según el AGSI (Aggregated Gas Storage Inventory), que agrupa a los operadores de gas europeos. Se trata de un porcentaje muy bajo si se tiene en cuenta que habitualmente los aprovisionamientos de gas para estas fechas suelen rondar entre el 90% y 100% de la capacidad.

La situación es especialmente preocupante en el norte del continente, donde el frío azota con mayor intensidad. Países como Alemania, Holanda o Austria afrontan el invierno con reservas al entre 61% y 66% de su capacidad. Más al sur la situación es algo mejor: España (80%), Francia (86%) e Italia (91%).  

Este escenario viene provocado por la guerra de Irán iniciada hace nueve meses y que complica el suministro y la compra de gas. La Agencia Internacional de la Energía advierte en su último informe de un riesgo real de que los almacenamientos caigan a entre el 7% y el 10% de su capacidad al final del invierno. Estima que, si finalmente el periodo invernal es más duro y frío de lo habitual y de lo esperado, o si el flujo de gas no se normaliza, o se registran incidentes que compliquen el suministro, habrá que recurrir más a las reservas.

Amenazas: menor producción eólica, más necesidad de gas

Tampoco se descarta que este invierno se tenga que recurrir más al gas, al ciclo combinado, ante un escenario de menor producción energética eólica o hidráulica para la generación de electricidad. En un escenario de mayor demanda y menor suministro, la UE podría encontrarse en el mes de marzo del próximo año con que los depósitos de gas se sitúen en niveles mínimos, cercanos a su ‘colchón’ técnico y por debajo del cual no se puede seguir extrayendo gas.

La AIE ve “vulnerable” a Europa ante cualquier imprevisto en forma de ola de frío, fallos técnicos o interrupciones de suministro. Una situación que en el peor de los escenarios podría requerir proceder a políticas de racionamiento en el consumo de gas. Podría dificultad al mismo tiempo, un posterior llenado de las reservas de cara a la campaña de verano. En este caso las necesidades de refrigeración también requerirían de grandes cantidades de gas y recuperar los niveles óptimos de llenado con caídas pronunciadas puede ser complicado.

Situaciones de grave caída de las reservas se han registrado en contadas ocasiones. La crisis energética en 2018 a consecuencia de una ola de frío siberiana que asoló Europa precipito una caída de las reservas a entre el 17% y 18%. Entonces, en países como Alemania, Francia o Bélgica sus reservas oscilaron entre el 9%y 14%.

España, en mejor situación

Habitualmente, los inviernos europeos se han afrontado con niveles de almacenamiento cercanos al 90 o 100%. Una vez consumido el gas durante los periodos estivales, las reservas caen en torno al 55%-60% en caso de ser un invierno suave, al 35%-45% si es un invierno medio y al entre 18% y 25% en caso de un ciclo severo.

En el caso de España, además de contar con niveles de almacenamiento algo superiores, goza de tres almacenamientos subterráneos en la Gaviota (Bizkaia), Serrablo (Huesca) y Yela (Guadalajara). El suministro en nuestro país goza de la ventaja que le aportan los seis puertos con plantas regasificadoras capaces de acoger buques de Gas Natural Licuado –Barcelona, Huelva, Bilbao, Cartagena, Sagunto y Mugardos-. Plantas que se convierten en suministro estratégico para el interior de Europa.