La alegría ha durado poco en Oriente Medio. El acuerdo de paz entre EEUU e Irán pende de un hilo cuando todavía no se ha cumplido un mes de su firma. Son momentos críticos para la frágil paz en la región, después de que Donald Trump haya dado por amortizado su memorando de entendimiento con la República Islámica.

PUBLICIDAD

"No quiero tratar con ellos más, son escoria", ha dicho el presidente norteamericano. Una nueva salida de tono a las que ya tiene acostumbrado al resto del mundo. Pero en esta ocasión, las palabras han ido acompañadas de hechos. El Ejército estadounidense ha atacado el territorio iraní, así que parece que las declaraciones de Trump sobre dar por terminado el acuerdo con los ayatolás son ciertas.

PUBLICIDAD

El foco de tensiones vuelve a ser, una vez más, el estrecho de Ormuz. Los ataques iraníes contra varios buques que intentaban cruzar el estratégico paso comercial eludiendo la ruta marcada por las autoridades persas ha prendido la mecha en Washington. El estallido de Trump, que hace menos de un mes se refería a los líderes del país como "gente muy agradable con la que negociar", ha hecho sonar las alarmas ante la posibilidad de que se reanude la guerra en Oriente Medio.

Un acuerdo débil

Kawa Hassan, experto en Oriente Próximo y norte de África del centro de análisis Stimson, cree que las nuevas tensiones no desembocarán en un conflicto de alta intensidad. "Creo que habrá períodos de escaladas de baja intensidad y luego acordarán un alto el fuego, y luego otra vez una escalada de baja intensidad", augura.

Para el analista, nos encontramos de nuevo en el punto de partida por la "fragilidad" del memorando de entendimiento que EEUU e Irán firmaron el 17 de febrero. "Ambas partes querían tener un acuerdo, se apresuró y luego cada parte lo interpretó de la manera que quiso", explica a El Independiente. Esto es lo que ha sucedido en lo relativo a Ormuz, dado que el texto acordado por la partes era muy vago en las condiciones sobre la reapertura del estrecho.

Antes de la firma del acuerdo, un ex asesor en política iraní para diversas administraciones que han pasado por la Casa Blanca, Nate Swanson, advertía sobre este asunto en una entrevista para el Atlantic Council: "Los detalles importan, la implementación suele ser más difícil que simplemente llegar a un acuerdo, y se necesita mucha gente buena para hacer las cosas bien".

La retórica iraní

Las autoridades iraníes no se han quedado callados ante las nuevas provocaciones de Trump. El presidente del Parlamento iraní y uno de los negociadores con EEUU, Mohamed Qalibaf, ha lanzado un mensaje claro: "La era del acoso y la extorsión ha terminado, no lleva a ninguna parte". Desde el país persa tampoco llegan señales de que exista voluntad para poner fin a la confrontación.

Esta semana se están celebrando por todo el país y en el vecino Irak los funerales por la muerte del ayatolá Alí Jamenei. La conmemoración del asesinato del líder supremo iraní por parte de EEUU e Israel está sirviendo como una exhibición de músculo. Banderas rojas -una promesa de venganza- llenan las calles de la República Islámica y se suceden los cánticos en contra del presidente norteamericano.

Barcos parados en el estrecho de Ormuz
Barcos parados en el estrecho de Ormuz | EUROPA PRESS

El propio Trump se ha referido a este asunto: "Les dijimos: 'Celebrad vuestros funerales', y en lugar de eso, empiezan a disparar cohetes a barcos". Para las autoridades iraníes, el control de los buques que atraviesan Ormuz es su principal baza para hacer presión contra EEUU. Por eso atacan a cualquier embarcación que se sale de la ruta que han establecido por sus aguas territoriales.

"Los estadounidenses insisten en gestionar el tráfico marítimo sin la participación iraní e imponer un nuevo régimen, lo cual es contrario a los intereses nacionales de Irán y viola el acuerdo entre ambos países", explica en un análisis reciente para la agencia estatal iraní ILNA el exdiplomático Hassan Hanizadeh. El argumento es simple: si un buque se sale del corredor iraní, el país persa lo entiende como una acción fuera de su acuerdo con EEUU y se ve legitimado para atacar. Una postura que Washington no comparte.

Trump vuelve a sus amenazas de siempre

Los ataques contra buques en Ormuz han hecho que Trump vuelva a endurecer el tono contra las autoridades iraníes. "Son personas malvadas, enfermas, mentalmente perturbadas". "Son cáncer. ¿Y sabes qué haces con el cáncer? Lo cortas a tiempo". Improperios que dan cuenta del enfado norteamericano con los ayatolás.

Así, el inquilino de la Casa Blanca ha lanzado de nuevo fuertes advertencias contra la República Islámica, a la que amenaza con eliminarla. Y pone de nuevo el punto de mira en sus infraestructuras y red eléctrica, aunque descarta golpearlas por el momento. Pero sí que vuelve a fijar su atención en la isla de Charag, centro crítico para las exportaciones de petróleo iraní. "Tal vez la tomemos, no hay nada que puedan hacer al respecto. Normalmente no soy así, pero se lo merecen", ha asegurado.

Aun así, para el experto del centro de análisis Stimson no es probable que ninguna de las partes tenga interés en volver a una guerra a gran escala. "Creo que lo que veremos en las próximas semanas y meses serán realmente períodos de escalada y luego de desescalada", vaticina Hassan. Es decir, volver a la situación que precedió a la firma del memorando de entendimiento.

"La contención y la coerción han sido la constante en la política estadounidense hacia Irán, una estrategia que los líderes iraníes perciben como un esfuerzo permanente de EEUU por aislar a su país", expresaba en un reciente análisis para el Quincy Institute for Responsible Statecraft Hadi Kahalzadeh. De esta manera, la dinámica de tira y afloja que tanto le gusta a Trump no servirá para doblegar a la República Islámica. No lo hizo en la primera ocasión, tampoco lo hará en esta.

El resto de países, expectantes

Una vez más, los países del Golfo han pagado la pataleta de Trump. En esta ocasión, Irán ha atacado la base de la Quinta Flota estadounidense en Baréin y la base aérea Ali Al-Salem en Kuwait en represalia al ataque de EEUU contra su territorio. El Consejo de Cooperación del Golfo ha condenado estas agresiones, pero poco más pueden hacer el resto de vecinos en la región.

Es especialmente significativo el silencio de Israel, que había sido hasta este momento el mayor opositor al acuerdo entre Washington y Teherán. A comienzos de mes, el Ney York Times publicó una información que apuntaba a un supuesto complot israelí para asesinar a miembros del equipo negociador iraní, incluido el ministro de Exteriores persa, Abbas Araghchi. Aunque probablemente sean los que más contentos están con la nueva situación, por el momento el Gobierno de Benjamín Netanyahu no se ha pronunciado sobre el nuevo vaivén de Trump.